Maher Abi Samra nos descubre el mejor cine árabe
Maher Abi Samra, reputado cineasta libanés, ha estrenado en esta Berlinale "Makhdoumin", una nueva joya del documental dispuesta a sacudir conciencias y revelar la palpitante realidad de un país como la República Libanesa. En Filmin es un viejo conocido gracias al incalculable esfuerzo de la Mostra de Cinema Àrab por descubrirnos las voces del mundo árabe, muchas veces perdidas en este mundo pro-occidentalizado. Sus dos anteriores películas, "Éramos comunistas" y "Mujeres de Hezbolá" nos llevan al cenit de su carrera: "Makhdoumin" que se erige en un documental increíblemente lúcido sobre la esclavitud en el siglo XXI, consentida y perpetuada a través de unas autoridades que establecen mecanismos legales para su viabilidad. Hoy homenajeamos su cine a la espera de poder ver su último documental en nuestras pantallas.

Con una población estimada de 4 millones de personas, Líbano cuenta con más de 200.000 trabajadores dométicos extranjeros contratados bajo un sistema que permite la custodia total por parte del contratista así como la supresión de los derechos humanos más básicos. Implementado desde el inicio de la Guerra Civil Libanesa (1975), este sistema fue adquirido copiando el modelo de otros países del golfo pérsico. Se sustenta en una transacción en la que el empleado no provee un servicio, si no que es tratado como un producto más. Agencias especializadas se encargan de organizar estos contratos bajo condiciones que podrían considerarse la avanzadilla de la esclavitud moderna. El director Maher Abi Samra sitúa su cámara dentro de las oficinas de la agencia El Raed, con la completa complicidad de su dueño, Zein. Diligente, discreto, observa e investiga. Los mecanismos de este sistema impuesto por el estado se desmenuzan metódicamente: los derechos de los trabajadores, las habilidades comerciales de los agentes y la objetificación de la mujer. Un penetrante y absorbente estudio sobre la complacencia con la monstruosidad. Makhdoumin es un perfecto espejo de composición caleidoscópica del ámbito social que nos revela una representación aún más compleja de nuestra realidad.

Reflexión sobre el destino de un grupo de camaradas vinculados por una lucha ideológica del pasado y que mantienen aún fuertes lazos de amistad. "Éramos comunistas" es también un examen exhaustivo del legado de la guerra civil del Líbano y su presente de posguerra. Cuatro hombres relatan sus historias en el frente de batalla, sus sueños no cumplidos y su desilusión ante la inestable situación del país. Con una lucidez cinematográfica que refuerza su dimensión de indudable interés histórico, incisiva pero cálida. El primer largometraje documental de Maher Abi Samra recorre la historia reciente de un país para trazar un posible mapa de su realidad más profunda. Frente al creciente control sobre el discurso político en el Líbano, "Éramos comunistas", consigue no solo enfrentarse a esta especie de ataque reaccionario del presente sobre el pasado, si no también lanza una serie de preguntas tan difíciles como liberadoras.

Mujeres de Hezbolá es un documental sobre la cara oculta del Partido de Dios, uno de los movimientos terroristas con más presencia en el Líbano. Entrevistando a una fundadora y a una joven militante, consigue que aparezca un matiz distinto sobre las mujeres que participan en él. El documental no es en absoluto condescendiente con respecto a Hezbolá, pero a la vez contiene indicios interesantes del camino futuro de sus mujeres.
Maher Abi-Samra vivió de cerca el auge del movimiento de Hezbolá. Viejos amigos y conocidos se unieron a esta radical facción islamista, es aquí donde el director se preguntó cuál es el atractivo, especialmente para las mujeres, a desempeñar un rol de subordinación dentro de Hezbollah. Khadije, divorciada, se volvió a casar y es madre de nueve hijos, y Zeinab, casada y madre de tres hijos intentan encontrar una respuesta a esta pregunta. Las dos consideran a Hezbolá como un camino para la liberación de Palestina. Este objetivo es tan sagrado que no solo sacrificarían su libertad personal, si no también la de sus hijos.
