Entrevista a Juan Martínez Moreno, director de "Un buen hombre"
Enamorado de las películas de Hitchcock, Juan Martínez Moreno ha reconocido también su fascinación por las novelas de Patricia Highsmith. Su segunda incursión en el mundo del largometraje es heredera de los rasgos propios del cine de género y al mismo tiempo bebe a grandes sorbos de sus referentes literarios. "Un buen hombre" es un thriller ejemplar protagonizado por Tristán Ulloa, Emilio Gutiérrez Caba y Nathalie Poza. En cines, a partir de este miércoles, 30 de abril.
1- ¿Cuáles fueron los títulos que marcaron tu infancia?
“Qué bello es vivir”, “Extraños en un tren” y “Los 400 golpes”.
2- ¿Un director de cine al que admires?
Francis Ford Coppola. Fueron sus dos Padrinos (rodados a principios de los años ’70) los que me hicieron sentir realmente curiosidad por lo que había detrás del cine,
3- ¿Una película que querrías haber firmado?
Hay tantas, muchísimas. Pero me quedo con la trilogía del Padrino.
4- ¿Un plano que siempre recuerdes?
La imagen de Antoine Doinel corriendo por la playa al final de “Los 400 golpes”.
5- ¿...y una línea de diálogo?
Recuerdo muchísimas. Voy a decir una de “Retorno al pasado”: le dice Robert Mitchum a Jane Greer “eres como una hoja que el viento agita de alcantarilla en alcantarilla”.
6- ¿...y un personaje secundario?
Clarence, el ángel de la guarda de segunda clase en “Qué bello es vivir”.
7- Recomiéndanos alguna película que hayas visto recientemente.
Sin la menor duda, “Déjame entrar”: es la mejor película que he visto en los últimos dos años, pocas películas me han golpeado tanto como esta. Es impresionante el tratamiento literario que recibe el género de vampiros en esta obra; además, el trabajo del director es increíble. La recomiendo muchísimo, yo ya la he visto dos veces y voy en camino de verla una tercera. Es una película que nadie se debería perder. De las que fueron a los Oscar no me gustó prácticamente ninguna, ni “Harvey Milk”, ni “El lector”… Me gustó “El desafío: Frost contra Nixon” porque parecía hecha por Sidney Lumet. Y me gustó mucho “Gran Torino”.
8- ¿Puedes hablarnos un poco de tu experiencia en televisión?
Fui guionista de varias series de televisión y mi experiencia como guionista fue buena. También trabajé como realizador, pero eso ya fue diferente, no fue una experiencia tan positiva. Es cierto que la televisión te da un oficio, tienes fechas de entrega y a lo mejor tienes que tener listas para entonces 70 páginas. Este trabajo mecánico te sirve para disciplinarte como guionista, como director ya es otra cosa.
9- ¿Hay alguna novela que querrías adaptar?
Bueno, la novela que Bertolucci, Polanski y diez directores más quisieron adaptar: “Cosecha roja”. Y “Matar a un ruiseñor”, sólo que ya está hecha, y de manera magistral.
10- ¿35mm o rodaje digital?
Es una pregunta muy complicada: románticamente, 35mm, pero el futuro está en el HD. Si consigo volver a rodar será en HD.
11- En el rodaje, ¿improvisas o te ciñes al guión?
A mí no me gusta improvisar, con los actores sí que es bueno que exista esa improvisación porque de eso surge la magia en el rodaje. Yo trabajé durante mucho tiempo como ayudante de dirección y sé lo importante que es el tiempo, cada minuto, para el equipo de cámara, el sonido, etc. Hay que coordinar el trabajo de muchos equipos y siempre hay que intentar minimizar el tiempo al máximo para poder ahorrar dinero. La improvisación debe tener lugar en momentos muy particulares.
12- ¿Cuál es la escena de tu filmografía que más te ha costado filmar?
Dos películas es poco tiempo para poder calibrarlo, pero creo que alguna de las escenas de “Dos tipos duros”. Una escena que implicaba acción y comedia al mismo tiempo; era difícil mantener los dos tonos.
13- ¿Un consejo para alguien que quiere dirigir o que está a punto de hacerlo?
Que se harte de paciencia, si realmente quiere dirigir que lo haga. Hay que tener mucha, mucha paciencia, y hay que tener humildad. Tiene que ser receptivo a la hora de escuchar comentarios sobre el guión. Debe saber que un guión no puede tener más de 105 páginas; si supera esta extensión, nadie te lo lee si no eres nadie.
14- ¿Crees que hay alguna solución para que el cine independiente sea visto por más gente?
En Estados Unidos esa frontera está ganada ya, gracias al trabajo que llevó a cabo Miramax en los años ’90. En España seguimos veinte años atrás también en esto. Hay que conseguir acuerdos con las distribuidoras y con los exhibidores. Tendría que estar legislado por el gobierno, no es una batalla fácil…
15- ¿La revolución digital nos permitirá ver más y mejores películas o simplemente nos dejará aturdidos?
