Spione
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Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español

dirección

Fritz Lang

País

Alemania

Año de producción

1928

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IMDB

Sobre la película

El agente 326 de la Policía Estatal (Willy Fritsch) debe desbaratar una red de espionaje y detener a su cabecilla. El nº 326 desconoce que se trata del banquero Haghi (Rudolf Kein Rogge), quien trata por todos los medios de confundir al Servicio Secreto y neutralizar al nº 326 especialmente tras saber que su mejor espía, Sonja (Gerda Maurus), se ha enamorado del agente.
Directa antecesora de las cintas de espionaje modernas héroe intrépido, mujer hermosa, villano malvado y astuto, intrigas internacionales, asombrosos gadgets durante tiempo sólo pudo verse en un montaje reducido drásticamente. La restauración de la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau ha recuperado más de 50 minutos de metraje que devuelven todo su esplendor a Spione, realizada inmediatamente después de Metrópolis..

Dirección y reparto

¿Cómo valoras esta película?

Me ha parecido maravillosa. La recomiendo absolutamente. ¡¡Qué placer debía de ser para nuestros abuelos que les contaran de esta manera estas historias tan trepidantes, con tanto argumento y además románticas!!! Es increíble que hayan pasado 90 años. A mí, que no soy entendida, estas películas alemanas mudas, rescatadas y restauradas por la fundación Murnau, me parecen maravillosas.

23 julio 2015 (Editado)
9.2

"Spies opens in an orgy of excess, the visceral excitement of on-screen chaos and death paralleling the anything-goes headiness of Weimar-era Germany. While banks are robbed and bureaucrats are assassinated, the pencil-pushing working classes bug their eyes and rip out their hair (as only German silent-film characters can) amid stacks of paperwork—piled floor-to-ceiling—that topple at the lightest touch. A drive-by shooting occurs so suddenly it is nearly subliminal—even now, nearly eight decades after the film was made, the audience gasps for breath. Immersed in the rush of violence and intrigue we may miss that split-second when a bullet breaks through an embassy window, silencing its target (the first of the film's many spies) with brutal efficiency. And in this most confusing of moments, as one character's query ("Who is responsible?") becomes ours, an answer comes in the form of a mocking, declarative intertitle: "I!""

Keith Uhlich de Slant Magazine