Samuel Maoz

Israel · 1962

Director · 1 título disponible · 9 premios recibidos

Biografía

Nací en Tel Aviv en 1962. A los 13 años por mi Bar Mitzva me regalaron una cámara de 8mm y 4 minutos de película. Quería recrear un impresionante tiroteo que había visto en un western que empezaba con una escena en la que un tren se acercaba a la cámara y le pasaba por encima. Até mi cámara a las vías de un tren que se aproximaba y que la hizo pedazos al pasar por encima. La experiencia no me desalentó. A los 18 años ya había hecho docenas de cortos. Los Cuerpos Armados son el proletariado de las Fuerzas de Defensa israelís. Si estás sano y no te alistas voluntario en los paracaidistas, lo más probable es que acabes allí. Así me convertí en parte de la tripulación de un tanque. Fui entrenado como artillero, pero no me daba cuenta del significado del puesto. Disparábamos a barriles llenos de gasolina que explotaban como enormes fuegos artificiales, era como un parque de atracciones para niños grandes. A la gente le parecía que molaba. La guerra estalló en junio de 1982. Y cuando volví, mi madre me abrazó, llorando y expresando su gratitud a mi difunto padre, a Dios, y todos los que habían cuidado de mí y me ha habían devuelto sano y salvo a casa. Sin embargo, nunca regresé a casa. Ella no tenía ni idea de que su hijo había muerto en el Líbano y de que abrazaba una cáscara vacía. En 1987, completé mis estudios de cine e la Academia de Artes Beit Zvi. Hice intentos ocasionales con uno o dos cortos, viviendo en la inercia de dejar pasar el tiempo, pero me ha costado finalmente 20 años volver a casa tras hacer LIBANO. Esta breve experiencia con la escritura fue con una descarga eléctrica, un shock que me sacó de un largo letargo y que encendió mis interruptores. Nueva sangre corría por mis venas. Estaba centrado. También sentía el tiempo que había perdido, pero no dejé que me perturbara. Me dediqué enteramente a mi proyecto, eso me rehabilitó, un año de relación recíproca en la que las dos partes salimos beneficiados. Un brillante acuerdo de negocios del que me siento muy orgulloso, pues lo que gané fue a mí mismo. Empezamos a rodar las complejas escenas de guerra, llamas, sangre, fuego de ametralladoras, quería pasar de 0 a 100 lo más rápido posible, inundar al equipo con mi adrenalina. Todo salió como estaba planeado. El primer día de rodaje el ánimo estaba alto y la confianza abundaba. Lo único que me preocupaba era un dolor en mi pie izquierdo. Al final del segundo día, mi pie se hinchó. Recuerdo que me decía a mí mismo que debía estar fuera de forma después de todos esos años. Pero el tercer día casi no podía caminar. Un médico vino al rodaje y me dijo que tenía una infección severa. Tomé una dosis doble de antibiótico y me dormí totalmente noqueado. El viernes, tras doce horas de sueño ininterrumpido, el dolor se había marchado. Vi que mi pie sangraba ligeramente, pero no estaba hinchado. Había al lado 5 pequeños trozos de metralla, el último testimonio de la guerra que mi cuerpo había decidido desechar tras 24 años. Un final adecuado para mi curación intencionada. Tiré los restos a la basura y tomé un reconfortante desayuno.

Premios de sus películas

Sus títulos disponibles