8 claves para que lo palomitero resulte inolvidable
Hollywood se ha convertido en una institución mucho más interesada en lanzar y promocionar al próximo action-hero o la nueva franquicia, que la próxima buena película. La cuestión hace tiempo que dejó de ser "si la película será buena o no" para pasar a ser si "la película puede ser vendida o no". Sin embargo, entrando en plena primavera, aquella que marca el incio de mayo y señala el verano en el horizonte, nuestros compañeros de Los Ángeles Times nos brindan 8 claves para que lo palomitero pueda resultar inolvidable. Sí, se puede. Siempre hay motivos para la esperanza.
1. Personajes Deliciosos
Ya sea cine de superhéroes, thrillers de ciencia ficción o terror puro y duro, en algún nivel, incluso la mejor fantasía o la más epatante frivolidad debe llegar a importarnos. ¿Quién no sudó tanto o más que la propia Teniente Ripley luchando contra esa criatura de otro mundo que en el año 1979 se nos presentó como "Alien"? ¿O quién no fue conmovido por ese peculiar ser de otro munco que Spielberg nos trajo a la tierra como "ET: el extraterrestre" en el '82? En cambio, cuando "Van Helsing" irrumpió en Transilvania tratando de acabar con todo tipo de monstruos como el Hombre Lobo, Drácula o Frankenstein, allá por el 2004, sólo deseábamos que finalizara de una vez tan irritante festival. En 2012, "Magic Mike" revelaba mucho más que los impresionantes paquetes de Matthew McConaughey y Channing Tatum, mientras que las "Showgirls" de Paul Verhoeven comprobaron en 1995 que ser guapa y ponerse en cueros nunca tiene porque ser suficiente.
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2. Un villano digno de ser comprado
Para que los héroes llegue a la condición de 'super', necesitan de un adversario que presente una mente interesantemente criminal. Cuanto más compleja, más convincente. Precisamente hablamos de aquellos que permanecen con nosotros una vez se encienden las luces de la sala. Fue el caso del terriblemente atormentado Joker interpretado por Heath Ledger en "El Caballero Oscuro" (2008) o el de Anthony Hopkins en la piel del Dr. Hannibal Lecter en la inolvidablemente perversa "El silencio de los corderos" (1991). De hecho, probablemente nadie llegue nunca a superar a Jack Nicholson en "El Resplandor" a pesar de que "Tiburón" lograra mantener fuera del agua a muchos de los bañistas en el verano del 75'. Es por ello que morimos de ganas por ver que nos depara Angelina Jolie en "Malificent".
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3. El actor adecuado para el rol adecuado
Ataviado con sus medias verdes, el siempre divertido Ryan Reynolds resultó estar tan fuera de lugar en "The Green Lantern" (2011) que resultó hilarantemente divertido sí, pero en el peor sentido posible. Fue de risa, básicamente, por la vergüenza ajena que daba. El bondage negro tampoco resultó encajarle a Halle Berry en "Catwoman" (2004) ni a George Clooney en "Batman & Robin" (1997). No fue el caso, sin embargo, de Christian Bale en "El Caballero Oscuro" o de Chris Pine y Zachary Quinto en "Star Trek". El problema nunca es de vestuario, por descontado. Pero si los personajes no encajan bien, un traje ajustado tampoco ayuda ni salva de la quema.

4. Efectos que me hagan el día
Las películas son un medio visual de forma inherent y la pantalla grande proporciona un inmejorable lienzo a los cineastas para que despleigen todo el artificio que cada una de sus películas de altos vuelos exige. Sin embargo, para que estos efectos especiales nos dejen sin respiro necesitan de un valor añadido. Son pocos los que en los últimos años han sido capaces de triunfar tanto o más, que James Cameron y su "Avatar" (2009) pese a que la odisea espacial propuesta por Alfonso Cuarón en "Gravity" se le acerca. Parece que cada verano yace la obligación de proporcionar, al menos, un título tan notorio y significante como en su momento llegaron a serlo "The Matrix" o "Depredador".

5. Reir hasta llorar
Todo verano necesita de una comedia que rompa moldes. Pero es una línea muy delgada la que separa lo divertido de lo artificioso. Precisamente la que separa la gamberra y entrañable "Ted" (2012) de la embarazosa y memorablemente fallida, "Howard el Pato". De la misma forma que los logros alcanzados por la mítica "This Is Spinal Tap" (1984) los hizo saltar por los aires la nefasta y olvidable "Year One" (2009). Esperemos que Seth MacFarlaine vuelva a dar con la tecla correcta este verano en "A Million Ways to Die in the West".

6. Sorpréndeme
Uno de los factores que más anhelamos descubrir en un blockbuster veraniego es la frescura. Puede adquirir múltiples formas, tal y como demostró Wes Craven con la divertida e igualmente escalofriante "Scream", Johnny Depp al más puro estilo Chaplin o Tatí como el Jack Sparrow de "Piratas del Caribe. La Maldición de la Perla Negra", o el trío que nos llevó a la más desbocada carcajada con la aparación de Mike Tyson, un tigre o incluso un pollo, en "Resacón en Las Vegas" (2009). Lo que en absoluto nos sorprende es que su segunda y tercera entrega resultaran tan malas e infumables. Tirando del hilo, "El Sexto Sentido" (1999) puede resultar un clásico de todos los tiempos en cuanto a 'sorpresa' se refiere.
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7. Segundas partes no siempre fueron malas
Resulta un rara avis en el cine, pero hay quienes lo han logrado en las últimas décadas. Fue el caso de Coppola y su brillante (más, incluso que la primera) "El Padrino: Parte II" (1974). Fue también el caso de "Star Wars" y el exitoso nuevo capítulo que le procedió, "El imperio Contraataca" de Irvine Kreshner. Esta misma primavera, "Capitán America: Soldado de invierno" ha demostrado que es posible mejorar la trama de la película originaria con una secuela. Veremos que es lo que pasa este año con "Infiltrados en la universidad", "Cómo entrenar a tu Dragón 2", "Transformers: Age of Extinction" o "Los Mercenarios 3". Todos a cubierto.

8. No me decepciones
Hay veces que el título de una película destaca tanto (para bien o para mal) que nos puede llevar a incluirla de forma directa en nuestra lista de prioridades. La clave será si salimos satisfechos o en cambio, salimos con la sensación de que hemos sido estrafalariamente embaucados. Pongamos como ejemplo "Serpientes en el avión". La idea parecía tan prometedora que la realidad no nos llevó a nada que no fuera simple y literalmente, tener serpientes en un avión. En este sentido, "Pirañaconda" se lleva la palma. No hay decepción posible.
