"Fatima" la última revelación del cine francés
Absoluta y merecedora ganadora en los últimos Premios César que reparte la Academia de Cine Francés: Mejor Película, Mejor Actriz Revelación y Mejor Guión Adaptado. Estas son las credenciales con las que llega "Fatima" a nuestros cines gracias a los compañeros de Surtsey Films. Un drama que navega en la ola del documental, se dota de actores no profesionales y se inspira en las poesías de Fatima Elayoubi para enarbolar un discurso que da voz y visibilidad a un colectivo olvidado por el neoliberalismo europeo, que devora a las clases más bajas y solo las permite ascender con una dedicación tan extrema como para extenuar cuerpo y alma.
¿De qué va?
Libremente inspirado en las obras de Fatima Elayoubi, "Prière à la lune" y "Enfin, je peux marcher seule", "Fatima" es la historia de una madre que lucha por sacar adelante a sus hijas en un país del que desconoce el idioma, una historia de pequeños fracasos y de grandes triunfos. La historia de una madre.
¿Quién está detrás?
Philippe Faucon dedica su tercer título cinematográfico a una mujer con "Fatima", película en la que demuestra su desenvoltura con actores no profesionales con un tratamiento cuasi documental de esta película de profundo cine social en un momento de crisis extrema. Sin caer en sensiblerías o sentimentalismo innecesario, Faucon actúa como espectador pasivo, y su cámara jamás deforma o aumenta ese drama tan real y desolador que ya viven las protagonistas.

¿Quién sale?
Soria Zeroual muta en la piel de Fatima como ninguna actriz profesional habría sabido hacerlo. Sus tartamudeos, sus pausas, su lenguaje corporal, todo destila verdad pues ella misma ha sido una de las muchas Fatimas que residen en Europa, en Estados Unidos o, por extensión, en cualquier país del primer mundo. No quedan muy detrás las actrices encargadas de encarnar a sus hijas, de hecho, la mayor, Zita Hanrot, se hizo con el César a Mejor Actriz Revelación por su entregado trabajo como una estudiante de medicina que no solo debe soportar la presión de la carrera, si no el cargo de conciencia de saber que tu madre trabaja de Sol a Sol para poder permitirse las sangrantes tasas universitarias. La educación como un lujo en el país de la legalidad, la fraternidad y la igualdad.
¿Qué es?
¿Qué ofrece?
Uno de los grandes aciertos de "Fatima" es que jamás centra su mirada en el personaje protagonista, si no que nos ofrece un tríptico de la feminidad de las nuevas generaciones francesas, unas generaciones profundamente marcadas por el flujo inmigrante que vivió el país hace ya algunos años y que ahora se cristalizan en un tira y afloja de los mayores porque aquellos que vendrán no olviden ni su idioma ni identidad. Fatima vive por y para sus hijas en un país extranjero al que aún no se ha aclimatado del todo. Ellas, en perfecto francés, contrastan con el árabe al que su madre se resigna a renunciar, a pesar de que eso le ofrecería mejores puestos de trabajo. En la poesía encuentra refugio para el desprecio que ha de vivir por parte de sus empleadores o de su propia hija pequeña, que en plena fase de rebeldía reniega del incalculable valor del trabajo que hace su madre, un servicio menospreciado sin el cual no pasarían muchas de las familias acomodadas burguesas, aunque se hayan empeñado en olvidarlo. Y no solo están condenadas a la inopia por su clase social, también por ser mujeres en un mundo patriarcal que sigue dictando qué es correcto o no dependiendo de tus genitales. Entre bambalinas, el director cuela su cámara en las conversaciones entre madre e hijas, en momentos de una intimidad tan profunda que solo son palpables en la memoria de cualquier mujer, y lo hace sin ningún tipo de intrusión, dejando que los personajes respiren y se interpreten a sí mismos. Porque la puesta en escena es innecesaria en escenas como las que una madre alivia el dolor de la menstruación de su hija, o la intenta ayudar con su presencia, a sabiendas que la formación que le ha sido negada por su clase social le impide entender nada más que el deseo y la fe de su hija en labrarse un futuro mejor. Un drama de tercera generación del que podemos extraer que la educación continúa sin ser universal en un mundo donde, por mucho que nos hayan querido vender la moto, continuas marcado por la casilla de salida en la que naces. Y donde algunos solo tienen facilidades, otros muchos deben entregar su alma, su vida y hasta la última gota de sudor de su cuerpo para acabar siendo trabajadores desconocidos, héroes anónimos, madres incansables, dispuestas a sacrificarlo todo por la felicidad y futuro de sus hijas, ahora visibles gracias a películas como "Fatima", que dan voz a aquellos a los que la sociedad ha silenciado.
