Crónica Cannes 2014: "Relatos Salvajes" el mundo está loco, loco, loco

Fuente: Joan Sala (filmin)

Entre sus credenciales ya cuenta con haber sido la triunfadora absoluta del reciente Festival de Jeonju (Corea). Estructurada en seis episodios que alternan el suspense, la comedia y la violencia, teniendo entre sus principales referentes a los "Cuentos asombrosos" de Steven Spielberg, Damián Scifrón empuja a sus personajes hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa lo civilizado de la brutalidad. Asomborsa sí, pero ante todo salvaje.

¿De qué va?

Vulnerables ante una realidad alterada e imprevisible, los personajes de Relatos salvajes cruzan la frontera que divide la civilización de la barbarie. Una historia sobre una decepción amorosa, un retorno, una tragedia en la que incluso la violencia de un detalle cotidiano es el detonante que puede conducir a estos personajes hasta el abismo, hasta el innegable placer que produce perder el control.

¿Quién está detrás?

Dirige el responsable de "Tiempo de valientes", produce Almodovar.

¿Quién sale?

Actores de primera línea del cine argentino como Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia o Diego Peretti.

¿Qué es?

Una puesta al día de Cuentos Asombrosos

¿Qué ofrece?

"Relatos Salvajes" insufla de mala leche y humor negro la sección oficial con una película coral tan absolutamente descarriada como rabiosamente actual. Llevándose con derecho propio el reconocimiento al comienzo más explosivo y pasado de vueltas que hemos visto (y probablemente veremos) en esta nueva edición de Cannes, Damian Scifrón enarbola, nunca mejor dicho, una 'puesta al día' de los "Cuentos Asmobrosos" de Spielberg. Tan nostálgica referencia no impide que el director argentino no muestre piedad alguna hacia ninguno de sus protagonistas, llevándoles a situaciones dementes y grotescas, cuya causa no se sustenta tanto en lo fantástico, como en esta caótica realidad en la que hoy día subsiste como puede, nuestra hastiada sociedad. "Los amantes pasajeros", "El diablo sobre ruedas", "Un día de furia" o "Very Bad Things", son algunas de las referencias que a botepronto se me ocurren para sus cuatro mejores segmentos, aquellos que además de inesperados y ocurrentes, también resultan estridentemente desbocados y retorcidamente escacharrantes. Las delirantes interpretaciones de Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia o Dario Grandinetti como sus ilustres (y fatídicos) mártires ponen guinda. Disparatados dislates que en una época pasada se antojarían tan paranormales como hoy posiblemente reales. El mundo está loco, loco, loco. Le puede pasar a cualquiera.

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