Francis Ford Coppola, el genio y el trastorno bipolar
Francis Ford Coppola es sin duda una de las leyendas vivientes del cine. Coloso director, productor y guionista, fue uno de los protagonistas más destacados del nuevo cine estadounidense junto con otros grandes de la generación de los 70, como Martin Scorsese, Steven Spielberg o George Lucas, todos allegados suyos.
Hijo de un director de orquestra y una actriz, Coppola parece llevar el arte cinematográfico en su herencia genética: su hija Sofia también ha llegado a ser una directora, guionista, productora y actriz de éxito, y su hijo Roman dirige y escribe videos musicales y largometrajes. Incluso el actor Nicolas Cage (nacido como Nicolas Kim Coppola) es sobrino del director.
Coppola sufre trastorno bipolar y nunca ha ocultado este hecho ante la esfera pública. Es más, muchas veces se ha relacionado su enfermedad con su condición de genio. En una biografía se le describe como "uno de los cineastas más erráticos, energéticos y controvertidas de Estados Unidos”. Y señalan además que “Francis Ford Coppola ha disfrutado de triunfos impresionantes y soportado contratiempos monumentales y luego resucitado a sí mismo, ascendiendo como un ave fénix para comenzar el proceso de nuevo".
Los picos de éxito brillantes y los descensos de cataclismo que han definido su carrera no dejan de remeter al trastorno bipolar. Los inicios de su trayectoria cinematográfica fueron modestos, pero ya apuntaban maneras. Las primeras obras que lo catapultaron a las páginas de la historia del cine fueron “Patton” y “El Padrino” parte 1 y 2, en la década de los 70 (la tercera entrega de la trilogía llegaría en 1990 con la madurez necesaria de sus actores principales).
En la misma década, Coppola se lanzó al inmenso proyecto de “Apocalypse Now”, otro de sus grandes monolitos cinematográficos. Aun obteniendo un resultado magnificente en el desentrañar de los agujeros más tenebrosos del ser humano, la película resultó un despropósito de producción. El director se arruinó financiando a coste propio el metraje y todos los elementos se pusieron en contra de su realización. “Poco a poco nos volvimos locos”, decía el propio Coppola sobre el proyecto. Temporales desastrosos y una logística imposible prolongaron el rodaje y dejaron en números rojos el imperio del director. En ese momento, el mundo parecía terminarse para Coppola, pero ni eso le impidió resurgir con éxitos como “El Padrino III” o “Drácula” de Bram Stoker (dejando por el camino otros fracasos incomprendidos como “Corazonada”).
Los altibajos de la carrera cinematográfica de Coppola van de la mano de los de su bipolaridad, la cual siempre ha terminado sobrellevando e incluso domando a su propio favor para convertir su vida en una aventura arriesgada que merece la pena vivir. Prueba de ello son los 6 Oscar que ya ha recibido de la Academia.
Nosotros recomendamos: Una de sus últimas película, “Tetro”, un proyecto más pequeño que los titanes anteriores, pero que se adentra en cuestiones muy personales del propio director. Familia, ambición y genialidad al borde de la locura tratados desde una óptica que combina la magia inexplicable de algunas imágenes con el encanto inquietante de las relaciones personales en blanco y negro. La protagonizan Vincent Gallo, Alden Ehrenreich y Maribel Verdú, y es el regalo más reciente que tenemos de la intrincada mente de un genio necesario como Coppola.