Entrevista a Daniel Sánchez Arévalo, director de "Gordos"
"Gordos" es el segundo trabajo de Daniel Sánchez Arévalo, una obra con la que el director se arriesga a hacer algo totalmente distinto. No había más opción, según él mismo afirma, después del abrumador éxito conseguido con su ópera prima "AzulOscuroCasiNegro". La idea de hacer una película sobre gordos -ni gorditos, ni fuertes, ni anchos, porque si algo han aprendido en el rodaje es a llamar a las cosas por su nombre- le rondaba la cabeza desde hace ya bastante tiempo. Dos personas fueron clave para que el proyecto alzara el vuelo: su productor, que al oírlo musitó inmediatamente un "vale", y Antonio de la Torre, quien aceptó engordar más de 30kg para interpretar al protagonista. Y aunque la obesidad es el leitmotiv, no son los kilos lo que más pesan a los personajes. "Gordos" se estrena en los cines de todo el país a partir del viernes, 11 de septiembre (jueves 10 en Barcelona). Una comedia dramática con un interesantísimo trasfondo que, os avisamos, no os podéis perder.
1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
“Siete novias para siete hermanos”, “Cantando bajo la lluvia”, ya van dos musicales… Y cualquiera de los hermanos Marx, pero especialmente “Una noche en la ópera”.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Voy a decir un director de comedia: Billy Wilder.
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
“La última noche”, de Spike Lee.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
El momento final de “Con faldas y a lo loco”, el de “nadie es perfecto”.
5- ¿...y una línea de diálogo?
Me quedo con la de “nadie es perfecto”.
6- Recomiéndanos alguna película que hayas visto recientemente.
“Kramer contra Kramer”. Es una película que había visto hace muchos años, y que ahora he recuperado. La he vuelto a ver en Bluray y es fantástica, por los actores, por cómo está dirigida…
7- ¿Rodarías alguna vez una serie de TV?
Definitivamente sí. Sobretodo si es con la HBO (risas), cuando quieran... “The Wire” es la mejor ficción de cuantas han surgido del cine y la televisión en los últimos tiempos. Ahora estoy con “In Treatment”: qué escritura, lo hace sentir a uno una mierdecilla.
8- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
“Las hermanas Grimes”, de Richard Yates, el escritor de “Revolutionary Road”. Pero es una novela que ya está en proceso de adaptación y que va tener en su reparto a Naomi Watts. Hay un problema con esto, a las novelas siempre se llega tarde. Me pasó también con “Los crímenes de Oxford”. Cuando te das cuenta de que en las páginas que lees hay imágenes cinematográficas, te das la vuelta y ya hay alguien que ha comprado los derechos para llevar esa novela al cine. Me ocurrió también con la historia de Los Pelayo, que está basada en hechos reales. Trata de una familia en el entorno del póquer; cuando pensé en la posibilidad de adaptarla, ya la estaban preparando por otro lado.
9- ¿35mm o rodaje digital?
Es que no hay decisión posible porque el 35mm está condenado a desaparecer, es como una cosa nostálgica. Yo me alegro de haber rodado “AzulOscuroCasiNegro” en super35, pero no creo que eso vuelva a ocurrir. Es cierto que el 35mm tiene una magia que no tiene el digital, pero va a dejar de ser así en cuestión de meses.
10- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
Esta película (*“Gordos”) ha dejado mucho más espacio para improvisar con los actores, siempre partiendo de un trabajo previo con ellos. Sólo se puede improvisar cuando has trabajado mucho una escena, cuando los actores han entendido perfectamente cuál es el conflicto; no se improvisa de la nada.
11- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado rodar?
En el cortometraje “La culpa del alpinista” trabajé con Alicia Medem (la hija de Julio), que tiene Síndrome de Down. Me daba mucho miedo, fue complicado, pero resultó ser una de las experiencias más satisfactorias que he vivido. En algún momento me planteé no sé cómo hacerlo, pero todo salió bien y fue precioso.
12- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que escuche a la gente que tiene alrededor. Creo que no es bueno pensar que el ser director implica tener que saberlo todo y hacerlo todo bien. Está bien mostrar tus inseguridades y buscar ayuda. Para eso están los directores de fotografía, los operadores de cámara… para ayudar. La gente en el rodaje se va a sentir mejor si ve que tú no tienes una pose. No hay nada que produzca más desconfianza que un director que muestra que lo tiene todo claro. Como director tienes que escuchar a todo el mundo, la gente tiene que sentir que participa, luego las decisiones las tomas tú. También creo que es importante no pretender controlarlo todo, porque eso te lleva a la frustración, al fracaso.
13- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
Sí, claro. Yo creo que hay que pensar un poco más en el espectador, es tan sencillo como eso. No es una cuestión de dinero, de presupuesto, se trata de pensar un poco más en hacer historias atractivas para el público. “[REC]” es un buen ejemplo, una película pequeña que transcurre en un entorno muy limitado y que tuvo un éxito enorme. También “El orfanato”, aunque puede que haya costado un poco más… En definitiva, creo que es una cuestión de talento y de respeto al espectador.
14- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
Es un arma de doble filo: hay más películas, pero el que sea tan accesible rodar hoy en día hace que se pierda el respeto al oficio artesanal de hacer cine. Me parece fundamental que se respeten todos los procesos. Me preocupa esa ansiedad por quererlo todo y quererlo ya, hago un corto lo pongo en youtube y lo único que importa son el número de descargas. Yo tengo muchos cortos que no ha visto nadie y está bien que así sea. Te olvidas del fin, que es aprender a contar historias. La gente piensa que llevo poco tiempo en esto, pero han sido diez años escribiendo guiones para televisión, 15 cortos, he estado estudiando… La realidad es que no se llega así como así.
15- ¿Desde tu punto de vista, son útiles las escuelas de cine?
Son útiles en tanto en cuanto te rodeas de un entorno favorable para la creación. Son más importantes los compañeros que los profesores. Fuera de la universidad estás en una situación en la que quieres hacer algo pero no tienes medios, te sientes solo. Yo tuve la suerte de estudiar en una de las mejores escuelas del mundo, en la universidad de Columbia; allí me ocurrió eso, que aprendí más de mis compañeros que de mis profesores. Había un cuarto con material, entrabas allí cuando querías y te llevabas todo lo que necesitaras para rodar. En la escuela pasas por todos los procesos, aprendes muchísimo. Yo hablo de mi experiencia en la universidad de Columbia, pero eso te lo puede dar cualquier escuela. Nadie va a darte la clave del éxito, es una fantasía que tenemos todos pero que no existe. Igual que no existen fórmulas para lograr un guión perfecto.
GORDOS
16- Lo primero que me ha pasado por la mente al terminar la proyección de la película es el prodigio de guión que acababa de ver en imágenes. En la rueda de prensa esta mañana has explicado en qué consistió el proceso de escritura, cómo primero diseñaste las historias y luego la manera de engarzarlas en el tiempo y en el espacio, pero… ¿contabas con alguna opinión externa sobre lo que estabas escribiendo, lo que David Planell (dir. de “La vergüenza”) definió como “frontón”, para saber si realmente podía funcionar?
Yo tengo mi gabinete de crisis, es fundamental tener tu grupo de gente, de amigos, algunos vinculados al cine, otros no. Yo voy pasando sucesivas versiones a gente de mi entorno. De la misma manera, doy mi opinión sobre otras cosas. Pertenecemos a una generación, por suerte, en la que queremos que a todos nos vaya bien. La integran directores como Borja Cobeaga, Chapero Jackson, Óscar Santos… Mi guión se lo he dejado leer a bastante gente, aunque no a demasiada. También hay que medirlo porque demasiado feedback puede desorientarte, confundirte. Lo que me parece fundamental es que los que lo lean te den caña. Muchos te dicen que todo está muy bien, que les ha gustado mucho. Y yo pienso, pues ya está, perfecto, ruédalo tú (risas) Si te dicen que todo está bien no sirve de nada.
