Peping, un estudiante de la academia de policía, recién casado y a la espera de su primer hijo, acepta acompañar a un grupo de agentes corruptos en un trabajo sucio. Brillante Mendoza sigue a su joven protagonista a lo largo de una noche en la que perderá por completo la inocencia. Los hombres secuestran a una prostituta y la llevan a una casa abandonada, dispuestos a hacerle pagar por sus pecados. Con una banda sonora abrasiva y una puesta en escena absolutamente oscura y claustrofóbica, Kinatay se amolda a las pautas del género –el sótano, la noche, la violencia, el terror— y las impregna de un acongojante realismo.
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"Kinatay", como "Police" suponen un aprendizaje de cómo funciona la policía, tanto en Francia, como en Filipinas, como en cualquier país, incluido este. La excusa de la miseria no vale, precisamente ello lo juzga Mendoza en un plano al final, se toma una decisión y a partir de ahí te terminas convirtiendo en un tipo de estos. En Police es Gérard Depardieu el que convive con su propia corrupción como una manera de obtener unos ingresos mayores, en esta la devastación del país quieren que les excuse pero en realidad buscan su protección y en realidad la necesitan, para seguir siendo, si cabe, más impunes. En definitiva este cine deberían ponerlo en los colegios y después estar toda la mañana debatiendo desde muchos puntos de vista para encontrar una solución que acabe con estos elementos que sin duda montan guardia en el vertedero para que nadie les quite su trozo de basura.
Salud.