La revolución digital es como todo avance mal utilizado. Está bien mientras sea ella la que se adecue a las historias y no al revés. Pero lo vemos en el último cine que nos llega de Estados Unidos: las historias están creadas al servicio de los avances digitales, es cine de efectos especiales. Eso es el 80% del mercado norteamericano, cuando tendría que ser una herramienta al servicio de las historias.
16- ¿Desde tu punto de vista, son útiles las escuelas de cine?
Qué pregunta tan difícil. Mi experiencia propia es que no: yo no he ido a una escuela de cine. No hay mejor escuela de cine que un rodaje. Lo que te suele ocurrir es que sales de una escuela de cine y si consigues entrar a trabajar en la industria comienzas de meritorio… Es en un rodaje donde verdaderamente se aprende.
El talento, si no lo tienes, no te lo van a dar en una escuela de cine.
17- ¿Qué referentes has utilizado para construir esa atmósfera de cine negro que hay en la película? Durante la rueda de prensa has hablado de algunos referentes literarios pero, ¿hay alguna obra en concreto?
Puedo hablar en general de la obra de Patricia Highsmith, una maestra de la novela negra y una de las grandes escritoras que han existido jamás. Heredera de Ágatha Christie, llevó los crímenes a las ciudades de provincia francesas. Habla de crímenes de pasión, de asesinos no profesionales que cometen un crimen por primera vez, y eso era lo que a mí me interesaba abordar en esta película.
18- ¿Cómo empiezas a trabajar los personajes?
No tengo un libro de estilo a la hora de escribir un guión; mi punto de partida era “qué harías si ves a tu mejor amigo cometer un crimen”.
Los personajes son lo primordial, la historia tiene que vehicularse a partir de ellos. Los personajes deben llegar con coherencia en todo su discurso. La coherencia es muy importante.
19- ¿Te interesaba ofrecer un retrato de la doble moral que practican la mayoría de personas que tienen un alto concepto de sí mismas?
Sí, hay una especie de retrato de la hipocresía, la ambigüedad y también la violencia a la que todos somos capaces de entregarnos en algún momento; todos podemos cometer actos violentos bajo determinadas circunstancias. El ambiente de clase alta de provincias que presento en la película, esa burguesía rancia de ascendencia católica, provocaba muchas lecturas morales. Me interesaba que el protagonista encerrara grandes contradicciones: el personaje es un tío que va a misa todos los domingos, y que según se van sucediendo los acontecimientos acaban por desmoronarse todas sus convicciones. Me interesaba que fuera alguien que pudiera mostrar ese contraste.
20- La religión está muy presente en la historia: ¿crees que el personaje de Vicente hubiera procedido de otra manera si no hubiera tenido unas convicciones religiosas tan férreas?
Creo que sí. Hay un momento fundamental en la historia, que es cuando Fernando le confiesa porqué lo hizo e intenta justificarse. Su amigo no es capaz de entenderle, eso tiene que ver con la intolerancia, inculcada a través de la religión. Tristán Ulloa le dice que no le va a denunciar a la policía, pero que desaparezca de su vida; en el fondo está intentando quitarse el problema de encima. Esta escena presenta al personaje en todo su cinismo.
21- El personaje de Vicente (Tristán Ulloa) queda retratado en el primer discurso que ofrece a los nuevos alumnos de Derecho en la universidad…
Sí, en ese primer momento ese discurso era una forma muy económica de presentar al personaje de Vicente y de definirlo en una secuencia. Está hablando de la base de la educación legal que él les va a dar. En ese discurso se refiere a los “superhombres” que tienen que ser en el futuro. En la siguiente escena, durante el aperitivo, ya planteamos el conflicto entre Vicente y Daniel, el otro profesor. Daniel (Alberto Jiménez) tiene unos orígenes humildes, ha tenido que trabajar mucho para llegar donde está y intelectualmente es igual que Vicente.
22- A parte de la religión y de la estricta escala de valores que tiene el protagonista, hay otra cosa que contribuye a su ambigüedad, y es su ambición…
Vicente es un hombre ambicioso y eso no me parece mal. La ambición no es mala, el problema es cuando la ambición domina tu vida, que es lo que le ocurre al personaje.
23- ¿Puedes hablarnos un poco de tu nuevo proyecto, “Lobos de Arga”?
“Lobos de Arga” es un disparate, un proyecto que es una locura; me fui al campo a escribir un guión para una historia dramática, terrible, me volví un poco loco y acabé creando una comedia de terror. Muy disparatada, terrorífica. A Tomás Cimadevilla, de Telespan, le encantó y la ha querido rodar. Si todo va bien empezaremos en marzo del año que viene.
Quiero hacer una comedia y una película de terror a la vez. Es muy complicado, toda una apuesta, pero creo que va a salir bien. Va a estar protagonizada (espero que el productor no lea esto, porque es una primicia total) por Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre y Secun de la Rosa, los tres mejores actores de comedia que hay actualmente en este país.