Crónica Donosti 2014: "Bande de Filles" panteras negras

Fuente: Joan Sala (filmin)

La directora de la excelente y ejemplar "Tomboy" fue la responsable de inaugurar la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes, y como era de esperar, el reto para nada le vino grande. Brindando la respuesta que bien merecía Kimberly Pierce y sus “Boy's don't cry”, imprimiendo ese plus de sutilidad y capacidad de sugerencia, por aquel entonces irrumpía con "Tomboy" un nuevo talento en el panorama del cine independiente cuya pista bien merecía ser seguida. Celine Sciamma y su “Bande de Filles” nos confirma hoy entre las Perlas de San Sebastián lo que ya atisbamos entonces. Estamos ante una de las grandes directoras del momento.

¿De qué va?

Una joven de 16 años es presionada por un entorno que la reprime, ya sean los chicos del barrio, la censura ejercida por los vecinos o el inminente final de instituto. Situación que cambiará cuando conozca a un grupo de chicas que viven según sus propias reglas, sin tener que rendir cuentas a nadie.

¿Quién está detrás?

Tres años atrás, precisamente durante el último año de José Luis Cienfuegos como director del Festival de Gijón, nos dio a descubrir entre sus Rellumes a “Tomboy”. La ópera prima de Celine Sciamma triunfaba en el certamen asturiano alzándose con el Premio del Público gracias a un retrato infantil delicado y sutil, que confíaba mucho más en la observación de conductas, de gestos, de silencios, que en las palabras, y que, por fin comprendía que los niños no están en el mundo para dar pie a reflexiones adultas.

¿Quién sale?

Las panteras negras en cuestión son Karidja Toure (que parece saldia de una película de Dee Rees), Assa Sylla, Lindsay Karamoh, Marietou Toure. Están que muerden.


¿Qué es?

"Foxfire" + "The we and the I"

¿Qué ofrece?

La deriva adolescente provocada por la falta de atención familiar y medios económicos es uno de los temas más recurrentes dentro del subgénero que de per sé, hoy en día engloba el cine teen. Tanto en Cannes, como en gran parte del circuito festivalero y la taquilla comercial, podemos encontrarnos con infinidad de ejemplos de ello. De hecho, ya comienzan a ser miradas que destacan mucho más por su redundancia o ausencia de tacto y sutilidad, que por posibles valores añadidos y postivos que estas miradas nos puedan revelar. Sin embargo, y como era de esperar, no es el caso de la “Bande de Filles” de Celine Sciamma. La directora francesa nos confirma que estamos ante un insobornable talento, el de alguien que tiene esa mano para imprimir carisma, vigor y fortaleza estética a un contenido narrativo que cierto es, no nos cuenta nada nuevo. Su pulso tras la cámara, su capacidad para construir momentos de una capacidad emocional apabullante, su destreza para sugerir desde la formalidad la crisis existencial que atraviesa su protagonista, su absoluto control a la hora de modular y conjugar todo tipo de recursos formales (el empleo de la banda sonora, su distintiva composición de esos planos retrato que tanto, y tan bien, caracterizaba Tomboy) y ante todo, el amor que desprende hacia todos y cada uno de sus protagonistas, hacen de "Bande de Filles" una película tan carismática, como emocionante y vital. Los Diamonds de Rihanna dan buena fe de ello en una de las escenas claves de la película, y probablemente también del festival.

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