Sebastián Lelio nos introduce a "Gloria"
Es la crónica de una mujer que deja atrás su mediana edad con una interpretación monumental de Paulina García y un referente absoluto del nuevo cine chileno que triunfó en el Festival de Berlín. "Gloria" significa uno de nuestros estrenos más destacados de la semana. Quienes la habéis visto, sabéis por qué. Quienes aún no, tenéis en las palabras de su director Sebastián Lelio una inmejorable antesala, antes de encarar su enérgico disfrute.
1. GLORIOSA INSPIRACIÓN
"Gloria surge de al menos dos fuentes reconocibles: La intuición de que había una película poderosa en torno a las pequeñas grandes batallas de una mujer perteneciente a la generación de nuestras madres en el Santiago de Chile contemporáneo y al deseo, largamente acariciado, de trabajar con Paulina García en un protagónico escrito a su medida".
2. TRANSITAR LUGARES COMUNES SIN CAER EN EL CLICHÉ
"Siempre es emocionante caminar sobre hielo quebradizo. Supongo que el juego de Gloria es justamente operar siempre al borde del colapso. En el rodaje nos fuimos ayudando entre todos, intentando mantener las alarmas siempre alerta. En la película, esos materiales "impuros" o de "baja ley" -emociones, canciones románticas, banalidades- intentan elevarse y ojalá convertirse en cine , a través del arte de la combinatoria".
3. UN FLECHAZO PROFESIONAL ENTRE PROTAGONISTA Y DIRECTOR
"Esta película es una especie de carta de amor al talento de Paulina García. Está escrita para ella desde la admiración por su enorme capacidad de sortear con gracia todos los obstáculos. Y sobre lo teatral: Bueno, pienso que dirigir actores para el cine implica siempre sabotear secretamente al teatro, aunque ellos crean lo contrario".
4. A MAL TIEMPO, BUENA CARA (Y A QUEMAR EL CIELO)
"El contraste que surge entre los actos libres, deshinibidos de Gloria, y el lacerante estado anímico que los propulsa, es uno de los principales ejes del film. Supongo que es por intuición, siempre me gustó el arrojo de Gloria. Ella entiende, que, como dice la canción: "Hay que quemar el cielo si es preciso, por vivir".
5. UNA ODA A LA IMPROVISACIÓN
"Me interesa crear la sensación de que el espactador está viendo a personas y no a personajes en la pantalla. Por eso, en Gloria, el 90% de los diálogos son improvisados. Pero esto es producto de un exceso de escritura. Es paradójico, pero, al menos para mí, es necesario escribir muchísimo antes, para luego darse el lujo de poder perderse durante el rodaje".
6. ¿FUE PRIMERO EL NOMBRE O LA CANCIÓN?
"Resolvimos 3 problemas en 1. No teníamos el nombre ni de la película, ni del personaje, ni sabíamos cuál sería la canción final. Porque la película siempre iba a terminar con un baile al borde del manifiesto personal. Entonces surge la idea de llamar "Gloria" al personaje, luego de llamar "Gloria" también a la película. Habían dudas, hasta que aparece la idea de usar la gran canción pop de Tozzi, "Gloria" para el baile final. Y entonces todo cuajó: teníamos nombre para el personaje, la película y la canción final. (Y de paso una reverencia a Cassavetes y a Rowlands, influencias siempre presentes en el panteón de esta película)".
7. ANTE TODO, UN MUSICAL
"Gloria es una película muy musical. Los personajes viven rodeados de música -como todos nosotros hoy en día- la cantan, la bailan, la escuchan... Es una banda sonora no de placer culpable sino simplemente de placer. Todas las canciones que suenan allí me parecen valiosas por alguna u otra razón. Y es muy amplia, cubre desde temas que Gloria pudo haber escuchado en su juventud, como "I feel love" de Donna Summer, hasta la Bossa Nova "Aguas de Marzo" o Bach o Mahler..."