10 razones para ver... "La sombra del poder"

Fuente: Joan Ramis Boscana

Alguien se quita la vida, de repente, sin dar explicaciones. Las vías del metro parecen un lugar propicio para cometer suicidio: uno se lanza a los raíles sin pensárselo demasiado y se acabó. Sin notas de despedida y sin motivos aparentes. Solamente la voluntad férrea de concluir con una supuesta existencia insulsa y un salto hacia lo inevitable.

El vehículo hace el resto. Paralelamente, un individuo escapa por los callejones de Londres visiblemente amedrentado. Huye de algo, o de alguien, hasta que un disparo a bocajarro lo abate, expirando su último suspiro. Ambas vidas se apagan y multitud de caminos se iluminan para guiar a los incrédulos hasta las causas de dos fallecimientos que pillan a todo el mundo desprevenido. Las sendas que conducen hasta la verdad serpentean entre lo inmoral y lo honesto. Son travesías tortuosas, que a menudo se ponen cuesta arriba. Quien esté dispuesto a recorrerlas deberá enfundarse en una armadura para salir ileso de un torrente de conspiraciones e intrigas que parece no tener fin. Todo empieza con una tragedia en "La sombra del poder"

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Los mejores inicios siempre prometen desarrollos jugosos, y esta miniserie de seis capítulos asegura un viaje de no retorno para el espectador. Imposible dejarla y de obligado visionado. El público se ve atrapado en una estructura que se supone sólida, pero cuyos cimientos están tejidos a base de una red de mentiras que subyuga a quien se adentra en ellas. "La sombra del poder" implica a la clase política, al cuerpo de policía, a las salas de redacción de los medios de comunicación… Incluso a las familias y a los amantes. Nadie se libra de una vorágine de sucesos que arrolla todo lo que toca; dos desgracias que agitan una tormenta de consecuencias catastróficas.

1. Homenaje al thriller político: 

"La sombra del poder" rinde tributo a todas esas historias de tramas políticas enmarañadas y densas, pero de interés general cuando cobijan secretos de altos cargos del gobierno que salpican al resto la sociedad. Esa tendencia a enseñar al público la inmundicia de los juegos del poder siempre ha resultado ser un género atractivo, y si el relato está contado con altas dosis de ingenio y verosimilitud, el éxito está garantizado. Esta ficción de la BBC está contextualizada dentro del entorno político británico, con uno de los protagonistas que ostenta el puesto de presidente de la comisión de energía, siendo miembro del partido laborista y ocupando un escaño en el Parlamento. La historia puede ser perfectamente extrapolada a la situación que vive nuestro país, en un momento en el que el descrédito de numerosos políticos está a la orden del día. "La sombra del poder" es ferozmente veraz, fiel a la realidad que nos ha tocado vivir.

2. Canto al buen periodismo: 

En esta producción, la policía olisquea el rastro que han dejado un asesinato y un presunto suicidio que en primera instancia parecen triviales, pero que desplegarán ramificaciones de tramas y subtramas durante toda la historia. Pero los agentes de la ley siempre van rezagados, avanzando en pos de un grupo de periodistas que empiezan a tirar del hilo hasta destapar toda la cochambre comprometedora de políticos de primera línea y grandes corporaciones. En "La sombra del poder", son los reporteros quienes se calan la boina de Sherlock Holmes para hacer de detectives. La miniserie presenta a los habitantes de una sala de redacción de un periódico llamado The Herald (podría recordarnos a The Guardian) que se dejan el pellejo en honor a la verdad; esa clase de periodismo de investigación que se practica más en las calles y en los pubs que delante del ordenador, todo por perseguir una sugestiva noticia. Esta faceta romántica y arriesgada de la prensa nos recuerda a la que ya nos enseñaron películas como "El último testigo" (1974) o "Todos los hombres del presidente" (1976), ambas de Alan J. Pakula. La que también se puede encontrar en  series como "The Newsroom" (Aaron Sorkin) y en la última temporada de "The Wire" (David Simon), donde los redactores hacen las veces de investigadores.

3. Ni los buenos tan buenos ni los malos tan malos: 

En cualquier ficción, el posicionamiento de un bando o de otro por parte del espectador acaba siendo algo sencillo cuando la línea que separa la frontera entre el bien y el mal está claramente definida. Sin embargo, cuando esa línea se torna fina y difusa, pronunciarse hacia alguna de las dos posturas se antoja como una tarea enrevesada. Pero no por ello la relación entre público y personajes debe enfriarse, antes al contrario. Los papeles que interpretan los actores de esta miniserie pueden observarse desde ángulos muy diversos, y eso los hace ricos en matices. "La sombra del poder" otorga una gran variedad de personajes colmados de paradojas e incoherencias, por lo tanto, quien en un primer momento parecía un bonachón se convierte en un auténtico miserable movido por la ambición. Por otro lado, los más viles son capaces de mostrar su rostro más humilde. Nada es lo que parece en esta producción.

4. Triángulo amoroso: 

El triángulo amoroso como tema central de infinidad de ficciones. Siempre funciona. Tiene algo que impacta en el público y que provoca todo tipo de reacciones en el espectador. En "La sombra del poder", en medio de todo un embrollo político de proporciones incalculables que hace tambalear a los altos estamentos del gobierno, también cabe una aventura entre amantes. No solo las vicisitudes de aquellos que se ven envueltos en el tsunami gubernamental ocupan la pantalla, pues el romance que experimentan tres de los protagonistas de la miniserie tiene una presencia constante a lo largo de todo el argumento. Y tal elemento no desafina en absoluto si tenemos en  cuenta que el hilo conductor de la ficción gira en torno a la trama periodística-política. Enriquece la historia, añadiendo más enredos a un argumento ya de por sí laberíntico. 

