Crónica Las Palmas 2017: "Kékszakállú" el castillo de Barba Azul

Autor: Álvaro Augusto Fuente: Filmin

Crónica Las Palmas 2017: "Kékszakállú" el castillo de Barba Azul

El paso de la adolescencia a la vida adulta, con su carga de incertidumbre, miedo y congoja. No existe etapa vital que genere más dilemas o conflictos, con uno mismo y con los demás. Precisamente de esto habla  "Kékszakálluú"; un film de impronunciable título filmado por el argentino Gastón Solnicki y que esta mañana se ha proyectado dentro de la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. La película, que ganó el premio FIPRESCI en el pasado Festival de Venecia, esta basada en la única ópera de Bela Bartov, "El castillo de Barba Azul", aquella lírica historia sobre puertas que desvelan terribles secretos y amores imposibles. Pero no piensen en una adaptación al uso, sino más bien en un inspiración, en una poética y metafórica evocación. Bienvenidos al castillo. Bienvenidos a "Kékszakálluú.

¿De qué va?

Una historia coral de varios jóvenes que deben plantearse su futuro tras abandonar, definitivamente, la adolescencia. Siempre navegando entre dudas, entre amantes y noviazgos, entre el malestar y el placer, entre el cielo o el infierno, deberán tomar decisiones que modificarán, implacable e  irremediablemente, su existencia. Condenarse a una vida de apatía, desgana y trabajos en cadena o, por el contrario, otorgarse la oportunidad de conseguir cierta realización personal. Todo es posible en un etapa de confusión y desconcierto, esa que nos lleva directamente a la madurez.

¿Quién está detrás?

Gastón Solnicki en su primera incursión dentro del campo de la ficción, aunque llevaba años dedicándose, principalmente, a la realización de cortometrajes y documentales. Un largo proceso de maduración que le ha llevado a dominar perfectamente el medio cinematográfico, capaz de imprimir una fuerte belleza a cada uno de sus fotogramas, una particular cadencia y un ritmo más bien lánguido para una historia que intenta no serlo, que intenta discurrir como lo hace la vida misma, imitando su lenta monotonía, sus detalles, sus pequeños puntos de inflexión y cambio.

¿Quién sale?

Se trata de una obra coral de diferentes personajes, nombres y rostros, pero donde Solnicki incide y le da un protagonismo especial y destacado a las mujeres. De esta manera, brillan en la obra, con sus espontáneas actuaciones, llenas de matices,  Laila Maltz, Katia Szechtman, Lara Tarlowski o Natali Maltz. Todas ellas con un pasado de escasos trabajos en la gran pantalla pero con un, y de esto estamos seguros, prometedor futuro por delante. Ya lo hemos descubierto con este film: todo depende de las decisiones que uno tome.

¿Qué es?

Suprímanle a "Elephant" de Gus Van Sant la parte final de la matanza y súmenle algo del "Boyhood" de Linklater con una narración inconexa que rompe con todo convencionalismo y tendrán el primer largometraje de ficción de Gastón Solnicki,

¿Qué ofrece?

La película se abre con una idílica escena veraniega, en la piscina de un hotel  repleta de niños excitados y ruidosos que se tiran del trampolín mientras sus madre beben con despreocupación un cóctel o se someten a un relajante masaje. Pero esta escena apenas dura unos minutos, exactamente igual que el placer en la vida, y pronto el cineasta nos adentrará en las tediosas y grisáceas fábricas textiles o de alimentación, en las que se manufacturan con la misma desgana y velocidad pantalones vaqueros o salchichas de cerdo . Y entre medias, una narración inconexa, que salta de un fragmento a otro fragmento en la vida de un grupo de jóvenes que buscan con ansiedad respuestas para disipar su desconcierto, para mitigar su desasosiego. Pero no esperen una historia cargada de conflicto. De hecho, ni siquiera se puede vislumbrar una gran narración, sólo el dibujo de unos personajes que conocemos a través de pequeñas porciones de su existencia, de una mínima fracción de las acciones -tan cotidianas, tan banales y triviales- que realizan. Huyendo de convencionalismos y de una narración tradicional, el film gana cuanto más descriptivo es, cuanto más se regodea en los pequeños detalles -de los cuales, no lo duden, brotan grandes lecciones- y lo hace con una perfecta iluminación, una atractiva puesta en escena, una sólida y bella dirección artística. Una exquisita, delicada y elegante forma de captar la zozobra y la confusión de esto que llamamos vida.



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