Crónica Donosti 2014: "La Princesa de Francia" el Shakespeare más lúcido y divertido

Fuente: Joan Sala (filmin)

Tras competir por el Leopardo de Oro en el reciente Festival de Locarno, llega a Horizontes Latinos uno de los pequeños grandes títulos argentinos del año. "La Princesa de Francia" significa la tercera entrega del particularísimo proyecto sobre Shakespeare que está comandando Matías Piñeiro. Magnífica película que al igual que "Viola", su soberbia antecesora, es capaz de llevar a un tótem de la dramaturgia a su propio terreno, y todo ello sin morir en el intento. Triunfal.

¿De qué va?

Un año después de la muerte de su padre en México, Víctor regresa a Buenos Aires con el objetivo de reconquistar la vida que se vio obligado a abandonar. En su vuelta, Víctor trae consigo un trabajo para su antigua compañía de teatro: realizar una serie latinoamericana de radioteatros grabando un piloto de la última obra que realizaron juntos, Trabajos de amor perdidos de William Shakespeare, donde tuvo que interpretar el papel de “La princesa de Francia”.

¿Quién está detrás?

Afincado en Nueva York, el argentino Matías Piñeiro es sin discusión alguna, uno de los principales referentes del cine argentino contemporáneo. Con las excelentes "Rosalinda" (2010) y "Viola" (2014) comenzaba su particularísimo proyecto de Shakespeare, cuya tercera entrega es "La Princesa de Francia" y en la cuarta ya trabaja. “Las Shakespeareadas”: Hermia & Helena", será su primera película hablada en inglés.

¿Quién sale?

Su troupe habitual de actores comandada por los jovenes: Julián Larquier Tellarini, María Villar, Laura Paredes, Elisa Carricajo o Romina Paula, entre muchos otros.

¿Qué es?

Una forma ingeniosamente original de llevar a Shakespeare a la gran pantalla

¿Qué ofrece?

Inspirándose en "Trabajos de amor en vano", que ya había sido trasladada anteriormente al cine por Howard Hawks en "Bola de fuego", la nueva entrega shakesperiana de Matías Piñeiro funciona como una comedia de enredo que al igual que sus antecesoras, "Rosalinda" y "Viola", aúna de forma absorbentemente singular y efectiva la vida cotidiana con las inmensas posibilidades que le brinda el vasto campo de la ficción. Y lo hace fusionando el registro teatral con el literario, sumergiéndonos en un sinuoso juego de máscaras en el que el arte, la música y el romance colidan para emerger en una metacomedia de múltiples capas ante la que resulta imposible no caer rendido. Una pieza planteada con apabullante lucidez y plasmada con reveladora maestría que se basta de 65 minutos para emerger como lo que es: una genuina muestra de arte multidisciplinar, cargada de lirismo y mala baba, que se estructura por una narrativa circular sobre la que el texto literal de Shakespeare pasa a ser el inmejorable tablero de tan jocoso e irónico divertimento.

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