Crónica Donosti: "Asier eta Biok" posiblemente el documental más valiente y honesto del año
"Asier eta Biok" supone ante todo una gran noticia. Lo es a nivel cinematográfico pero ante, todo a nivel social. En filmin sabíamos de buena tinta que estábamos ante una de las grandes promesas del año, destinada a ser una de las principales estrellas que más debían brillar con luz propia en San Sebastián. Pues bien, tal y como esperábamos, la promesa se ha convertido en realidad.
¿De qué va?
"Asier y yo crecimos juntos en las calles del País Vasco. Después, yo me trasladé a vivir a Madrid. En 2002, Asier se integró en ETA. ¿Cómo hacer entender a mis amigos de Madrid qué pudo llevarle a tomar una decisión que a mí mismo me costaba asimilar? En cuanto Asier salió de prisión, tomé una cámara con el objetivo de hacer una película en la que trataría de responder a esa pregunta, y de paso, por qué no, acercar posturas. Sin embargo, mi plan no resultaría tan sencillo como yo esperaba".
¿Quién está detrás?
Hermanos de sangre. Amaia Merino ha actuado en películas como Akelarre de Pedro Olea y Tasio de Montxo Armendáriz. La carrera de Aitor Merino también se ha desarrollado principalmente como actor de cine, habiendo participado en una veintena de largometrajes bajo las órdenes de directores como Montxo Armendáriz ("Historias del Kronen") o Iciar Bollaín ("Te doy mis ojos").

¿Qué es?
Una gran noticia para nuestro cine y hastiada sociedad.
¿Qué ofrece?
El documental más valiente y honesto que nadie, en Euskadi ni en España, se podría atrever a rodar. "Asier eta Biok" supone una gran noticia para nuestra hastiada sociedad, la prueba irrefutable de que las heridas pueden cicatrizar. Partiendo desde los lazos que unen una sólida, fiel y definitivamente entrañable amistad, Aitor Merino y su hermana Amaya han trabajado a lo largo de los tres últimos años con el encomiable objetivo de romper definitivamente las barreras y los tabús del terrorismo que tanto ha marcado la convivencia en nuestra comunidad. Y lo han hecho desde el espectro más íntimo y acertado posible, manteniendo en todo momento un discurso ejemplar, demostrando que la vida no son blancos o negros, también pueden coexistir los grises que diez años atrás se antojaban imposibles. No por ser nacionalista debes ser señalado como terrorista ni por condenar el terrosimo en Euskadi ser señalado como un facha. Por fin es posible echar la mirada atrás y hacerlo público incluso con humor e inspiradora creatividad, demostrando que si un amistad tan fuerte como la que nos retratan ha permanecido intacta, incluso 'a prueba de bombas', también puede renovarse así nuestra fracturada sociedad. A través de la regeneración de la tolerencia y de reinculcar unos valores de los que hemos carecido hasta día de hoy. Y digo hasta día de hoy porque es cuando por fin se estrena "Asier eta Biok". Ahora sí, vemos luz al final del túnel. Chapó.
Nota: 8 / 10