Toca hacer Teatro

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Toca hacer Teatro

Desde que el cine dejó de ser una atracción de barraca y verbena, empezó a nutrirse del mundo de las letras y, concretamente, del teatro. Personajes complejos e historias con enjundia, profundidad y emoción, eran algunas de las cosas que buscaban ansiosamente al bucear por las obras de ShakespeareIbsen o Molière, por poner tres ejemplos universalmente conocidos. No es de extrañar, pues, que la tradición francesa del "film d'art" se iniciara precisamente con "L'assassinat du duc de Guise", adaptación de una obra del dramaturgo Henri Lavedan

Y aunque el cine desarrolló su propio lenguaje y se convirtió en un arte específico, jamás ha roto su relación con el teatro. Y es que el arte escénico sigue presente en nuestras pantallas. Al fin y al cabo, ¿cómo evitar sucumbir a las líricas tragedias  de Shakespeare?. Ni Orson Welles ni Kenneth Branagh, afortunadamente, lo hicieron. ¿O como rehusar plasmar los torturados y lúcidos estudios de personaje que firmó Tennesse Williams? Sin ellos, Elia Kazan  sería más recordado por su delación en la Caza de Brujas que por la acumulación de obras maestras en su filmografía. Y lo mismo podríamos decir sobre Chéjov y su humanismo, o sobre Oscar Wilde y su satírico e ingenioso sentido del humor. 

¿Y por qué os contamos todo esto? Porque hoy es el día Internacional del teatro y desde Filmin queremos celebrarlo rindiendo tributo a todas aquellas películas que se basaron en alguna obra teatral y que podrán encontrar en nuestro catálogo. Pero, sobre todo, porque hoy (bendita coincidencia) tenemos el honor y privilegio de estrenar "María Conversa", el documental de Lydia Zimmermann sobre el proceso creativo de Blanca Portillo al encarnar a la afligida madre del mesías en "El testamento de María". Con ella empezamos, pero no será la única. Pasen y vean. La función ha comenzado.

MARÍA CONVERSA

El texto de Colm Toibin "El testamento de María" relataba algo por todos conocido: el calvario de Jesucristo y sus consecuencias. Lo novedoso fue otorgarle voz a María de Nazareth, imprimir una mirada femenina y despojarla de toda divinidad. Así, María se convierte en un madre rota de dolor que ha tenido que ver como su hijo era asesinado por el odio y la rivalidad humanas o, aún más incomprensible, por una sádica razón divina que se le escapa. Esa sencilla mujer de campo, angustiada y desolada, que, ahora en la vejez y recluida en su casa, recuerda su vida, es la voz de todas las injusticias, de todas las tropelías, y el rostro de todos los abusos, de todos los crímenes. 

Esa voz y ese rostro corresponden a los de la actriz Blanca Portillo, que se entregó en cuerpo y, ya que hablamos de religión, en alma, para encarnar a la protagonista del relato de Toibin. La adaptación fue dirigida con virtuosismo y talento por Agustín Villaronga, el cineasta de origen mallorquín responsable de títulos como "El Mar" o la multipremiada "Pan negro". Y después de la obra, nos llega "María Conversa". El documental donde Blanca Portillo se desnuda para enseñarnos cómo fue meterse en la piel de María, el arduo proceso emocional, las pequeñas revelaciones que iba experimentando, hallazgos y dificultades. Toda la información que se suele reservar para los ensayos, mostrada aquí sin artificios. Al desnudo.


GRANDES NOMBRES

William Shakespeare, dueño y señor

Puede que sea el dramaturgo más conocido de todos los tiempos. William Shakespeare dejó para deleite de generaciones futuras todo un elenco de obras maestras que hoy en día aún se representan en escenarios (y en pantallas) de todo el mundo. Sus obras han supuesto la creación de mitos románticos imborrables en nuestra memoria. Por lo tanto, no es de extrañar que sea el autor con más adaptaciones cinematográficas de nuestro catálogo, y posiblemente de la historia del cine. Es tal su relación con el séptimo arte, que desde los inicios del cine se han producido adaptaciones de sus obras. Prueba de esto es esta joya recopilada por el British Film Institute; “Shakespeare Mudo”, una compilación de cortometrajes mudos realizados entre 1907 y 1911 con más de seis obras adaptadas. 

