"Coherence" y sus 8 formas de marcar la diferencia

Fuente: Joan Sala (víaThe Film Stage)

Hete aquí uno de los grandes fenómenos de las últimas ediciones de Sundance y Sitges, respectivamente. Presentada como un "Futurama" en mumblecore, nosotros preferimos quedarnos con el mumblecore sí, pero teniendo en este caso a "Primer" como principal referente. Y es que, "Coherence" es una de esas rompedoras propuestas cuyo destino no es otro que marcar de forma única y vacilona, la diferencia. A pocos medios, grandes ideas. Así podríamos definir de buenas a primeras la inclasificable, estimulante y prodigiosa ópera prima de James Ward Byrkit.

Una ejemplar y excitante fusión entre una auténtica esencia indie y genuinos tintes fantásticos. Ellos son los principales responsables de orquestrar este deshinibido rompecabezas tan imposible de cuadrar como imprescindible de experimentar. "Coherence" es desde ya, y será sin duda en un futuro próximo, uno de los grandes fenómenos del sci-fi de los últimos tiempos. Y no solo por no necesitar de encontrar respuesta a tan enigmática propuesta para quedar absolutamente prendado de ella, más bien por su capacidad de adentrarnos en un universo inabarcable y excelso desde un reducido microcosmos low-cost limitado a una casa, 8 amigos y una cena. El resto queda en manos de un jocoso mind-blowing que se antoja imaginativamente único por su singular capacidad para destilar su esencia sci-fi encadenando situaciones tan absurdas e inesperadas como delirantes y tronchantes. Hablamos de puro cine de arte y ensayo en su estado más eficiente, arrojado y creativo, un ingenioso juego de espejos cuya única referencia posible la encontramos en el mumblecore y "Primer". Si planeas rodar tu ópera prima, "Coherence" debería ser tu ejemplo y principal referencia.

Pues bien, celebramos su definitivo estreno en España (llega hoy a nuestras salas de la mano de La Aventura Audiovisual), y lo hacemos de la mano de nuestros compañeros de The Film Stage, quienes nos brindan, en exclusiva, una intrigante terna de 8 diseños alternativos que no solo nos invita a identificar las pequeñas diferencias entre ellos, también nos sugiere la transgresora y gamberra esencia que yace en tan hilarante e inclasificable propuesta. A comerse el tarro pues. Todo vuestro.

¿De qué va?

Fue en Finlandia, en 1923. El paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados, hasta el punto que una mujer llamó a la policía alertando de que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa. ¿Puede acaso repetirse la misma historia?

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