Hagakure Kikigaki: La senda del samurai

Fuente: Elodie Mellado (filmin)

Por alguna razón, en la mayoría de las culturas tendemos a idealizar la Edad Media, y la verdad es que no fue la etapa más brillante de la historia de la humanidad. Terribles desigualdades entre clases, enfermedades que sesgaban a gran parte de la población, y muchos otros delirios que en Occidente nos hace llamarla la Edad Oscura. Aún así, gracias al cine, y sobretodo a la literatura, seguimos idealizando a los caballeros, sus gestas y sus luchas, sus persecuciones por los castillos y muchas otras hazañas que permanecen grabadas en nuestra influenciable imaginación. En Japón, si algo destaca de su Edad Media son sus guerreros, los samurais. 

Mucho más que caballeros, estos señores de la guerra destilan misticismo y personalidad propia, y como es normal, han sido retratados hasta la saciedad por la literatura, el cine, y también el anime. Incluso en Occidente nos hemos maravillado por ellos, siendo "Star Wars" el ejemplo más notable con los jedi, sus sables lasers y códigos de honor. Sin más dilación,  volvemos a explorar Japón tras una pausa veraniega, y lo hacemos con los mejores caballeros de ceremonias posibles.

 

Contextualizando el pasado 

Los samurais son considerados la nobleza militar del Japón feudal y ejercieron una influencia casi total en determinadas épocas, llegando a dominar el caótico gobierno y algunos territorios. También llamados Bushi, este término nació cerca del año 800 y servía para denominar a todo aquel que se considerara un guerrero. En el siglo XII, se produciría no solo un cambio a nivel etimológico, si no también en su composición. En ese momento pasaron a ser los Saburapis, lo cual en el Periodo Edo se regularizaría con el término que todos conocemos: Samurai.

Los samurais se consideraban la élite porque tenían su propio credo, y se distinguían de los demás por seguirlo. Este código era el Bushido, o la senda del guerrero, un código de honor que caracterizaba a esta “orden” y establecía las reglas del honor, la moral y todas las conductas apropiadas, incluida el seppuku, el suicidio ritual. Los primeros escritos datan del año 700, pero son muy primarios y hablan del concepto de guerrero en su forma más general. No sería hasta siglo XIII, desarrollándose hasta el XVI, que se empezarían a moldear estos principios siendo oficialmente establecidos por el gobierno militar de Tokugawa shogunate, etapa que se puede considerar de apogeo para los samurais. Uno de los libros más famosos y que acercaron el concepto a occidente fue “Bushido: El alma de Japón”, escrito en 1899 por Nitobe Inazo.

 

La figura del Samurai 

Mucho se podría contar de su historia a lo largo de los cuatro siglos en los que estos guerreros caminaron sobre la tierra, pero más que su dominio y su total control del gobierno en algunas etapas, hemos preferido hacer un resumen de la creme de la creme samurai.

Desde Minamoto Tamemoto, posiblemente uno de los mejores arqueros documentados de la historia y del que se dice que su brazo izquierdo era 15 centímetros mayor que el derecho; hasta Tomoe Gozen, la samurai que sobrevivió a la Guerra de Genpei (una de las mayores batallas entre samurais) y acabó venciendo a sus enemigos arrancándole la cabeza a un rival samurai para más tarde retirarse como monja.

También Kusonoki Masashige aquel cuya lealtad infinita a su emperador continuó incluso cuando éste tuvo que exiliarse por las presiones políticas. U Oda Nobugana, que ostenta el título a uno de los mejores samurais de todos los tiempos, cuando se enfrentó al ejército Yoshimoto Imagawa, un señor feudal que pretendía tomar Kyoto pero antes de llegar allí tenía que enfrentarse al pequeño pueblo en el que residía Nobugana.

Con una proporción de 8 contra 1, el ejército de Nobugana resitió como pudo hasta que la oportunidad de oro apareció. Durante unas lluvias torrenciales que pararon a Imagawa, Nobugana lanzó a sus soldados pillando desprevenido al enemigo y ganando así una batalla que es considerada más “improbable” de toda la historia japonesa.

