Kit básico de supervivencia para el Festival de Sitges
Ni Washington, ni Londres ni Moscú, ni tan siquiera Ciudad del Cabo. El cine se empeña en mostrarnos que toda invasión alienígena/horda de zombis/catástrofe de las de siempre tiene lugar en la capital de una gran potencia (la misma que, paradójicamente, produce la película en cuestión) pero nosotros sabemos que eso no es cierto. Cada año, puntuales a su cita, marcianos, no muertos y agoreros varios se conjuran para acabar con el mundo en las playas de Sitges.
El problema es que el pueblo es bonito, las vistas son magníficas, la temperatura es ideal y la gente es muy maja. Y encima cada vez que se deciden a aparecer sedientos de sangre y gritando que son legión se encuentran con el festival de cine, se meten en el Auditori, se pasan por el Retiro, acuden al Prado, se acercan a la Brigadoon o sencillamente se dan un garbeo por el lugar, y entonces se les va el santo al cielo y cuando se ponen en faena ya es tardísimo. Y claro, así no hay manera de provocar el apocalipsis.
En otras palabras: que el festival es nuestra primera y única línea de defensa contra el terror del averno, contra el horror cósmico y contra el aburrimiento supino. Por eso ya lleva 46 ediciones, que se dice pronto, salvando al mundo a base de hacer que nos lo pasemos en grande durante diez días. El ejército de aguerridos amantes del fantástico y el terror, esa organización rebelde que parece surgida de la mente de Cels Piñol, prepara el petate para la batalla de cada año con el convencimiento de que los monstruos, una vez más, no pasarán. Por cierto, Piñol este año forma parte del jurado de la sección Focus Àsia/Anima’t. ¿Casualidad? No lo creemos… ¿Y qué debe llevar todo buen espectador del festival en la mochila? ¿Cuáles son los utensilios imprescindibles para la batalla contra las fuerzas del mal?
El mapa
“Si a un lugar tienes que ir/acude siempre a mí/soy el mapa”, sabias palabras de Dora la Exploradora que nos recuerdan la necesidad de llevar un mapa, plano o boceto en servilleta de papel que nos sitúe los puntos de referencia de la bonita localidad de Sitges. Y al fondo, un rectángulo azul de mar.
No te olvides de él si no quieres… perderte por el pueblo mientras vas de una sala a otra, tener un ataque de pánico al ver que no llegas a tiempo, y acabar en casa del alcalde de Castelldefels preguntando dónde están las vampiras de Jess Franco.
El horario
Si el mapa es necesario, el horario es imprescindible. Hay muchas y muy buenas películas pululando por estas parrillas de Dios, y conviene mirárselo con calma para asegurarse de que a) no se nos escapa ningún título que nos interese, b) los pases no se solapan, c) tenemos tiempo suficiente para desplazarnos de una sala a la siguiente y, por encima de todo, d) podemos poner un circulito al lado de cada película como si hiciéramos la carta a los reyes magos.
No te olvides de él si no quieres… equivocarte de sala, de hora, de día e incluso de pueblo. El festival te facilita una programación de mano con resúmenes de las películas y un calendario de pases. Fácil, cómodo y de bolsillo, qué más quieres.
El “bocata”
O las tapas, o el menú con postre que se puede cambiar por un café. En Sitges hay lugares donde comer y comer bien, y en los alrededores del Meliá hay establecimientos de manjar rápido si lo que se te antoja es un bocadillo. Pero come, haznos el favor, que pasar miedo con el estómago vacío no es sano.
No te olvides de él si no quieres… que te encuentren el año que viene reducido a un esqueleto y sentado en una butaca del Auditori. Engordarías la lista de celebridades del Festival, te convertirías en un mito y hasta puede que te adoptaran para sustituir a la Maria de Metrópolis como trofeo del certamen, pero no es plan.
La bebida
Agua, cerveza, bebidas azucaradas... Si pasas muchas horas en el Festival tráete un botellín de casa o recuerda que en el pueblo y en las inmediaciones del Auditori tienes puntos donde saciar tu sed, comúnmente conocidos como “bares”. Si la alimentación es necesaria para garantizar tu supervivencia, la bebida lo es más.
No te olvides de ella si no quieres… liar un pollo cósmico. En la mejor tradición de Sitges, si te da por invocar un demonio primigenio con la boca seca puede que no pronuncies bien las palabras olvidadas del reino de Khr’marll y en lugar de una sacerdotisa del amor te puede aparecer Cthulhu en batín y pantuflas. Y como descubra el mueble bar te va a dar la tabarra toda la noche.
Los voluntarios
Ya sabemos que no los podemos guardar en un kit, y por supuesto no se tratan de un utensilio, pero los voluntarios que trabajan el festival son una pieza esencial para nuestra supervivencia. Si Sitges es la barrera que nos separa de la amenaza de otros mundos, estos valientes hombres y mujeres son nuestros Men in Black. Y, de hecho, a menudo visten de black.
No te olvides de ellos si no quieres… sentirte muy solo. Los voluntarios te orientarán, responderán a tus preguntas, te sacarán de más de un apuro y, si estás particularmente sensible, hasta puede que te den un abrazo. Benditos sean.
La camiseta (freak, se entiende)
Necesaria aunque no imprescindible, la camiseta con la cara de Darth Vader, con el escudo del Capitán América, con una Tardis o con una frase de The Office (“that’s what she said”) facilita la identificación de los asiduos del festival. Los hay que no la llevan, pero hay pocos sitios en este rincón de Occidente donde verás tanta concentración, y tan colorida.
No te olvides de ella si no quieres… que te confundan con un infectado, con un poseído o con una réplica humanoide pergeñada por una civilización extraterrestre. Si tienes la mochila muy llena la puedes dejar en casa, pero oye, es una pena.
