Crónica Las Palmas 2018: " A Ciambra" gypsy king

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Crónica Las Palmas 2018: " A Ciambra" gypsy king

Jonas Carpignano da continuidad a su vibrante y multipremiada "Mediterranea" por todo lo alto. Si con ella resultó ser la sensación de la Semana de la Crítica tres años atrás (donde se hizo con el Premio Discovery) la pasada 70 del Festival de Cannes repitió mismo impacto con "A Ciambra" en la Quincena de Realizadores, donde ganó el distintivo premio Europa Cinemas Label. En Sevilla, repitió triunfo con el premio al descomunal Pio Amato como Mejor Actor, y ahora llega al Festival de las Palmas para hacer vibrar las islas con su arrolladora propuesta. Gypsy kings.

¿De qué va?

En A Ciambra, una pequeña comunidad gitana en Calabria, el joven Pio Amato desea desesperadamente crecer rápido. Con catorce años, bebe, fuma y es uno de los pocos chicos que se mueve con facilidad entre los diferentes grupos, los italianos, los refugiados africanos y sus camaradas gitanos, que conviven en su región. Pio sigue a su hermano Cosimo por todas partes, aprendiendo las lecciones necesarias para sobrevivir en las calles.

¿Quién está detrás?

Jonás Carpignano pasó su infancia entre Roma y Nueva York y tras graduarse se mudó definitivamente a Italia para continuar su carrera. Su trabajo se ha presentado en grandes festivales, entre los que se incluyen Cannes, Venecia y Sundance. Curtido en obras como "Bestias del sur salvaje", su salto al largometraje llegaría con "Mediterranea", película de amplio recorrido internacional que le hizo ganar el Gotham a Mejor Director Novel y el Discovery Award de la Semana de la Crítica del 68º Festival de Cannes. Cabe destacar que "A Ciambra", la que supone su segunda película, nace de un exitoso corto de título homónimo premiado en festivales como SXSW. Tampoco es poca cosa que todo un Martin Scorsese apadrinara la película desde la Producción Ejecutiva y que el montaje sea obra de Affonso Gonçalves, en cuyo currículum se cuentan "Carol", "Paterson", "Sólo los amantes sobreviven" o "Bestias del sur salvaje". Casi nada.

¿Quién sale?

En "A Ciambra" encontramos los mismos personajes que en su predecesora "Mediterránea" aunque en este caso, se intercambian los papeles. El africano Koudous Seihon pasa a ser secundario mientras el joven Pio toma el rol protagonista tras brindarnos una incursión memorable como actor de reparto en "Mediterránea". Él solito es quien lleva todo el peso de la película de sus hombros y lo más destacable de todo, es que lo hace con poderosa presencia y desbordante carisma. El resto de la familia Amato se encarga de completar este fresco vivo que nos cuestiona constantemente si lo que vemos está escenificado o simplemente estamos siendo testigos de un fragmento de sus vidas.

¿Qué es?

Un spin off de "Mediterránea" que directamente nos lleva a "Clan Salvaje" y "Últimos días en el Platz".

¿Qué ofrece?

Primero y, ante todo, la definitiva consolidación de Jonás Carpignano como cineasta emergente y autor de primer orden. Tras contarnos con su segunda y aclamada película la peligrosa travesía de dos amigos desde Burkina Faso hasta Italia y su lucha diaria por encontrar lugar en una Europa que no recibe al de fuera con los brazos abiertos, el director de origen italiano formado en Estados Unidos decidió quedarse en Calabria, concretamente en el asentamiento de barrio de Gioia Tauro, para narrarnos la historia de otra comunidad marginal: la de los gitanos rumanos. Desde los ojos de Pío, un niño de 14 años cuya memorable participación como secundario en "Mediterranea" le ha llevado ahora a protagonizar "A Ciambra", asistimos a una suerte de coming of age de tintes neorrealistas que al igual que su antecesora, presenta una mezcla entre documental y ficción desde un poderío formal abrumador donde los planos cortos imperan y el montaje se vuelve tan caótico como la vida de sus protagonistas. 

Una obra imponente y de gran empaque que no solo se sumerge en los rituales, tradiciones y forma de vida de un microcosmos abocado a la delincuencia para garantizar su manutención y permitirse la subsistencia, sino que ante todo subraya el peso de la tradición y la familia e incide en la relación sumisa que este clan gitano tiene con la mafia calabresa (ndraghetta). Las jerarquías mafiosas que se establecen entre los diferentes grupos quedan ejemplarmente marcadas por la cámara de Carpignano, que pone en todo lo alto de la cadena trófica delictiva a esta mafia calabresa que intimida y coacciona al resto de grupos. A su lado, los chanchullos de Pio y su familia quedan en "meros" hurtos, pues el negocio del narcotráfico, la auténtica forma de lucrarse de la delincuencia, está en manos de los italianos. El racismo se muestra así en las diferentes capas y estratos sociales, pues a pesar del menosprecio que deben sufrir los gitanos, éste es doble cuando nos acercamos al grupo africano, que está excluido de todos ellos. La poca inocencia que resta en los ojos de Pío le convierten en un espectador privilegiado de todo este aniquilador magma social, pero el tiempo pasa y ni la vida ni la película dan un respiro, un condicionante clave que lleva a nuestro joven protagonista a enfrentarse a un desolador conflicto de valores que desemboca en una obra apabullante y sobrecogedora a todos los niveles.



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