Nadie te ha pedido que me salves: Ana Cabello y el cartel de AFF 2018
Como ya es costumbre en las últimas ediciones, el cartel de Atlántida Film Fest está realizado por un artista de Mallorca que ilustra, a su estilo y manera, la esencia del festival: la imagen recurrente del buzo y, también, la del monstruo. Ana Cabello (1987) es la encargada de dar color al AFF de este año, así que hemos hablado con ella para que nos contara la inspiración, las ideas y las referencias que han acompañado su proceso creativo.

Su propuesta está directamente relacionada con su última exposición en solitario “No one asked you to save me”, con la que nos invita a hacer una reflexión, a través de argumentos pictóricos, hacia lo desconocido, lo extraño, lo prohibido, lo condenado… El Monstruo. Cabello hace una analogía entre esta bestia y una sociedad, la nuestra, con miedos, desconciertos, que proyecta el malestar generado por ciertas decisiones políticas y sociales. Unas referencias que encajan a la perfección con el eje temático del festival: Europa.
Cabello cuenta que la idea del cartel salió a raíz de la investigación que hizo para esta exposición, mientras analizaba el rol de los monstruos clásicos de películas de terror y ciencia ficción y los personajes femeninos que aparecían en ellas. “En esas obras imaginaba a mujeres sin miedo, enfrentándose a esos monstruos, o mostrándose desafiantes con ellos, e incluso convirtiéndose en cómplices. Me apetecía romper con el tópico de dama en apuros que siempre debía ser salvada, con algo de humor.”
“La película que tomé de referencia para el cartel de Atlántida fue "Robot Monster". Primero porque me fascina el diseño de ese monstruo peludo con escafandra (que además era perfecto para recordar a la mascota del festival en ediciones anteriores) y segundo porque me llamó la atención el hecho de que se la considere la peor película que se haya hecho en décadas. Supongo que ahí hay algo de mi fascinación por el mundo loser, que he tratado en otra ocasión en otro proyecto”.

“Con esa mezcla de ideas en mi cabeza, recordé la escena de la mujer en brazos del monstruo. Me la imaginaba como una exploradora de otros mundos, aterrizando en otro planeta. Al principio, como todo aquello que desconocemos, lo extraño nos asusta, pero una vez vencido el miedo, se nos abre una puerta de infinitas posibilidades. En el cartel quería dejar esa puerta abierta; me interesaba generar una imagen optimista, con luz, que hablara en positivo de los cambios, de enfrentarnos a lo desconocido y a nuestros miedos, todo ello en un escenario irreal, onírico, en dónde todo es posible, como pasa muchas veces en el cine.”