American Portraits: VREELAND, pionera de la moda

Fuente: filmin

Anna Wintour siempre estará a su sombra, las portadas de Vogue y Harper’s Bazaar aún gritan su nombre y si hubiese vivido este siglo XXI, probablemente también le hubiera dado la vuelta. Ella es la incombustible Diana Vreeland, un personaje cuyo insobornable carisma tenemos la ocasión de celebrar gracias a American Portraits, la colección sobre algunas de las personalidades más influyentes de la América de los años 50 que Seagram’s Gin nos presenta.

La "Emperatriz de la moda", es el sobrenombre por el que conocemos a la primera editora de moda de la revista Harper's Bazaar, en la cual trabajó durante veinticinco años, antes de ser nombrada editora jefe de Vogue. De hecho, muchos coinciden en considerar a Diana Vreeland la creadora del concepto de moda tal y como lo conocemos hoy. Una mujer de personalidad arrolladora, una columnista brillante y carismática, con un talento innato para descubrir nuevos diseñadores, fotógrafos y tendencias, a menudo controvertidas, pero que han resistido sin esfuerzo el paso del tiempo, defendiendo modelos de belleza rompedores para la época y lanzando a la fama a ilustres estrellas del espectáculo como Twiggy, Lauren Hutton, Ali MacGraw o la recientemente fallecida Lauren Bacall, entre muchas otras.  

Y es que, pocas personas son dotadas de ese talentoso poderío denominado “visión”. Porque sí, Diana Vreeland fue ante todo una visionaria, una auténtica Reina Midas de gusto exquisito y olfato selecto. No hubo artista que no triunfara bajo su manto. No existió diseñador que no encontrara su camino gracias a sus consejos. Y entre sus múltiplos logros, la creación de un puente entre pasarela y Hollywood que popularizó el concepto del posado de famosos como modelos. Todo aquello que merecía ser visto sobre el mundo del espectáculo estaba en las revistas que dirigió.

Primero fue Harper´s Baazar lo que puso patas arriba, definiendo el propio concepto de lo que hoy entendemos por moda. A pesar de sus triunfos, en la famosa revista no se supo valorar su trabajo como bien lo merecía y Vogue se adelantó para encumbrarla Jefa Editorial en la que fue la etapa más fructífera de su carrera. La revolución había llegado, y el glamuroso mundo del espectáculo solo podía echarse a temblar. A través de sus reportajes, la sociedad pudo ver todo tipo de maravillas en una era en la que Internet ni tan siquiera tenía forma de utopía. Hizo soñar a sus coetáneos con posados en paisajes de ensueño, elevó los defectos físicos de muchas modelos y las hizo brillar por ellos, como fue incluso, el caso de nuestra amada Barbra Streisand. Nada podía resistirse al huracán Vreeland, lo que ella tocaba se convertía en moda. Ella era la moda.

El sofisticado y revelador documental que Seagram's Gin nos presenta nos brinda una oportunidad única de adentrarnos en los recovecos de este fascinante personaje. La voz en off no existe en "Diana Vreeland: La Mirada Educada”, la voz en off es la propia Diana, que vuelve del pasado gracias a los extractos recogidos de sus múltiples conversaciones con el aclamado periodista George Plympton. Articulado a través de históricas entrevistas televisivas y multitud de fotografías, su nieta, precisamente la directora de esta virtuosa pieza, gesta un documento único que habla con voz propia sobre uno de los personajes más transgresores pero igualmente refinados del pasado siglo XX.

Eso sí, una pregunta queda en el aire: ¿Qué habría sido de Diana Vreeland en la era de Internet? ¿Qué revolución nos habría brindado su inspirada mirada? Como nota curiosa, muchos de los que trabajaron con ella la tildan de la primera blogger de la historia debido a sus memorandums. De haber vivido en el siglo XXI, habríamos perdido mucho de nuestro pasado, pero sin duda, también habríamos ganado mucho para nuestro futuro. No cabe duda, una figura tan prominente como Diana Vreeland está predestinada a cambiar el mundo nazca en la época que nazca. Un genio de pies a cabeza.

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