"Las Confesiones" voto de silencio
El estreno de la semana no puede ser más oportuno. Tras la reunión de los principales líderes mundiales en torno a la seguridad nacional, el estreno de esta semana que nos traen nuestros compañeros de WANDA nos presenta una historia de suspense en torno a una reunión del G8 en un lujoso standing en Alemania, donde prometen ponerse en evidencia las miserias más profundas de aquellos que mueven los hilos de la economía mundial.
¿De qué va?
Se está celebrando una cumbre del G8 en un hotel de lujo de la costa alemana. Los economistas más poderosos del mundo se han reunido para adoptar una medida secreta que tendrá una influencia decisiva en la economía mundial. Uno de los invitados es un misterioso monje italiano llamado Salus que acaba de salir de un largo período de meditación silenciosa. Le ha invitado Daniel Roché, director del Fondo Monetario Internacional. Roché quiere confesarse esa noche con el monje y hacerlo en secreto. A la mañana siguiente, encuentran a Roché muerto. Vieron a Salus entrar en la habitación de Roché la noche anterior así que ahora es el principal sospechoso, pero él se niega a romper el secreto de confesión. Su silencio podría trastocar los planes de los economistas más poderosos en el mundo.
¿Quién está detrás?
Roberto Andò, director italiano de fama reconocida gracias a su cinta “Viva la libertà”, que le valió un David di Donatello al mejor guion en 2012. Alumno aventajado de maestros como Francis Ford Coppola, Fellini o Michael Cimino para los que trabajó como asistente de dirección en sus inicios, emula al maestro del suspense Hitchcock en esta historia llena de secretos inconfesables y falsos culpables.

¿Quién sale?
Como buena reunión del G8 que se precie, lo más granado del cine europeo se reúne en esta coproducción franco-italiana. El célebre Toni Servillo, “muso” de Paolo Sorrentino y protagonista de la maravillosa “La gran Belleza” encarna al misterioso monje e involuntario protagonista de la historia. Le acompañan la versátil actriz danesa Connie Nielsen (Gladiator) y el omnipresente actor francés Daniel Aiteuil (Caché, de Michael Haneke).
¿Qué es?
Suspense minimalista que intenta mezclar Hitchcock con Dan Brown pero con el toque elegante del cine italiano más purista.
¿Qué ofrece?
Una de esas historias en las que personajes de lo más diverso quedan atrapados en un escenario común y en el que un suceso actúa como detonante para extraer las miserias de cada uno. En este caso hablamos de una reunión de los economistas más importantes de Europa en una cumbre como el G8, a la que por capricho del anfitrión se invita a una prestigiosa escritora de novelas infantiles y un monje italiano que se convierte en el personaje clave de la historia.
“El silencio es el último acto de libertad que nos queda” dice uno de los personajes durante la película, y con esta frase se podría resumir perfectamente el leiv motiv de la cinta, en la que el poder recae en el conocimiento, en lo que guardamos, en lo que no mostramos. Y las apariencias, la soberbia y la superficialidad convierten a las personas en seres vulnerables en peligro. Una crítica al capitalismo que pone en entredicho las convenciones sociales y desdibuja la línea del bien y del mal, de la verdad y de la mentira y se forma un enorme interrogante en torno a ella. Además de intentar concienciar a base de algún que otro discurso moralizante, donde la cinta brilla es cuando hace saltar todos los tópicos en torno al político corrupto, al economista avaricioso y especialmente al monje bondadoso. Porque ese monje es de los que las mata callando, no perdáis detalle.
