​"Un doctor en la campiña" diarios de un viejo médico

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Thomas Lilti vuelve al género médico tras "Hipócrates" con una cinta mucho más madura y sumergida en el drama. Aún así, hay espacio para la luz y el optimismo, ese que se filtra en la mirada del gran François Cluzet, en uno de sus papeles entrañable como médico de campiña. Una oda a la profesión que ha llegado al corazón de más de millón y medio de franceses por el humanismo de su discurso y la entrega de sus personajes. Un estreno indispensable para aquellos que se hayan cansado del sensacionalismo y la sobredimensionada representación con la que siempre se trata al cine sobre medicina. 

​¿De qué va?

Todos los que viven en esta zona rural, pueden contar con Jean-Pierre, el médico que los ausculta, los cura y los tranquiliza día y noche, los 7 días de la semana. Pero Jean-Pierre enferma y asiste a la llegada de Nathalie, una doctora novata que envían del hospital para ayudarle. Veremos si Nathalie consigue adaptarse a esta nueva vida y a sustituir al que se creía... insustituible.

¿Quién está detrás?

Thomas Lilti repite en la temática médica con una película que navega mucho más en el drama que en la comedia. Si en "Hipócrates" seguíamos las desventuras de un joven médico en un hospital apremiado por los recortes, en esta nos trasladamos a la campiña de la mano de un viejo doctor, curtido en el oficio y con una perspectiva mucho más pesimista del complejo entramado hospitalario. Y es que si de algo sabe Lilti es de medicina. Doctor generalista de día, cineasta de noche, el francés continúa ejerciendo a la vez que nos ofrece una visión desde dentro de los dramas médicos, muy alejado de las sensacionalistas y sobredimensionadas ficciones norteamericanas, cosa que tanto paciente como doctores seguro que agradecen. 

¿Quién sale?

François Cluzet, uno de los actores galos más queridos dentro y fuera de sus fronteras, se pone en la piel de este entregado doctor de campiña. Nadie mejor que él teniendo en cuenta su carisma y presencia en pantalla, y es que cualquier espectador se siente como si el propio Cluzet fuera su doctor de toda la vida. Le acompaña en este periplo por las periferias Marianne Denicourt, que repite con Lilti en un papel que bien podría ser la continuación del personaje que interpretó en "Hipocrates".

¿Qué es?

"Los diarios de un joven doctor" como los escribió Bulgakov más que como los reimaginaron en la fantástica y ácida serie de BBC.

¿Qué ofrece?

Si con "Hipócrates" Lilti nos ofrecía una película iniciática que, a su vez, era toda una crítica contra la filosofía de los recortes que parece haberse apoderado del mundo occidental, en "​Un doctor en la campiña" echa la vista hacia adelante y nos arroja a la madurez médica. Si algo no falta en la segunda película del realizador francés es cariño y reivindicación por una profesión en vías de extinción, la del médico rural, aquel que ejerce lejos del depredador sistema de hospitales, que muchas veces consume a sus pacientes sin pensar en ellos como personas. Alejándose de los toques de comedia que caracterizaron su primera película y profundizando muchísimo más en el drama, ​"Un doctor en la campiña" destila madurez médica, pero también fílmica. Liliti se está haciendo grande en el medio y está demostrando que sus historias humanas son capaces de llegar al corazón de la gente, algo que pueden avalar el millón y medio de espectadores que fueron a ver la película en Francia, reforzada por una crítica que aprueba las técnicas de Lilti al escalpelo del celuloide. Y nosotros también. 


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