17- ¿Cómo es para ti la fase de escritura del guión, te genera dudas, es angustiante… o resulta más bien todo lo contrario?
Es bastante angustioso, tiene momentos de extrema felicidad, como cuando solucionas algo, pero es asfixiante porque son 24 horas al día. Hay muchas fases de sentirte estancado. Estás activo, pero parado, nunca sales… Es como cuando se te tapona el oído y de repente se te abre. Es fantástico por un lado, pero también lo sufro. Lo vivo de una manera muy intensa y cuando ves que vas encajándolo todo la sensación es muy placentera. Yo soy muy caótico escribiendo, puedo escribir diálogos, secuencias, y de repente me paro y me pongo a escaletar. Me lanzo al vacío, tengo que parar y volver hacia atrás. Es importante saber hacia donde te diriges cuando escribes.
18- ¿Te entraron dudas sobre la película al saber que no había sido seleccionada ni en Cannes ni en San Sebastián?
Es desconcertante, por supuesto, porque uno siempre quiere aspirar a todo. Yo soy ambicioso en el buen sentido, cuando hago una película quiero que llegue al público y que sea bien recibida por la crítica. Entrar en Cannes es un imposible, hay muchos intereses de por medio. Si llega la oportunidad, ya llegará. Tampoco Almodóvar entró con sus dos primeras películas. Cuando trabajas en una película de alguna manera te proyectas, te ves a ti mismo sobre la alfombra roja. Con “Azuloscuro…” pasó lo mismo. Fantaseábamos mucho con llevarla a Berlín, y allí nos dijeron “nos gusta, pero no es lo que buscamos”; lo mismo alegaron en Cannes. Lo que no se puede hacer es trabajar en un proyecto solo pensando en eso, es absurdo. El estar en un festival o no va por gustos, modas, compromiso, prestigio, nombre. Los festivales también son un arma de doble filo, también corres un riesgo: mira lo que pasó este año en Cannes, tres películas españolas en Sección Oficial y ninguna de ellas obtuvo buenas críticas, más bien lo contrario. Yo he visto “Ágora” y es un peliculón, te lo puedo asegurar. La recomiendo muchísimo. Somos muy amigos, pero te puedo decir que Amenábar es un genio, hace lo que sea, tiene un control… Admiro mucho su manera de vivir el cine con muchísima humildad, es un currante con los pies en la tierra. Entiende el cine como oficio y eso hace que no esté endiosado, que escuche a los demás. Tiene una naturalidad en este sentido que es muy llamativa en alguien que ha llegado tan lejos. Él vive muy ajeno a todo, no está pendiente de si una película no es bien recibida lo importante es hacer, seguir trabajando. No se arraiga ni a las películas, ni a las cosas, ni al éxito.
19- He leído en una entrevista publicada en El País que la idea de “Gordos” fue inspirada inicialmente por una foto del actor José García, ¿es eso cierto?
Sí, es verdad. Fue leyendo el Fotogramas. Vi una foto de José García de quien había visto la película “Arcadia”, que me encantaba. Pensé, me gustaría trabajar con este actor… pero está muy gordo. Apunté esa idea y ahí quedó. De alguna manera me empezó a motivar mucho. No creo en las grandes ideas, desconfío mucho de eso. La primera vez que lo experimenté fue con “Física II”, tardé un año en rodar este corto después de escribirlo. Eso tiene mucho valor, tener una historia que quiere ser contada después de un año de haber sido escrita. Siempre hay un miedo de que te la pisen, o de perder tú el interés o la energía. “Gordos” y “Azuloscurocasinegro” las dejé en barbecho y las hice al cabo del tiempo. Creo que esas son las historias que merecen la pena, las que aún cuando ha pasado el tiempo quieren ser contadas.
