Ovidie nos desvela las claves de "Pornocracy"
La llaman la intelectual del porno, tiene 17 años de experiencia dirigiendo tanto cine para adultos como documentales, ha trabajado como actriz para directores de la talla de Bertrand Bonello y es una de las pioneras del nuevo porno feminista que, ya lejos de ser un cine de nicho se ha convertido en todo un movimiento. En el Atlántida Film Fest de 2017, Ovidie presentaba su segundo documental, “Pornocracy”, que ahora recuperamos en Filmin y que se estrenó con éxito en el prestigioso festival South By Southwest, todo un alegato contra el canibalismo financiero que se ha apoderado de la industria del porno.
Ovidie siempre ha reinvidicado en sus películas para adultos una nueva visión del cine pornográfico que se alejara de los tópicos comunes y superficiales con los que la mayoría entendemos la industria: películas sin argumento donde se alternan los primeros planos y los planos generales hasta la nausea o, en este caso, hasta otra cosa. Un mundo por y para hombres donde la mirada femenina estaba limitada al techo o al suelo. En la parte presencial del Atlántida Film Fest celebrado en Palma de Mallorca, estuvimos con ella y pudimos charlar sobre el porno feminista, su futuro en Internet, los millenials y la muerte del cine para adultos mainstream.

El leit motiv de "Pornocracy" se da cuando la cineasta descubre que muchas de las películas pornográficas que protagonizó tiempo ha estaban indiscriminadamente subidas en Internet. Es entonces cuando inicia una investigación digna de Lisbeth Salander para destapar a los culpables. Qué sorpresa la suya cuando descubrió que este intrincado entramado de webs, o tubes, estaba liderado por un solo hombre. Ante la fagotización de la industria, Ovidie lo ve claro:
"No creo que se pueda salvar la industria del porno, está muriendo, de hecho, está casi muerta. Pero Internet puede ser el veneno y la cura al mismo tiempo. Hemos podido ver el nacimiento de la tercera ola de porno feminista, por ejemplo. Hay experiencias positivas en Internet, como el feminismo 2.0. Creo que podemos reapropiar Internet desde una perspectiva feminista. Además, me encantaría ser la impulsora de una plataforma VOD del porno feminista, aunque ya hay muchas propuestas actualmente que cumplen esta función, como la página online de Erika Lust, donde están algunas de mis películas. Como podemos ver en "Pornocracy", los millenials consumen mucho más porno que las generaciones previas, pero a su vez, son mucho más abiertos a otro tipo de pornografía. Como decía antes, Internet es tanto el problema como la solución".
Para entender el cine de Ovidie así como su visión del porno, es esencial conocer la historia del feminismo dentro del cine para adultos, movimiento al que está indisolublemente ligada.
"De hecho, la primera ola de porno feminista fue a principios de los ochenta, con mujeres como Annie Sprinkle o Candida Royalle. Después hubo una segunda ola, a principios de los 2000, cuando yo empecé y Erika Lust también. Después ha habido una tercera ola en 2010 gracias a Internet, que se ha diferenciado en que ahora las cineastas pueden distribuir sus propias películas, al contrario que en mi caso, que tuve que recurrir a la distribución mainstream. Son más libres, no deben someterse al consenso de los productores, así que pueden romper estereotipos de género. Creo que gracias a Internet son más libres para rodar desde una perspectiva propia.
Gracias al feminismo 2.0 hemos podido hablar de cosas como el slut shaming. Hace 10 años, nadie en el feminismo se planteaba discutir estos temas, ahora somos más conscientes de este problema. Cuando empecé a dirigir, hace 17 años, éramos muy pocas, y gran parte del movimiento feminista estaba en mi contra porque me veían como una especie de traidora, porque para ellos era imposible concebir el porno feminista. Así que pensaron que estaba manipulada por la industria masculina del porno mainstream. No podían imaginar que otro porno fuera posible".

De traidora a salvadora, pues pocas esperanzas quedan para la pornografía más mainstream, tal y como muestra en "Pornocracy" abocada al canibalismo financiero propio de Wall Street, que utiliza las estructuras informatizadas que nos llevaron a la crisis de las subprime, ahora doblemente pervertidas para atraer y conseguir millones de visitas a costa de la sangre de aquellos que protagonizan las películas. Si el capitalismo extremo se ha traducido en una precarización sin límites del mundo laboral, en el porno se ha multiplicado, obligando a las actrices y actores ha realizar actos extremos para lograr popularidad. Tal y como nos dice Ovidie, ¿qué será lo próximo? ¿El asesinato? Un documental esencial y valiente por el cual la propia Ovidie pudo meterse en muchos problemas, ya que hubo un punto en el que ella y su equipo no pudieron ir más allá en su investigación por miedo a represalias de las altas esferas de este oscuro mundo. Éxito absoluto en su pase en Palma de Mallorca, también triunfó en su pase en Filmin siendo la película más vista de nuestro Atlántida Film Fest. Imposible perdérsela.
