7,4

Play (2011)

· 113min.

Delincuencia, racismo e integración en Europa son los ejes de esta inteligente película sueca dirigida por Ruben Östlund, uno de los protagonistas de Cannes 2017.
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Sobre la película

Delincuencia, racismo e integración en Europa son los ejes de esta inteligente película sueca dirigida por Ruben Östlund, uno de los protagonistas de Cannes 2017. 

Dos chavales acuden, una tarde cualquiera, a un centro comercial para comprar un videojuego. Es allí donde les intercepta un grupo de niños y adolescentes negros que les acusan de tener un móvil que les pertenece, y que les había sido robado. Un grupo que poco a poco va urdiendo una trama psicológica en torno a los dos amigos, confundiéndoles hasta el punto de tenerlos semi-secuestrados todo el día, en ascuas, y sometidos a toda clase de novatadas y absurdas peticiones. Y todo sin utilizar la violencia en ningún momento. Para al final quedarse, claro está, con el móvil de las poco avispadas víctimas. Una situación imaginada por Östlund a partir de sucesos reales, que se repitieron en Gotemburgo entre 2006 y 2008 hasta setenta veces.

Dirección y reparto

Dirección:
Ruben Östlund

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos
Audio: Varios • Subtítulos: Español

Más información

Título original:
Play
Género:
Drama
País:
Suecia
Ver ficha:
IMDB

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Tremenda película que me ha tenido sobrecogida viendo a los pobres niños víctimas del grupo de chavales emigrantes, que por su aspecto, no parece que carezcan o sufran grandes necesidades.Me ha parecido una película contra la inmigración, enfrentando el carácter y personalidad sueca, frente a inmigrantes. La escena de los indios de la calle, comiendo después en el burger, es clarificadora, algo que se ve ya a diario. No tendrán muchas necesidades, tal como el nigeriano que me pide dinero a la puerta del súper, y luego va a tomarse sus tostadas , café y zumo a la cafetería a diaro....Otra escena que me ha sublevado es la del autobús, con el pobre chico oyendo su música y al que acosan de manera indecente.La escena donde la buenista defensora del niño inmigrante quiere denunciar al padre de los niños, es brillante, el embarazo me sugiere que no tiene hijos, y cuando lo tenga, pensará igual si al suyo le someten a un tormento tal? Creo que no.

(Editado)

Magnífico retrato del miedo infantil, que sinceramente nos ha jodido la tarde.

A nuestro juicio, la película refleja de forma muy acertada las reglas del juego entre niños y su forma de vivir el miedo.

En un plano secundario, flota la brecha entre nativos e inmigrantes y toda la problemática asociada a este fenómeno social.



Pero subrayaría que el incidente principal prodría ser totalmente creible entre dos grupos de niños nativos, no creo que sea una hisotria que sólo se pueda explicar desde el miedo al diferente por ser extranjero.



Agobiante. Te deja muy mal cuerpo. Empatizas de una forma brutal. Ostlund es el retratista de la sociedad

La interpretación de esta problemática en norte de Europa me parece acertada, al igual que el modus operandi de los "secuestradores" para conseguir su objetivo. El inmigrante está visto como un salvaje, un extraño, alguien de quien no nos podemos fiar. Y esa visión que tienen de ellos la aprovechan para, desde la necesidad que padecen y el racismo que también tienen hacia el diferente, conseguir sus propósitos. Östlund refleja de una increíble manera que todos tenemos prejuicios y logra hacernos entender, con mucho significado, que no todo es blanco o negro, sino que hay matices.

repoman

Muy buen reflexión sobre la relación de la sociedad occidental con el llamado tercer mundo, la peli tiene una potencia a nivel simbólico muy conseguida.

A nivel estético tiene un estilo muy reconocible, Ruben Ostlund es muy jefe.

miguelvalentin

Una película verdaderamente incómoda por el posicionamiento ambiguo en que coloca al espectador. Naturalmente que todos somos racistas, y esta película lo revela de una forma inquietante y sutil. Así como las diferencias de clase y los sutiles (y no tan sutiles) abusos de poder que se dan, en todos los planos, en los países desarrollados.

(Editado)
augm

La detengo y es imposible reanudar la visualización.



Fastidio...

Qué forma tan inquietante de revelar la realidad que nos rodea. Me parece súper acertada la dicotomía visual civilización-selva generada con esos planos documentales.

nitilainho

Imposible no pensar en Funny Games, de Haneke, empezando por el título y mediando la distancia que hay entre la sutileza del sueco y el efectismo del austríaco. Ölstud tiene la habilidad de colocar al espectador en una incomodidad permanente que nos cuestiona como individuos y como ciudadanos. Mantiene la tensión dramática a pesar de algún altibajo y del metraje excesivo. Es un cine que da lugar a la reflexión profunda y deleita estéticamente, así que aún no siendo esta una película extraordinaria, sí es muy recomendable.

anita8

Introduce un tema interesante, pero las dos horas de metraje se hacen innecesarias para lo que quiere contar.

9

"Un tema explosivo en un sobre abierto a todas las interpretaciones posibles: Play del sueco Ruben Ostlund, ha dejado estupefacto y reflexivo al público de la Quincena de los realizadores del 64º Festival de Cannes con esta demostración de peculiar inteligencia y estilo bien definido para abordar asuntos más que delicados (y muy actuales) sobre la delincuencia, el racismo y la integración en Europa."

Fabien Lemercier de Cineuropa

9

"Is a fascinating exercise in psychology in a specific social environment, and makes and interesting companion piece to the director’s last film InvoluntaryIt is certainly a watchable and provocative film."

Mark Adams de Screen

6

"A loaded racial incident based on events that happened in Sweden several years ago is festooned with too much formalistic baggage"

Todd McCarthy de Hollywood Reporter

6

"A gorgeous, luxuriant one, toned to perfection, with a sharp wit and an idea for every problem. Without your noticing, he nibbles at your brain, and when the film ends, he begins to claw and tear, gnawing hungrily. Suddenly, he turns back, frightened by your recognition, and begins to eat himself. Put more plainly: Ruben Östlund's moral tale is the boldest formal experiment in the main slate at this year's New York Film Festival, a trait matched in force only by the confusion of its politics."

Phil Coldiron de Slant Magazine