"Regreso a casa" la amnesia de un pueblo

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Zhang Yimou regresa a nuestras pantallas tras "Las flores de la guerra" y antes de "La gran muralla" (protagonizada por Matt Damon) con "Regreso a casa", melodrama de alta carga romántica y profundo calado social que nos traslada a la China posterior a la llamada Revolución Cultural de Mao, que generó miles de presos políticos y reconfiguró a la sociedad china para siempre. Una pieza de artesanía fílmica que se convierte en una denuncia universal sobre la pérdida de la memoria colectiva pero también una historia de amor de las que ya no quedan ni se hacen.

¿De qué va?

A principios de los años setenta, Lu Yanshi se escapa de un campo de trabajo en un intento de volver con su familia, a la que lleva años sin ver. Su hija Lu Danyu intenta impedir el reencuentro por miedo a que afecte a su carrera como bailarina, y consigue que su padre y su madre no se vean. Unos años después, al final de la Revolución Cultural, Lu Yanshi por fin puede regresar a casa legalmente y reunirse con su familia. Pero no todo transcurre como espera. Su esposa Feng Wanyu ha estado enferma y no le reconoce. Sin embargo, no ha olvidado a su esposo, le recuerda tal como era en el pasado y espera su regreso. Lu Yanshi se convierte en un extraño en el seno de su familia y decide resucitar el pasado con Feng Wanyu para que recupere la memoria.

¿Quién está detrás?

Zhang Yimou, es uno de los cineastas más importantes e influyentes de China, y uno de los miembros de la llamada “Quinta Generación” de directores chinos. Tiene en su haber películas galardonadas en los festivales más importantes del mundo, entre ellas mencionaremos "Sorgo Rojo" (1987), ganadora del Oso de Plata en el Festival de Berlín; "Semilla de Crisantemo" (1990), nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa; "La Linterna Roja" (1991), ganadora del León de Plata en el Festival de Venecia y nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, y "¡Vivir!" (1994), ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

¿Quién sale?

Chen Daoming, uno de los actores más respetados de China y la reconocida musa de Zhang Yimou, Gong Li, que también fue su pareja por siete largos años. A la espera de que So Film les dedique un capítulo de su indispensable colección de artículos de "¿Es buena idea rodar con tu ex-pareja?", podemos adelantar que tanto uno como el otro brillan más cuando colaboran juntos. La primera por ofrecer un recital interpretativo a base de miradas perdidas y palabras olvidadas, y el segundo por la fuerza melodramática que desprenden sus planos cada vez que ella entra en pantalla.

¿Qué es?

"Red Amnesia" por el filtro del melodrama.

¿Qué ofrece?

No es la primera vez que directores chinos utilizan la amnesia o la pérdida de la memoria individual para resonar en lo colectivo. Wang Xiaoshuai ya lo demostró hace dos años con "Red Amnesia", presentada en el Festival de Venecia y que cuenta con más de una similitud narrativa con "Regreso a casa". Sin embargo, en "Red Amnesia" la carga argumental y formal recaía en una anciana que iba perdiendo paulatinamente la memoria, y asistíamos a este desgaste desde la introspección y casi la experimentalidad. En "Regreso a casa", Zhang Yimou explora terrenos mucho más accesibles para el gran público como es el melodrama con profundo calado romántico para recordar al espectador algo que quizá haya olvidado, no solo al chino, si no al mundial, en un momento global en el que nuestros gobiernos y ciudadanos parecen más olvidadizos que nunca. Estas resonancias entre pasado y presente no se ocultan, si no que son evidentes, como ha destacado mucho mejor la crítica nacional e internacional. "Regreso a casa" confirma esa tendencia en la gran mayoría de cineastas chinos de proyección internacional en exponer sus traumas consecuencia de la dictadura comunista y del futuro que le depara a la sociedad de esta nueva china ultracapitalista. Junto con "Más allá de las montañas", también estrenada por los compañeros de Golem este año, Jia Zhang Ke y Zhang Yimou, ambos pertenecientes a dos generaciones distintas de cineastas, completan un díptico de pasado, presente y también futuro partiendo de las relaciones sentimentales y familiares rotas. Una pieza de artesanía fílmica que se convierte en una denuncia universal sobre la pérdida de la memoria colectiva pero también una historia de amor de las que ya no quedan ni se hacen.





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