"Filth" teniente corrupto según Irvine Welsh
"Teniente Corrupto" según el padre biológico de "Trainspotting". Es como de buenas a primeras podríamos definir la excéntrica y descerebrada "Filth", película que hoy llega a nuestro catálogo tras ser señalada por el propio director del Festival de Sitges, Angel Sala, como una de las principales sorpresas de esta pasada edición. Razones desde luego, no le faltan, más bien le sobran (y de lo sobrada que va).
¿De qué va?
El sargento detective Bruce Robertson quiere un ascenso. Él es claramente el mejor hombre para el trabajo - el resto de sus colegas son todos idiotas. Al producirse un asesinato, el jefe de Bruce quiere resultados inmediatos. Bruce toma el control de la situación, piensa resolver el caso y ganar así el ascenso. Con ello, su esposa volverá a su lado. No hay problema. ¿Pero es realmente la vida tan simple? ¿Es Bruce el hombre que piensa que es? En realidad Bruce es el policía más maleducado, pervertido, misántropo de Edimburgo, además de adicto a las drogas y al sexo. "Filth" es la patética y divertida respuesta a todas esas preguntas.
¿Quién está detrás?
Bajo el paraguas del padre biológico de "Trainspotting", Jon S. Baird sale ileso del temerario reto que supone adaptar "Filth" a la gran pantalla. Más aún, si tenemos en cuenta que no es más que su segundo film, tras estrenar su ópera prima "Cass" cinco años atrás, concretamente en el 2008.
¿Quién sale?
Un desenfrenado torrente en estado de (des)gracia, o lo que es lo mismo, la mejor versión posible de James McAvoy acompañado de sus infalible secuaces, Eddie Marsan, Jamie Bell, Jim Broadbent e Imogen Poots.
¿Qué es?
"Teniente corrupto" según Irvine Welsh
¿Qué ofrece?
A camino entre la comedia más descerebrada y la más lunática tragedia, entre las situaciones más degradantes, el discurso más subversivo y un ADN particularmente bizarro que asimismo, resulta extrañamente entrañable, "Filth" supone un hilarante divertimento, abusivo y malintencionado, por supuesto, sórdido y decadente, por descontado, pero ante todo, tan surrealista y subversivo como inabarcablemente imaginativo. Asuntos sucios, pero como nunca los contaron, como jamás los imaginamos. Tanto es así, que hasta en "Filth" hay lugar para la redención, incluso para el pieza más corrupto y degenerado. Ya se sabe, saca la placa y haz lo que quieras, sea o no, lo que debas. Tan delirantemente real, como la vida misma. Carta blanca.