"My Mexican Bretzel" en busca de las memorias perdidas

Autor: Anna Prats

"My Mexican Bretzel" en busca de las memorias perdidas

Hoy llega a los cines “My Mexican Bretzel”, el largometraje de la barcelonesa Nuria Giménez Lorang que ya ha arrasado en los festivales de Nueva York, Suiza, San Sebastián y Rotterdam. La película se convirtió en el fenómeno del confinamiento durante su estreno en España con el Festival D’A, en Filmin, donde además se alzó con el Premio del Público, después nuestros compañeros de Avalon se encargaron del resto. A través de unas filmaciones caseras y un diario íntimo, nos sumergimos en un melodrama clásico al más puro estilo Douglas Sirk situado en la Europa de los 40 hasta los 60.

¿De qué va?

Mezclando vídeos domésticos, textos de un diario íntimo y sonidos, nos acercamos a la vida de Vivian Barrett, una mujer suiza de clase acomodada, durante sus viajes por la Europa de los años 40, 50 y 60. Con los sentimientos a flor de piel, vivimos sus amores, infidelidades, pasiones, enfermedades e incluso sus dudas existenciales.

¿Quién está detrás?

La barcelonesa Nuria Giménez Lorang (1976), gran revelación de la última edición del D’A Film Festival.

¿Qué es?

Un diario íntimo filmado, sugerente y lleno de color.

¿Qué ofrece?

Mi abuelo suizo hizo estas grabaciones de 8 y 16 milímetros sin ser consciente de su valor. Tuvo las cintas escondidas en el sótano durante 40 años y nunca nos había hablado de ellas, comenta Nuria, la directora. Él murió en 2010. Acompañé a mi madre para hacernos cargo de sus cosas y allí encontré los archivos, un tesoro alucinante. “My Mexican Bretzel” nace tras 7 años de experimentación como resultado de un proceso creativo con libertad absoluta y una singularidad abrumadora. La propuesta, que claramente no satisfará a todos los espectadores, es sin duda sugerente y efectiva. Además de la combinación de coloridos vídeos domésticos y citas de un diario íntimo, el film se construye a través de silencios y sonidos hechos a medida que crean una atmósfera experimental a la vez que atrayente. Y es que tanto el sonido como el silencio cobran especial relevancia en este film, cuyo encanto reside no sólo en la belleza de sus imágenes sino también en la libertad que consiente al espectador el hecho de que sea muda. El formato de los subtítulos se asemeja mucho más al formato original de un diario y permite ser leído por cada uno a su antojo, lo que suscita cientos de interpretaciones y reacciones diversas según el espectador.

El melodrama guía esta historia con la que conocemos los pensamientos y las confesiones de Vivian Barrett. Deseos, ardores y temores. La cinta te implica en un relato que refleja la realidad de la época –de los 40 en adelante– y, de algún modo, entras en el instinto y la emoción contenida de la protagonista, que vierte sobre el papel cómo se va encerrando en sí misma. Llegados a este punto nos preguntamos qué es real y qué es ficción, o puede que no, porque en ocasiones la reinterpretación de la realidad es más verídica que la propia realidad.

¿Dónde puedes verla?



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