A la Contra: Rodrigo Fresán versus Vértigo

Fuente: filmin

Tras la polémica suscitada por la anterior entrega de nuestro especial A la Contra (Gascón versus "Amélie") presentamos un nuevo duelo en el que Rodrigo Fresán, autor de las memorables "Jardines de Kensington" y "El fondo del cielo", cuya próxima obra "La parte inventada" se publicará en febrero de 2014, destroza otro mito de la historia del cine: "Vértigo". Lean, lean y, posiblemente, irrítense. 

RODRIGO FRESÁN Y "VÉRTIGO" 

El que, en el 2012, Vértigo de Alfred Hitchcock (apellido que los tertulianos a ese programa televisivo de José Luis Garci intentaron, en vano y durante años, pronunciar correctamente consiguiendo, en cambio, bizarras onomatopeyas como "Chichok" o "Jircholl") haya superado a Citizen Kane (Gonzalo Torné es un excelente escritor, pero me temo que está loco) como mejor película de todos los tiempos en no sé qué confiable y canónica encuesta anual de revista británica es, para mí, signo inequívoco de que vivimos el fin de los buenos tiempos y el comienzo de vaya a saber qué. Sea lo que sea, no quiero vivir allí.

Vértigo siempre me pareció --como mucho-- una mala película de Pedro Almodóvar.

Tal vez la hipotética peor película de Pedro Almodóvar (director del que, por las dudas lo aclaro, he admirado y sigo admirando títulos como ¿Qué he hecho yo para merecer ésto?, Matador, La ley del deseo, ¡Átame! y Todo sobre mi madre).
Imaginarla con un, por ejemplo, con un Antonio Banderas al borde un ataque de vértigo y la Chica Almodóvar de turno (mi piedad para con las criaturas indefensas me impide emitir juicio alguno acerca de lo que hace Kim Novak allí que, sea lo que sea, no es actuar; pero, seamos sinceros, más de una chispeante o hierática almodóvarette tampoco es que sea Meryl Streep) y entenderán a lo que me refiero. Sustituir el campanario de esa misión californiana (es una pena que Álex de la Iglesia se haya adelantado con el edificio Carrión o el Valle de los Caídos) por La Giralda o el Monasterio de Monserrat y allá vamos.

Para colmo de males, en Vértigo --además de proponer una trama absurda de thriller-gótico meta-demencial estilo La mala educación, Los abrazos rotos o esa cumbre del delirio psicotrópico-cutáneo que es La piel que habito-- Qwuichcorck se las arregla para convertir al inmenso y nunca del todo bien ponderado James Stewart en uno de los peores actores de la historia del celuloide al servicio de una trama que, lo siento, continúo sin entender. Tampoco puedo comprender como alguien sensible y buena persona puede obsesionarse con esa rubia que, seamos sinceros, da mucho miedo y ganas de salir corriendo rumbo a lo más lejos posible de ella.

Tal vez sea mi culpa.
O tal vez sea que se trata de una trama completamente absurda.
Tengo grandes y queridos amigos que piensan que Vértigo es --orgásmica-- ¡¡¡LA OBRA MAESTRA DEL SÉPTIMO ARTE, AAAAH!!! A todos ellos, a lo largo de los años, les he pedido que me aclaren de qué va todo, y sus explicaciones jamás me han convencido o han ayudado a mi entendimiento del asunto.
Eso sí: la secuencia de créditos iniciales a cargo de Saul Bass con música de Bernard Herrmann está muy pero muy bien.
Buenas noches.
 

LA NUEVA OBRA DE RODRIGO FRESÁN

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