5. Reparto coral: 

Los actores británicos, muchos de ellos provenientes de las mejores escuelas de arte dramático vinculadas a la tragedia shakespiriana, siempre ofrecen interpretaciones de categoría. Esta miniserie es un ejemplo de cómo el reparto coral que encauza la narración debe lucirse ante la cámara, para gozo del espectador. Y es que esta historia cuenta con artistas de renombre que habremos visto en distintas producciones: David Morrissey ("The walking dead") da vida al parlamentario laborista envuelto en un escándalo que causa estragos en su carrera; John Simm ("Life on Mars", "Exile") interpreta al abnegado periodista que sigue la pista del asesinato y presunto suicidio que desatan toda la historia; Kelly Macdonald ("Boardwalk Empire", "Trainspotting") representa a esa redactora de apariencia quebradiza pero altamente astuta que colabora en ambos casos, con un marcado acento escocés; Bill Nighy ("Love Actually", "El jardinero fiel") se pone en la piel de un avezado editor, sarcástico y a la vez capaz de dar la cara por los suyos a toda costa; el papel de James McAvoy ("El último rey de Escocia", "Expiación. Más allá de la pasión") es el del joven periodista que pretende demostrar a su padre –el editor del periódico- sus innegables habilidades. Un reparto de lujo con actuaciones que alcanzan un gran nivel de realismo.

6. Paul Abbott escribe todos los capítulos: 

"Shameless" fue uno de los fenómenos televisivos ingleses que acaparó más éxito durante los últimos años. Y si tenemos en cuenta que el creador de esa serie es también quien estampa su firma en los guiones de los seis capítulos de "La sombra del poder", uno  puede acomodarse ante su televisor con la seguridad de está a punto de saborear un producto de calidad. Paul Abbott, alguien que ya de muy joven despertó un gran interés hacia la escritura, se ha consagrado como uno de los más fiables creadores de la televisión de hoy día. En esta miniserie, su talento se traslada a cada una de sus tramas, donde nada se deja al azar y donde la información se dosifica en grandes cantidades. La tensión se masca cuando los diálogos se atropellan y cuando los giros no se anticipan, simplemente ocurren, fluyen con naturalidad. Mérito de un autor que se ha ido agigantando con el paso del tiempo.

7. David Yates está detrás de las cámaras:

 Tal vez parezca extraño que alguien que ha llegado a hacerse un nombre gracias a la saga de Harry Potter pudiese llegar a dirigir este thriller político. David Yates fue el responsable de ponerse detrás de las cámaras para diseñar el entorno de Hogwarts y aventurarse en un mundo de fantasía, siendo el realizador de sus últimas cuatro entregas. Nada tuvo que ver el proyecto que la BBC le encargó cuatro años antes y que nos ocupa en este artículo, donde el director da rienda suelta a su capacidad de poner en pie los textos de Abbott para resaltar la temática sobre la corrupción y la degradación política y social, ya abordada un año antes en un cortometraje dirigido por él mismo: "Rank"Ganó un premio BAFTA en el año 2001 por The way we live now, laurel que atestigua su incontestable destreza para llevar a cabo historias totalmente alejadas de las películas que, últimamente, lo han lanzado a la fama.

8. Producción fugaz:

 6 capítulos. Ni más ni menos. No existieron más temporadas y fue ideada para que los ingleses, como ya viene siendo  costumbre, pudiesen disfrutarla durante seis semanas del año 2003. La intención de su lanzamiento se inclinó más a favor del buen gusto, dejando a un lado las pretensiones comerciales. Y el resultado salta a la vista. El boca-boca fue uno de los instrumentos más utilizados durante sus primeras semanas de emisión para que la audiencia se mantuviera expectante al siguiente capítulo. Las ficciones de la BBC necesitan de un guión sólido, una mano habilidosa para la dirección, y un elenco actoral talentoso para confeccionar sus series. No se requieren producciones eternas cuyo final no se vislumbra a pesar de que los capítulos se sucedan ininterrumpidamente. "La sombra del poder" certifica lo dicho, y los de hambre voraz pueden llegar a disfrutarla de principio a fin durante seis horas de visionado.

9. Cerrada a cal y canto: 

En teoría se planeaba realizar una segunda temporada, pero tales rumores no llegaron a consumarse y la miniserie finalizó solamente con una. Sin embargo, ese dato juega en beneficio de la producción, sobre todo si consideramos que la manera en la que se cierra el último capítulo no da juego a segundas lecturas o dobles interpretaciones. El final de la miniserie se clausura con maestría, sin cabos por atar ni asuntos desatendidos. De esta manera, la audiencia ha podido seguir el hilo conductor desde el primer capítulo hasta el último, sin que el argumento se haya desviado o haya girado por otros derroteros. Un final claro, satisfactorio para la audiencia.

10. Galardones: 

En el año 2004, "La sombra del poder" se presentó a la ceremonia organizada por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión con siete nominaciones a los BAFTA. Esa noche, salió como una de las más galardonadas, pues la ficción cuenta en su palmarés con los premios a Mejor Montaje (Mark Day), Mejor Sonido (Hokin, Hilliker, McFee y Boxshall) y Mejor Actor, el cual se llevó Bill Nighy. Otros galardones también adornan las vitrinas de esta producción de la BBC: la Asociación de Periodistas Británicos otorgó sus recompensas a Paul Abbott por su guión y también a Nighy, que repitió el éxito. La Asociación de directores no quiso olvidarse del trabajo de David Yates en la dirección. La lista es interminable si enumeramos todos los premios que obtuvo esta miniserie, para muchos considerada como una de las más destacadas de la historia de la BBC.

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