Crónica San Sebastián 2023: "La memoria infinita": El cielo en el infierno
Una de las imágenes más bellas de la Historia del cine es aquella de "Te querré siempre" (Roberto Rossellini, 1954) en la que el personaje de Ingrid Bergman se estremece al contemplar los restos de dos cadáveres que murieron abrazados en Pompeya muchos siglos atrás. Ese hallazgo arqueológico ejerce de contrapunto a su propia situación personal: mientras ella y su marido (interpretado por George Sanders) viven una profunda crisis de pareja, los amantes de Pompeya ilustran aquella célebre frase del poeta Philip Larkin: "Lo que sobrevivirá de nosotros es el amor". En "La memoria infinita", Maite Alberdi nos presenta a una pareja viviendo una enfermedad que, progresivamente, está borrando la identidad de él, el periodista Augusto Góngora. Pero la película conmociona por la capacidad de resiliencia que demuestra ella, la actriz y exministra de Cultura de Chile Paulina Urrutia. Como en "Toda una vida", ópera prima de Marta Romero también estrenada este año, el Alzheimer hace brotar el profundo sentimiento de amor de una persona que entrega su vida a su pareja en el peor momento de su existencia.
La cámara de Alberdi tiene acceso ilimitado a la intimidad de un matrimonio que se abre al espectador para ofrecer sin ambages la realidad de una enfermedad a la que deben hacer frente tantas familias en el mundo. Augusto Góngora, una figura pública importante en Chile y uno de los periodistas que hizo frente a la dictadura de Pinochet, pierde progresivamente su memoria y con ella parece peligrar la memoria histórica de un país que supo tumbar en las urnas a un tirano. Esa reflexión de tintes políticos, no obstante, es solo una nota al pie de una película cuyo máximo interés es recordarnos aquello de que el amor todo lo puede y todo lo vence.
Así, observamos con dolor el progresivo deterioramiento de Augusto luchando contra su enfermedad para no dejar de reconocer a la mujer que tiene delante y que se desvive por él. Hay respiros cómicos provocados por la actitud de la pareja, que por momentos se pitorrea del Alzheimer y se enfrenta a la situación con un encomiable sentido del humor. Pero también hay momentos de terror, especialmente en esas crisis de pánico que padece Augusto cuando no se reconoce en el espejo y quiere descubrir quién es ese hombre que le mira desafiante.
"La memoria infinita" es probablemente la mejor aproximación al Alzheimer que nos ha ofrecido el cine. Lo es por su mirada frontal y honesta, y también por su mensaje esperanzador. La película retrata un infierno, pero extrae de él la belleza de dos amantes que se abrazan mientras las llamas se acercan.