Crónica Berlinale 2013: "Don Jon's Addiction" I Love Porno

Fuente: Joan Sala (filmin)

Crónica Berlinale 2013: "Don Jon's Addiction" I Love Porno

Joseph Gordon-Levitt protagoniza su ópera prima como director interpretando a un particular Don Juan de nuestros días que prefiere darle al porno a montárselo con Scarlett Johanson o Julianne Moore. ¿Resultado? tenemos primera candidata a la comedia del año.

¿De qué va?

Jon Martello es el rey del mambo. Un Don Juan devoto, con más músculo que cerebro y su 'buga' tuneado, a quien no hay mujer que se le resista. ¿Su problema? Prefiere el porno.

¿Quién está detrás?

¿Joseph Gordon-Levitt tras los pasos de James Franco?

¿Quién sale?

En primera línea, el 'neng' Joseph Gordon-Levitt totalmente ciclado, una ostentosa Scarlett Johanson pasada de rimel y Julianne Moore al natural, como ella misma. En segundo plano, un Tony Danza tan bruto como escacharrante, la siempre excéntrica Glenne Headly en su salsa, Brie Larson y su what's up. Sin olvidar los cameos tan empalagosos como hilarantes de Anne Hathaway y Channing Tatum protagonizando la película (no tan) ficticia "Someone Like You", o un morreo de ese actor de color llamado Cuba Gooding Jr. (¿se acuerdan?) aquí también, tristemente condenado al videoclub. Cada uno a su particular manera, todos triunfan.

¿Qué es?

Una versión desenfadada de "Shame"

¿Qué ofrece?

Un debut lleno de energía, buen rollo, optimismo, alegría y vacileo que, no contento con ello, tiene el descaro de aleccionarnos con un mensaje sorprendentemente revelador y necesario para comprender como deberíamos vivir las relaciones sentimentales los jóvenes (y no tan jóvenes) de hoy día para alcanzar esa inalcanzable meta que supone sentir un verdadero amor.

Así es, no hay mejor consejo posible al enfocar una ópera prima que partir de tu propia experiencia para andar con paso firme en tierra desconocida. Consejo que el protagonista de "Looper" acertadamente se toma al pie de la letra (y con esto no quiero decir que sea un experto en el arte del kleenex) para articular una simpática comedia de pocas pretensiones pero grandes logros. Entre ellos, su capacidad para crear situaciones tan hilarantes y embarazosas como reales y creíbles, las magnífica construcción de personajes, en principio tan estereotipados y superficiales, como finalmente únicos e inolvidables, y ante todo, su capacidad para sumergirnos en hora y media de absoluta diversión. Las risas (y reflexión) están aseguradas. Todo empieza con el porno, pasa por el confesionario, la misa, el "Titanic" de James Cameron, y acaba por llegar a lo más profundo del corazón. Y sí, tan sugerente itinerario lo recorremos con permanente sonrisa. Una comedia ejemplar, un posible fenómeno a la vista.

Nota: 7.5 / 10

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