La entrada
Parece una perogrullada pero todos sabemos que no lo es. Un simple papelito rectangular determina en qué lado de la barrera estás. Dejarla en casa es una muy mala idea.
No te olvides de ella si no quieres: quedarte fuera, básicamente. En el peor de los casos puedes acabar imitando a ese secundario de las pelis de zombis al que dan con la puerta de la fortaleza en las narices por ir demasiado lento, y que se pone a chillar como un poseso aquello de “abridme” mientras una horda de no muertos se acerca lentamente para pedirle tabaco (pero no es para ellos, es para un colega).
El pijama manta
Imprescindible para las maratones. Si te vas a ver cinco horas de cine seguido a la una de la madrugada cabe la posibilidad de que en algún momento te venza el sueño. No es nada deseable (estás haciendo guardia en medio de la noche, demonios) y te puedes perder grandes momentos, pero si al final no lo puedes evitar mejor será que te pongas cómodo. Zapatillas, orinal y pijama manta. Una pequeña cabezadita y a seguir, que en las maratones hay mucho que ver y se pasa en grande.
No te olvides de él si no quieres… que Morfeo te pille incómodo. Aunque ahora que lo pienso, quizá mejor dormirse enfundado en unos dignos vaqueros que en unos pantalones de algodón con dibujitos de Peppa Pig. Vosotros veréis.
La motosierra
A ver, la motosierra es como el DNI: nunca debemos salir de casa sin ella. Luego ocurre que el día que nos la dejamos nos topamos de bruces con la zombi walk y toca improvisar. ¿Qué nos cuesta llevarla en el bolso?
No te olvides de ella si no quieres… verte obligado/a a despiezar zombis con el llavero. Que son muchos y muy pesados.
El merchandising
Tazas, camisetas, posters, muñequitos, libretas y hasta cargadores del móvil. King Kong es el mejor representante del Festival y su estampa se reproduce en utensilios y enseres de todo tipo, pero el material se amplía a iconos y referentes del cine fantástico y de terror. Hay una caseta muy cuca al lado del Auditori donde lo puedes encontrar todo, todo y todo.
No te olvides de él si no quieres… seguir bebiendo el cola-cao en tu aburrida taza de toda la vida, cuando podrías hacerlo acompañado de la madre Norman Bates con el cuchillo en alto.
Las gafas/lentillas/atildado monóculo
Huelga decir que solo son necesarias para aquellos a los que se nos ha otorgado el don de las dioptrías. Los que no, hombre, queda un poco raro ir por ahí con cristales de culo de vaso. En cualquier caso, si perteneces al primer grupo ven equipado, porque en Sitges vas a ver de todo y conviene que lo veas bien.
No te olvides de él si no quieres… pasarte toda la película confundiendo a Ryan Gosling con Paco Martínez Soria, encontrarte a Elijah Wood en los lavabos y tomarlo por el secador de manos, o preguntarte simplemente qué hace Ti West rodando un documental de ballenas que tocan el piano en Disneyland.
El paraguas
Puede llover, que estamos en octubre. Dentro de las salas ni se nota, pero si queremos pasear por las instalaciones del Festival, por el pueblo o por la playa, ya es otro tema. Mejor será que antes de salir de casa consultemos el parte del tiempo, la estación meteorológica casera y el calendario del payés (si la cola del burro está mojada, etc…) y entonces obremos en consecuencia. Un paraguas de mano no abulta mucho.
No te olvides de él si no quieres… entrar en la sala calado hasta los huesos. Más que nada porque puedes parecer un discípulo del Dios Ahogado surgiendo de las aguas costeras de las Islas del Hierro. Y como te encuentres con Charles Dance en el Meliá se puede poner el traje Lannister de faena y perseguirte con un mandoble de dos metros.
La crema solar
Puede caer una buena canícula, que estamos en octubre. Esto es Sitges y aquí el tiempo estival abunda. Si bien es cierto que a estas alturas ya es poco probable, yo no descartaría la loción solar y el after sun, porque si el día acompaña aún puede ser que aproveches un descanso tomando el sol cual mejillón de roca, que la playa está muy cerca.
No te olvides de él si no quieres… quemarte. Más que nada porque puedes parecer uno de los sufridos protagonistas de la última película de Eli Roth justo después de ser aliñado y justo antes de ser ingerido.
La cámara de fotos
Ya sabemos que hoy en día todo hijo de vecino tiene cámara en el móvil, pero da igual que sea un Nokia de principios de siglo como una precisa Leica de fotorreportero de toda la vida: lo importante es que haga fotos. Y si tenemos en cuenta que en el Festival hay mucho que inmortalizar, pues cuantas más, mejor.
No te olvides de ella si no quieres… cruzarte con tu ídolo de infancia, abordarle con los nervios a flor de piel, y suplicarle que te dedique las próximas siete horas para que puedas inmortalizar el encuentro mediante una pintura puntillista.
Espacio para autógrafos de las estrellas
Y con espacio queremos decir lo que os apetezca: un trozo de papel, el cartel de una película del cineasta en cuestión, la solapa de un libro, una camiseta, una galleta Tosta Rica o un hámster. Cualquier cosa sirve para dejar constancia de que estuviste ahí, de que te miró, de que puede que te sonriera y te diera las gracias.
No te olvides de él si no quieres… aparecer dentro de quince años en “Casa de empeños”, en “Empeños a lo bestia” o en similares maravillas de la neotelevisión, intentando vender un autógrafo falsificado donde se puede leer “Eliyah Bud and Therri Jiliam says hi”.
Feliz Festival a todos.