20- En tu cortometraje “Profilaxis” el personaje que interpreta Antonio de la Torre realiza un monólogo parecido al que tendría lugar en una terapia de grupo, un tema que ahora recuperas en esta película… Tu experiencia personal, según has comentado, es la de haber asistido a terapia durante muchos años. La pregunta es: ¿la terapia en sí puede ser un elemento dramático muy útil, y qué significado tiene para ti?
A nivel personal la terapia me convirtió en lo que soy, en un contador de historias. Ahora me permito dar forma a todo el caos mental que tenía. La terapia me llevó a tener un conocimiento profundo de mí mismo y me proporcionó herramientas para profundizar en la psicología de los personajes. En cuanto a elemento dramático, me parece muy potente. Al final en la película, este tema es más un hilo conductor que otra cosa, pero se crea mucha tensión poniendo a hablar a una persona enfrente de otra. Un ejemplo muy claro es el suspense que se crea en la película “Frost/ Nixon”, donde lo único que ves es a dos personas hablando.
21- Todos los personajes que integran esta tragicomedia son seres frustrados, insatisfechos ¿era tu intención hablar de esa frustración, tan presente en las sociedades occidentales?
Lo resume muy bien una frase del personaje que interpreta Verónica, cuando dice “siento un vacío que no voy a volver a llenar…” Sí, me interesa mucho hablar del vacío interior que sentimos y que no atendemos como debemos, sino que vamos tragando y tragando, y eso lo acentúa. Justamente el ejercicio que hay que hacer es todo lo contrario, despojarnos de todo lo que no necesitamos –mostrado en la película a través de los kilos de más- para ver de qué materia estamos hechos.
22- En “Gordos” hay una gran variedad de tonos y de registros, pasamos de la carcajada a situaciones verdaderamente tensas, pero siempre rozando de alguna manera la parodia ¿es tu manera de tomar distancia con respecto a la historia y de alertar al espectador de que no se encuentra ante una fábula realista?
Es que no me interesa la realidad tal cual, sino crear universos en los que todo sea creíble; en la discusión realidad/ credibilidad, me quedo con credibilidad. A mí lo que me ocurre como espectador es que cuando veo una ficción que no me creo me deja de interesar y adopto una actitud de enfado ante lo que estoy viendo. Necesito creer, lo que veo me tiene que resultar verosímil. De lo contrario me aburre, no me divierte en lo más mínimo.
23- Has comentado en la presentación de “Gordos” que para ti lo es todo el trabajo con los actores ¿por qué, qué es exactamente lo que te aporta?
Me aporta mucha felicidad. Para mí lo más importante a la hora de hacer una película es el guión y el trabajo con los actores. Teniendo esas dos cosas bien es muy difícil cagarla. El resto no es accesorio para nada, la imagen es muy importante en el cine, me gusta mucho pensar y planificar. Pero al final las películas están en las caras de los actores. Siendo consciente de esto yo pongo más énfasis en el trabajo con ellos. Es fantástico ver cómo son capaces de llevar el texto más allá de lo que tú habías imaginado.
La planificación de la película tiene que estar al servicio del actor. El actor tiene que sentir que lo que está haciendo es orgánico, y si no, hay que cambiarlo. Hay mucho trabajo por su parte, mucho buscar el personaje. Gracias a esto, después ellos mismos sabrán cómo se van a enfrentar a cualquier conflicto. Hay actores a los que les gusta improvisar, y otros que no. A mí no me gusta forzar nada, intento dar a cada actor lo que necesita.
Por todo esto, lo que más ilusión me puede hacer es que me digan que en la película están bien los actores.
24- ¿Cómo te gustaría que el público viera esta película?
Lo más virgen posible. A mí me encanta acercarme a las películas sabiendo lo menos posible, aunque sé que ahora es muy difícil. Sobre todo me gustaría que la vieran de una manera activa; valoro mucho la inteligencia del espectador, quiero que participe en la historia, que la viva, que saque sus propias conclusiones y, por supuesto, que lo pase bien. No olvido la parte lúdica, que es por lo que yo voy al cine: voy a que me cuenten una historia, a pasarlo bien.