 

Los outcast

No todo era gloria, honor y servidumbre, cuando el señor feudal de un samurai moría o repudiaba sus servicios, este adquiría la categoría de “Ronin” o lo que traducido sería, “hombre ola” aquel que viene y va, de señor en señor. Aquellos que no cometían el seppuku (que siempre debía acompañar a la muerte del señor o si el samurai cometía algún acto de deshonor) debían llevar este estigma consigo, una marca que acompañaría también a sus hijos y que no solo suponía una marginación social, si no también el embargo de todas sus tierras y bienes. Su vida solía continuar como mercenarios o ladrones, y raramente volvían a estar al servicio de un señor feudal.

Hoy en día el término tiene un significado totalmente distinto, aunque sigue utilizándose de forma despectiva. Aquellos estudiantes que fallan en el examen de acceso a la universidad y tienen que pasar un año estudiando para volver a presentarse son denominados “ronin” y posiblemente el más famoso en el mundo del manga sea Keitaro Urashima, protagonista de la divertida “Love Hina”.

 

EN FILMIN

Sword of the Stranger

¿Quién es?

Un ronin que no quiere saber nada de la violencia, pues esta le ha acompañado toda su vida. Su katana permanece envainada y atada pero todo cambia cuando conoce al pequeño Kotaro. Parte de un gran plan que les supera, estos dos personajes se ven unidos ante la adversidad, enfrentados a unos temibles maestros de la espada chinos que lo único que buscan es la inmortalidad.

¿En qué época?

Inspirada en el Período Sengoku, que se engloba dentro de la Era Muromachi, se conoce como uno de los momentos más convulsos de la Edad Media japonesa, una guerra civil que acabaría desembocando en una de las eras más famosas de su historia: el Edo. El Sengoku duró aproximadamente un siglo, y se inició con la Guerra de Onin, un conflicto sucesoria en el que no hubo ningún claro ganador. Finalmente, los Tres Unificadores: Odo Nobunaga (al que vimos anteriormente), Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu acabaron trayendo la paz mediante un acuerdo que puso fin al que se considera el equivalente a nuestra etapa feudal más oscura. En "Sword of the Stranger" encontramos todos estos conflictos de poder a pequeña escala, y también se juega con la incursión de guerreros chinos en tierras japonesas, que coincide con el incremento del comercio con China que se dió en esta época y que hizo crecer la economía japonesa.

 

Berserk: La edad de Oro II, la batalla de Doldrey

Berserk no se centra en ninguna etapa de la edad feudal japonesa, si no que es una mezcla de personajes arquetípicos japoneses en un mundo europeizado. Es la fusión de dos culturas por la fascinación hacia esta etapa, un híbrido que promete sangre, sexo y luchas trepidantes enmarcadas en una animación de lujo.

¿Qué tiene de japonés?

Si los dos personajes principales no son dos arquetipos japoneses en un mundo medieval que baje Amaterasu y lo vea. Por una parte, Griffith, andrógino, muy poderoso y altamente misterioso. ¿Cuántas veces hemos visto este personaje en el anime o los videojuegos? Y por otro lado, Guts, el amigo fuerte, musculado y al cual no le importa nada ni nadie. Juntos desarrollan una fuerte amistad con mucho subtexto, que si bien no ha sido consumada sexualmente, podría considerarse yaoi si nos ciñeramos a la traducción literal del acrónimo: sin clímax, sin resolución, sin sentido.

¿Qué tiene de europeo?

La estética. Castillos, caballeros y armaduras. Aunque como es lógico, tiene dejes típicame nte japoneses, como que la espada del protagonista sea un trozo de acero mastodóntico.

 

Moribito: Guardián del Espíritu Sagrado

¿Quién es y en qué época?

"Moribito" es la historia de Balsa, una lancera errante que se convertirá en la guardaespaldas del Segundo Príncipe del Imperio de Nuevo Yogo, que es una clara representación del Japón Feudal, aunque la serie se construya a partir de reinos inventandos. Este pequeño príncipe tiene en su poder un huevo portador del espíritu del agua, lo que le convierte en el “Guardián del Espíritu” y también en el objeto de persecución de otros poderes implicados. Es el deber de Balsa, a la cual podríamos considerar una suerte de Ronin de influencias chinas, proteger al principe y que este pueda salvar el imperio.

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