Crónica Cannes 2014: "Le Meraviglie" una agreste mirada felliniana
Es una de las inesperadas sorpresas que nos ha deparado el Festival de Cannes. No entraba en la mayoría de las quinielas para el palmarés, tampoco en la nuestra. Sin embargo, Alice Rohrwacher se confirma como una nueva voz muy a tener en cuenta si nos tenemos al despliege creativo y sensitivo que nos depara la agreste y felliniana, "Le Meraviglie".
¿De qué va?
Se termina el verano en un pueblo en Umbría. Gelsomina vive con sus padres y sus tres hermanas pequeñas, en una granja destartalada en donde producen miel. Las chicas crecen alejadas de todos, pues su padre cree que se acerca el fin del mundo y prefiere el contacto con la naturaleza.Sin embargo, las reglas estrictas que mantienen unida se fragilizan con la llegada de Martin, un joven delincuente enviado por un programa de reinserción, y la grabación de un juego de televisión, "Viillage Wonders", que invade la región.
¿Quién está detrás?
Uno de los valores más en alza del nuevo cine italiano. Tras cautivar hace dos años con la reveladora "Corpo Celeste" (película que le valió la nominación al Premio David Donatello como Mejor Nuevo Director) Alice Rohrwacher vuelve a primera plana con su segunda película compitiendo en Sección Oficial de todo un Cannes.
¿Quién sale?
La hermana de la directora, actriz reconocida en Italia, Alba Rohrwacher y el reconocido actor alemán, Sam Louwyck,(Bullhead, La Cinqueime Saison) son padre y madre de familia. Sin olvidar el gran papel que también interpretan las tres entrañables y garbosas hijas.
¿Qué es?
Una agreste mirada felliniana
¿Qué ofrece?
A caballo (más bien a camello) entre la ensoñación y la realidad, entre la lágrima y la sonrisa, entre la vida rural y el fin de la misma. Con vitalidad y calidez, la italiana Alice Rohrwacher vuelve a sus propios orígenes a través de una inusitada mirada que parte de lo primitivo para abrazar lo imaginativo. Entre sus múltiples virtudes destaca el arrojo creativo y la capacidad sensitiva que la directora demuestra para enfrentarse al relato autobiográfico partiendo desde un halo entrañablemente fabulesco. La suya es una singular historia iniciática que desprende verdadero amor por sus personajes, que transmite sentimiento a corazón abierto, que se siente tan auténtica y natural como estrambótica y desatada, tan visceral como sensible y delicada. La mirada infantil que emana, visualmente desenfrenada, es el hilo conductor por el que desemboca un desbordante imaginario en el que tienen cabida fascinantes y festivos guiños fellinianos, abrazando el surrealismo que puede emanar un camello plantado en una enlodazada y embadurnada villa de Umbría, o disfrutar de Mónica Belluci en la piel de una imponente e igulamente delirante hada madrina. Una arrojada fusión de realidad y onirismo para un canto del cisne hacia la vida rural, hacia el dulce oficio agrícola que puede suponer ejercer la apicultura en familia. Demasiado lindo para ser posible en el alienado mundo que vivimos hoy día. Con semejantes mimbres, como no va a encandilar.