filmin radar: "Stories We Tell" - "The House I Live In" (parte II)

Autor: Montecarlo Fuente: Montecarlo

filmin radar: "Stories We Tell" - "The House I Live In" (parte II)

En cuestiones de guión, el documental siempre ha recibido un tratamiento de excepción. No es que este tipo de películas prescindan de un libreto previo, es que a veces resulta imprevisible saber qué vas a grabar. Y me refiero tanto a la imagen como al audio: por mucho que uno pacte previamente los asuntos a tratar en una entrevista, nunca sabe lo que le van a decir hasta que la lleva a cabo. (Un ejemplo límite: el caso de Andrew Jarecki, hermano de Eugene, que cuando trabajaba un relato de payasos fue a dar con lo que se convertiría en “Capturing the Friedmans”, el espeluznante documental sobre esta familia de pederastas).

No quiero entrar ahora en la apasionante discusión sobre cuánto de guionista tiene el montador y viceversa. Vamos a dar por sentado que la pieza que vemos se ha sometido a un proceso de producción documental, del que desconocemos los pormenores, (aunque dejen su huella en el producto final).

El asunto es el siguiente: en el film de Jarecki los detalles están presentes a lo largo de todo el metraje y su grandeza reside precisamente en su pequeñez frente a la magnitud de la tragedia. El drama humano y el comunitario son el mismo, y podemos ver ambos con un simple cambio de foco, sin alejarnos nunca de ellos. Para llegar a estas dimensiones inabarcables, el director parte de esos recuerdos personales que se redimensionan a lo largo del discurso.

Por descontado que cuando ha realizado las entrevistas tenía algunas preguntas previstas (con las posibles respuestas también imaginadas) aunque, como él mismo dice, a veces no es así. (Y en ese aspecto resultan especialmente impactantes las declaraciones del celador, tanto cuando se reconoce como “nacido para desempeñar ese oficio” cuando por sí mismo llega a la conclusión de que el sistema no funciona, o no lo hace con el objetivo que debiera).

 

MAGOS E ILUSIONISTAS

Lo mismo podemos decir de la imagen. Siempre está cuidada, tanto cuando no lo está como cuando los encuadres están premeditados, como las entrevistas al aire libre o las que se realizan sobre un fondo negro. Gracias a una larga tradición documental (y a las aportaciones que desde los tiempos de la Nouvelle Vague se han incorporado al discurso cinematográfico), el “defecto” se torna virtud y la imperfección otorga veracidad y verosimilitud. Sí, ambas cosas.

Desgraciadamente no puedo decir lo mismo del film de Sarah Polley, en el que las imágenes no aparecen sólo cuidadas, sino “exquisitamente cuidadas” o, dicho de un modo más llano, aparecen rodadas para la ocasión. En el caso del film de Polley, el documental no muestra, expone. Y lo que es aún peor (otro posible motivo de atractivo para cierto público), ilustra.

Podríamos considerarlo un falso documental (un documental que se nos vende como verdadero, cuando no lo es), pero la autora no ha tenido agallas para llevarlo a cabo y, finalmente, confiesa el montaje y lo incluye como parte de la obra, con lo que pierde la oportunidad de apostar por esa opción.

“Stories We Tell” se convierte así en una especie de “Zelig” sin Woody Allen a la vista, aunque el padre (no biológico) de la actriz-directora se esfuerce por aportar un toque cómico a la historia. Uno de sus hermanos también realiza su contribución, aunque con mucha menos fortuna. Y otros personajes acaban resultando risibles, aunque no lo pretendan. (Nadie dijo que la sinceridad fuera una virtud, ni en mí ni en los entrevistados).

En el fondo, ésa es la gran diferencia entre estas dos obras (que comparo aquí, sin necesidad de hacerlo). El guión de “Stories We Tell” (no sólo el literario, sino también el técnico) está escrito con todo lujo de detalles: qué dirá quién, dónde y con qué cámara lo grabarán (que tipo de encuadre y calidad de imagen le otorgarán, etc…). El resultado visual es espléndido y la experiencia estética abrumadora, lo que en este caso va en detrimento de la valoración de conjunto, porque le resta honestidad.

(continuará…)

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