Crónica Cannes 2014: "Captives" el comeback de Atom Egoyan
Hipnótico, atmosférico, reflexivo y ante todo, personal y auténtico. Así ha sido el cine de Atom Egoyan hasta que en el 2005 rodara "Where the truth Lies". Desde entonces, un tropiezo tras otro nos llevaron a añorar la excepcionalidad y distinción de su cine. Pues bien, prácticamente una década hemos tenido que esperar para volver a disfrutar de aquellas inconfundibles señas de identidad que al fin, vuelven a estar presentes en su nueva película. La intensa y palpitante "Captives" vuelve a poner en el mapa al director canadiense. Toca celebrarlo.
¿De qué va?
Ocho años después de la desaparición de Cassandra, algunos indicios perturbadores parecen indicar que aún está viva. La policía, sus padres y la misma Cassandra, intentar elucidar el misterio de su desapación.
¿Quién está detrás?
El canadiense de origen armenio se ha constituido desde el comienzo de su carrera, a mediados de los años 80, en uno de los directores más personales del panorama del cine de autor mundial. Su obra se ha caracterizado por explorar con originalidad la familia, la identidad, la diáspora, y el impacto de la tecnología en las imágenes que nos hacemos de nosotros mismos. La forma en que construye sus relatos, por otro lado, no tiene parangón por la originalidad con la que trenza diversos hilos narrativos. Películas como "Exotica", "El dulce porvenir", "Calendar", "El liquidador", "El viaje de Felicia" (y ahora "Captives") nos permiten apreciar su vigencia. Vuelve la mejor versión de Atom Egoyan.
¿Quién sale?
Ryan Reynolds brilla con luz propia en una interpretación que se antoja tan visceral como contundente y voraz. Definitivamente, y al igual que su director, vuelve a primera plana. En el reparto le acompañan una siempre correcta (su sola presencia engancha) Rosario Dawson, un correcto Scott Speedman y un Kevin Durand que cumple (pese a su sobreinterpretación por momentos) como ese perverso, retorcido y malvado villano (algo que podemos comprobar desde la primera escena de la película). Y como no podía ser de otra forma, la pareja y mujer de Atom Egoyan también tiene su momento de gloria. Arsinee Khanjian recupera sus orígenes.

¿Qué es?
"El dulce porvenir" + "Prisioneros"
¿Qué ofrece?
Lo nuevo de Atom Egoyan abre fuego pisando fuerte. Mostrándonos en su primera escena, y a través de un prodigioso plano secuencia de steadycam, aquella figura que el genero criminal más explota para mantener el misterio del espectador. Desde el primer momento sabemos quien es su malicioso y perverso villano, y es precisamente en esta arriesgada focalización espectatorial (cuando el público tiene información que no conocen los protagonistas) donde yace una de las principales virtudes de "Captives", logrando así mantener vivo el suspense, evitando el recurso fácil y decantándose por la complejidad que abarca su montaje desmembrado, precisamente aquel que dota de magnetismo y tensión a su fracturada narrativa.
Pero la mejor noticia es que Atom Egoyan vuelve a mostrar sus dotes únicos para reflexionar acerca de temas tan recurrentes en su filmografía, como lo son las heridas sufridas por los devastadores efectos de la pérdida de nuestros seres queridos, las decisiones morales y las relaciones humanas. Señas de identidad de un cine personal que en este caso, también llegan envueltas en un bello y pulcro estilo formal en el que la nieve y la sugestiva dimensión que ésta aporta a la puesta en escena convierte su nuevo film, y pese a alguna meada fuera de tiesto, que también la tiene (sobre todo en su errático desenlace) en ese anhelado comeback que todos los adeptos a la obra de Egoyan estábamos esperando. "Captives" engancha, penetra y arrebata. Buena señal.
