"Mayo de 1940" cuando fuimos refugiados
Hubo un momento en la historia de Europa, un momento no muy lejano en el tiempo, el que nosotros, los europeos, también fuimos refugiados. Vagamos de un país a otro, de frontera a frontera, incluso dentro de nuestro propio país, con la esperanza de que en el lugar de llegada nos acogieran con los brazos abiertos comprendiendo el mal del que huíamos. No hace mucho tiempo de eso, un pestañeo en la historia de la humanidad, pero los que hoy son nuestros líderes parecen haber olvidado la solidaridad que se les brindó entonces. "Mayo de 1940", ahora en nuestras grandes pantallas gracias a los compañeros de Golem, nos expone ante un pasado que, como siempre, tiene ecos en nuestro presente.
¿De qué va?
En mayo de 1940, Francia se derrumba y millones de personas huyen hacia el sur ante el avance del ejército alemán. Entre ellas hay un alemán que escapó del nazismo y que busca a la maestra de un pueblo a quien había confiado a su hijo.
¿Quién está detrás?
Cuarta película del solvente director francés Christian Carion, que tras el coqueteo con el cine de espías en "El Caso Farewell", vuelve a someterse a los horrores de la guerra como ya hiciera en "Feliz Navidad", el retrato de la curiosa tregua festiva entre soldados franceses y alemanes durante la Gran Guerra. Esta vez pone el foco en la Segunda Guerra Mundial y en los recuerdos de su madre, una ciudadana francesa que tuvo que abandonarlo todo ante el inminente avance de las tropas nazis. Muy importante también remarcar quién está detrás de la banda sonora, Ennio Morricone, legendario compositor que viene de ganar el Oscar por "Los Odiosos Ocho", y que a sus 87 años sigue ofreciéndonos música de cine para la historia.

¿Quién sale?
August Diehl, conocido por su trabajo en "Los Falsificadores" o "Malditos Bastardos" encarna al sacrificado padre que debe buscar a su hijo en territorio hostil. Le acompañan Olivier Gourmet, un habitual de la cinematografía gala, y Mathilde Seigner, hermanísima de Emmanuelle.
¿Qué es?
Una "Suite francesa" que sustituye el drama amoroso por el paternofilial.
¿Qué ofrece?
"Mayo de 1940" parte del clasicismo para contarnos una historia no muchas veces tratada en la gran pantalla. El éxodo francés dentro de sus propias fronteras ante el avance de los nazis y el colaboracionismo del Gobierno de Vichy del General Pétain con los nazis. En "Mayo de 1940" contamos con una narración en paralelo de esta huída y persecución. Una persecución doble, que parte de la que hacen los nazis contra ese pequeño pueblo francés que huye, y la del padre, separado de su hijo y desesperado por encontrarlo. A Christian Carion no le tiembla la mano cuando debe mostrarnos los horrores que la guerra causó en los civiles, y realmente el corazón se encoje ante las imágenes de los aviones masacrando a simples granjeros que intentaban huir con sus pocas pertenencias a cuestas. Estos refugiados europeos nunca han sido menos que los que hoy se amontonan en Turquía o las Islas Griegas. Pero parece que tanto Alemania como Francia, las grandes potencias de esta, nuestra Europa, han olvidado su pasado en pos de los caprichos y presiones financieras. Entristece profundamente pensar que la memoria histórica se ha quedado en eso, en historia, y cómo nos empeñamos reiteradamente en olvidarla. "Mayo de 1940" puede recordanos ese pasado, a nosotros y a nuestros líderes, tan empeñados en olvidarlo.
