"Gloria" estrenamos un fenómeno que baila sola

Fuente: Joan Sala (filmin)

El suyo es un éxito de largo recorrido (y absolutamente merecido). Una historia intimista sobre una mujer que aborda la entrada a una nueva edad al cumplir sesenta años, conseguía el premio Cine en Construcción el pasado año en el Festival de Cine de San Sebastián. Fue el primer paso para lograr el éxito. Tras gestarse el proyecto, fue a parar a la Sección Oficial del Festival de Berlín, donde se hizo con el Premio del Jurado y el de Mejor Actriz, siendo recibida con efusivo fervor por la mayoría total público y crítica. No es para menos, ella baila sola pero vaya, lo mucho y bien que baila. Y como era de esperar, el movimiento de cadera de esta perla también arrasa en la pista de filmin al reclamo de Umberto Tozzi. "Gloria" recupera la nostalgia cassetera. A bailar.

¿De qué va?

Gloria tiene 58 años y está sola en la vida. Para compensar el vacío, llena sus días de actividades y por las noches busca el amor en el mundo de las fiestas para solteros adultos, donde solo consigue perderse en una serie de aventuras sin sentido. Gloria se estrella contra la cruel realidad del mundo a ritmo de baile.

¿Quién está detrás?

El chileno Sebastian Lelio es un asíduo  de festivales como Cannes, Toronto y San Sebastián: Su primera película, La Sagrada Familia, compitió en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián de 2005. Estuvo en La Residencia de Cannes y fue distinguido con la Beca Guggenheim.

¿Quién sale?

Fue la Mejor Acrtiz de la última Berlinale. Paulina García deja momentáneamente la escena teatral para entrar en el cine por la puerta grande. Visto lo visto, que aquí se quede. La suya es una interpretación rebosante de encanto, sobrada de naturalidad, plena de gracia y desbocada frescura. Un mujerón que ríe y muerde, por una actriz colosal que se descubre.

¿Qué suena?

Desde la Gloria de Umberto Tozzi al I Feel Love de Donna Summer, pasando por Massiel, Paloma San Basilio o esta entrañable pieza de los brasileños Tom Jobin y Elis Regina. No es cuestión de oído, aquí todo suena pegadizo.

¿Qué es?

Una auténtica lección de baile, y con mucha vida. También recuerda a la estupenda "Rompecabezas".

¿Qué ofrece?

La gloriosa (nunca mejor dicho) disección de un personaje que trata de encontrar su lugar en el mundo. 58 años, divorciada, dos hijos a los que constantemente busca  pero apenas encuentra, y un posible último amor que quizás, tampoco es lo que espera. Para que nos entendamos, "Gloria" es un mujerón, y no precisamente por su aspecto físico (a pesar que también está espléndida en este sentido), más bien por la energía que irradia, el amor, afecto y empatía  que desprende, su tronchante humor, su arrollador desparpajo, y ante todo, sus ganas de vivir la vida. A mal tiempo buena cara, es lo que muchos propagan pero apenas se aplican. No es el caso de Gloria, que está depre, y es precisamente en el contraste que surge entre sus actos libres y deshinibidos, con el lacerante estado anímico que los propulsa, donde yace la principal virtud de este maravilloso retrato. Sorteando con gran atino y mucha naturalidad la peligrosa tentación de caer en la autocomplaciencia o provocar la lágrima fácil mediante el dramatismo exacerbado, "Gloria" baila sola, pero vaya, lo mucho y bien que baila. El suyo es un no parar. Y que siga, sea acompañada o esté sola.

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