La mejor película de Graham Chapman desde que murió

Fuente: filmin

El mismo día de su estreno en salas de cine llega a filmin la muy peculiar biografía de Graham Chapman, el Monty Python muerto. Un film de animación con las voces de los miembros originales del grupo además de Cameron Diaz y Stephen Fry. Un viaje alucinante por la vida de este cómico genial, mentiroso compulsivo, amante singular y bebedor inalcanzable.

¿De qué va?

La autobiografía sobre la vida y obra de uno de los principales componentes de los Monty Phyton, Graham Chapman, más conocido por sus papeles como Brian o El General. Basada en un libro escrito por él mismo y su pareja pocos años antes de morir, la película es un compendio de pequeñas historias animadas que van desde la infancia de Chapman hasta su famoso y entristecedoramente divertido entierro. 

¿Quién sale?

O mejor dicho, quién no sale. Un cásting de lujo que reune a todos los miembros de la banda británica, junto con otros grandes de la comedia como Stephen Fry, o el curioso cameo de Cameron Díaz como Freud.  La voz cantante la lleva el propio Chapman que tres años antes de morir grabó todos los textos de su libro. Nosotros solo podemos darle las gracias. 

¿Quién está detrás?

14 estudios de animación para componer las 14 y diferenciadas partes que conforman la película, todos dirigidos por Bill Jones, hijo del propio Terry Jones, Jeff Simpson y Ben Timlett.  Desde piezas clásicas de animación stop-motion a auténticas delicias visuales que encajan perfectamente entre sí a pesar de sus diferencias formales. 

¿Qué es? 

Una "American Splendor" vitaminada y bañada en gloriosa animación. 

¿Qué ofrece? 

En un perfecto ejercicio que combina animación con realidad, “Autobiografía de un mentiroso” se alza como uno de los biopics más frescos y gamberros de los últimos años. El texto de Chapman no deja títire con cabeza, ni siquiera la suya, siendo muy crítico con su estilo de vida pero también sintiéndose orgulloso de haberla vivido al máximo. Su homosexualidad es tratada sin tapujos desde el principio, muy al contrario de cómo la vivió en la realidad, al igual que el alcoholismo que sufría desde su juventud. Los fans acérrimos de los Phyton encontrarán multitud de guiños y referencias (incluso musicales), pero no es necesario haber disfrutado previamente del grandioso humor del grupo inglés para verla, aunque, sin duda, puede ser una buena excusa para empezar a hacerlo. En definitiva, un retrato demoledor y, a ratos, ezquifrénico de la vida de uno de los cómicos más influyentes del siglo pasado. 

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