7,5

El enemigo público

· 79min.

Una de las primeras películas de gangsters de la historia que cimentó las bases del género y consagró a su estrella, James Cagney.
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Sobre la película

Una de las primeras películas de gangsters de la historia que cimentó las bases del género y consagró a su estrella, James Cagney.

Tom Powers es un tipo listo y bravucón que junto a su íntimo amigo Matt Doyle se dedica al contrabando de licor durante los violentos años de la Ley Seca. Juntos irán escalando posiciones en el mundo del hampa ante la firme oposición de sus familias.

Dirección y reparto

Dirección:
William A. Wellman

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión en Español
Audio: Español
Versión Original con Subtítulos en Español
Audio: Inglés

Más información

Título original:
The public Enemy
Géneros:
Clásicos, Thriller
Ver ficha:
IMDB

Innegable que esta película, así como otras de la época del estilo de Little Caesar, o Scarface, marca un hito. Impresionante puesta en escena y construcción narrativa para los medios y las nociones de la época. Hoy en día, este guión no saldría adelante en la criba de una productora un poco seria, pero hay que agradecer a películas como esta la escritura de películas que si lo hacen.

Terrible. Brutal. Un clasicazo.

10

" There's no lace on this picture. It's raw and brutal. It's low-brow material given such workmanship as to make it high-brow. To square everything there's a foreword and postscript moralizing on the gangster as a menace to the public welfare. "

Variety de Variety

8

" Contrary to popular opinion, the best moment in The Public Enemy isn't when Jimmy Cagney shoves a grapefruit in his girlfriend's face—it's the moment Chicago gangsters Tom Powers (Cagney in a career-making performance) and his buddy Matt Doyle (Edward Woods) hear that one of their own is dead, not by a rival gangster, but from being thrown off his horse. Even when Powers and Doyle march into the stable in a welter of cold fury, you don't quite believe they're actually going to execute the horse, and yet they do. In a film that begins and ends with high-toned messages about the evil hoodlums do to society, this was likely originally intended to illustrate the rapacious inhumanity of these gangsters (a horse?), but there's no denying its intrinsic black comedy. Studio-imposed moralizing aside, this is a film with a wicked sense of humor—witness the scene in which a swishy haberdasher feels up Cagney's bicep while measuring him for a suit—that makes up for an occasionally stale plot. "

Chris Barsanti de Slant Magazine