Shohei Imamura
  1. Shohei Imamura

    Japón (1926 - 2006)

    2 títulos
    disponibles
    20 premios
    recibidos
Biografía

Nacido en Tokio en 1926, Shoei Imamura es uno de los maestros de la nouvelle vague japonesa. Las tres películas contenidas en este pack avanzan algunas de las preocupaciones, neuras, disertaciones y provocaciones de un Imamura para nada conformista. The Insect Woman marca el inicio de una de las mezcolanzas preferidas del realizador: sexo y naturalismo se dan la mano en este filme protagonizado por una prostituta que actúa como una hormiga (¿cuántas veces hemos tenido que oír que los japoneses se parecen a las hormigas?). El erotismo (o pinku eiga light para los entendidos) pudo explotarlo Imamura con más asiduidad cuando traspasó sus honorarios a la Nikkatsu, aportando su granito de arena a este género estrella en la década de los años sesenta, por su rentabilidad inmediata, en Intentions of Murder. Esta controvertida película anticipó esas roman porno extremadamente perversas, con una historia de mujer violada sufridora que se antepone a toda masculinidad reinante que se le presente por delante. Y, en otro registro, el erotismo aflora en The Pornographers, película que diseccionaba en plan cómico esa industria de lo pornográfico que crecía a marchas forzadas.
 
La postura iconoclasta de Imamura ante una industria cinematográfica anquilosada en unas tendencias superfluas y desfasadas no se radicalizó de forma extremista –al contrario que la de Nagisa Oshima– pero la continua provocación de su cine demuestra que su mentalidad abiertamente enojada con el cine de su país sólo se vería compensada con sus atrevimientos fílmicos, enemistándose incluso con algunos de sus compatriotas. Estaba cansado de trabajar por encargo, y eso se entiende, porque se asentó en la industria del cine desde mediados de los años cincuenta, trabajando con la Shochiku en 1951 como ayudante de dirección de Yasujiro Ozu. Disconforme con el “método Ozu”, al que consideraba demasiado cruel para con los actores, se enemista con el director de Cuentos de Tokio (1953) después de que éste le preguntara si una escena en la que una madre moría de hemorragia cerebral le parecía bien filmada (la madre de Imamura murió a causa de esa enfermedad). También se oponía a cualquier forma de sometimiento psicológico de la mujer en las películas, renegando en este aspecto del cine practicado por Mikio Naruse, donde el enfoque dramático del papel de las actrices sobrepasaba la realidad. No obstante, esta actitud resulte algo contradictoria si nos fijamos en el sometimiento sexual que soportaban algunos de sus personajes femeninos en esas producciones vanguardistas que rodaba; todo con tal de mostrar su método crítico ante los cineastas obsesionados por hacer sufrir a las mujeres.
A diferencia de otros realizadores que seguían los mismos postulados infundados inconscientemente en esa corriente revolucionaria (como el propio Oshima o Kô Nakahira), Imamura tampoco se dejó influenciar por el taiyozoku (‘tribu del sol’, un movimiento que englobaba literatura y cine ideado por y para jóvenes rebeldes) para dotar de una personalidad especial a sus películas con el fin de que se distanciasen del mainstream de la época.
Respetuoso, pues, con sus actores, y fiel documentalista antes de iniciar cualquier caracterización para cada uno de sus filmes, se dedicó en cuerpo y alma a describir el comportamiento humano del pueblo japonés: ya sea a través de películas de ficción, en cuya narración los acontecimientos marcan el estado de ánimo de los personajes (La venganza es mía, 1979), o en sencillos y conmovedores relatos basados en hechos reales que terminan por convertirse en pequeños docudramas, como es el caso de Lluvia negra (1989).
El reconocimiento internacional le llegó tarde, pues no fue hasta 1983 que gana la Palma de Oro en Cannes por La balada de Narayama, repitiendo galardón en 1997 por La anguila, tal vez la mejor obra para apreciar el esplendor fílmico de su cine.
 
Tokio lo vio fenecer hace poco más de tres años, ese Tokio que aglutina parte de la estructura jerárquica social del pueblo japonés, y del que Imamura se sentía disconforme hasta el punto de plasmarlo en sus obras. Y es que ese Imamura más anquilosado en las tradiciones de su país había visto evolucionar a la sociedad a la que pertenecía con resignación. Deleitarnos visionando su escasa filmografía (veinte películas en cuarenta años) es la única manera de recordarlo; contemplando sus discursos corrosivos pero al mismo tiempo humanistas. Sólo cabe recomendar enérgicamente producciones suyas, como la desmadrada Eijanaika (Que más da) (1981), Zegen, el señor de los burdeles (1987) –en la que enseñó a Takashi Miike el oficio de cineasta– o Doctor Akagi (1998).
 
 
 
FILMOGRAFÍA (Selección)
 
DIRECTOR
 
2001 – Agua tibia bajo un puente rojo
 
1998 – Doctor Akagi
 
1997 – La anguila
 
1989 – Lluvia negra
 
1987 – Zegen, el señor de los burdeles
 
1983 – La balada de Narayama
 
1981 - Eijanaika (Que más da)
 
1979 – La venganza es mía
 
1975 – Karayuki – San
 
1968 – Kamigami no Fukaki Yokubo
 
1966 – The Pornographers
 
1964 – Intentions of Murder
 
1963 – The Insect Woman
 
1961 – Pigs and Battleships
 
1958 – Nishi Ginza Ekimae
 
1958 – Nusumareta Yokujo
 
 
 
 
GUIONISTA
 
2001 – Agua tibia bajo un puente rojo
 
1998 – Doctor Akagi
 
1997 – La anguila
 
1989 – Lluvia negra
 
1987 – Zegen, el señor de los burdeles
 
1983 – La balada de Narayama
 
1981 - Eijanaika (Que más da)
 
1968 – Kamigami no Fukaki Yokubo
 
1966 – The Pornographers
 
1964 – Intentions of Murder
 
1963 – The Insect Woman
 
1959 - Nianchan
 
1958 – Nishi Ginza Ekimae
 
1957 – Bakumatsu Taiyoden
 
 
 
PRODUCTOR
 
1989 – Lluvia negra
 
1981 - Eijanaika (Que más da)
 
1976 – Seishun No Satsujin Sha
 
1967 – Ningen Johatsu
 

Premios de sus películas