Directores de enorme calado cayeron rendidos a los pies del genio inglés. El “Macbeth” de Orson Welles tal vez sea el más fiel a la obra original; rodada en tan sólo 23 días, su puesta en escena , sencilla y austera, consiguen teatralizar (más si cabe) esta obra maestra. Una de las mejores interpretaciones en la carrera del hombre que filmó "Ciudadano Kane". Sin duda, la adaptación más libre llegaría desde Japón. Akira Kurosawa con su "Trono de Sangre", realiza una versión ambientada en el Japón feudal del siglo XVI, con una increíble reinterpretación de Lady Macbeth. Años más tarde Roman Polanski se encargaría de aportar la versión más violenta y sanguinaria con su propio “Macbeth”. Destrozado tras la muerte de su esposa, Polanski plasmó en pantalla sus sentimientos más oscuros y vengadores. Siguiendo con las adaptaciones shakesperianas, el actor/director Laurence Olivier dedicó gran parte de su filmografía a homenajear al gran dramaturgo. Debutó como director con su versión de “Enrique V”, donde ya demostró su facilidad para plasmar el universo shakesperiano en la gran pantalla. Esta relación-homenaje siguió con “Hamlet”, una de las mejores versiones cinematográficas del autor inglés. Cierra este triángulo la gran adaptación que realizó Olivier de “Ricardo III”

El último homenaje de Laurence Olivier llegaría de las manos del director Michael Elliott y con el propio Olivier como actor protagonista en la adaptación de “El Rey Lear”. Versión de la obra realizada para la televisión inglesa y que supuso un merecido Emmy para Laurence Olivier. En otro espectacular homenaje al dramaturgo inglés, Renato Castellani adaptó para la gran pantalla el mayor romance de todos los tiempos, “Romeo y Julieta”. Una versión de la obra coproducida entre Italia e Inglaterra, con una puesta en escena de lujo y un gran palmarés a nivel de premios internacionales.


Oscar Wilde

Si la relación entre Shakespeare y el cine empezó a edad temprana, Oscar Wilde no tiene nada que envidiar a su vecino británico. Las obras del irlandés han sido adaptadas al cine en multitud de ocasiones. Las primeras datan de principios de los años 20. Cine mudo en estado puro. La versión de “Salomé” de Charles Bryant, se rodó en 1923 y supone la primera adaptación de la obra de Wilde en el cine. Dos años más tarde el alemán Ernst Lubitsch rodó una magnífica adaptación de “El Abanico de Lady Windermer”, posiblemente el mejor largometraje de su etapa en el mudo. Años más tarde, Alexander Korda realiza su versión de “Un Marido Ideal”, una fantástica adaptación de la comedia de Wilde y que supondría la última dirección en solitario del director húngaro. 

Otro enamorado de las obras de Wilde fue  Anthony Asquith, que en 1952 adaptó “La importancia de llamarse Ernesto” un film que retrata a la perfección el estilo ingenioso del dramaturgo y la sociedad inglesa de la época. Las adaptaciones más recientes llegan de la mano de dos directores ingleses. “A Good Woman” de Mike Barker, estrenada en 2004, es una versión de la comedia “El abanico de Lady Windermer”, una adaptación con un reparto de categoría (Helen Hunt, Scarlett Johansson y Tom Wilkinson) y que conserva la esencia de comedia romántica de la obra original. El último en atreverse con Oscar Wilde ha sido Oliver Parker, adaptando “El Retrato de Dorian Grey”. Parker reinventa el cine gótico británico adaptándolo a las nueva generaciones pero respetando los aspectos más puristas.


Terence Rattigan

Siguiendo con la senda británica aparece Terence Rattigan. El autor inglés disfrutaría de su primera adaptación para la gran pantalla con “La Versión Browning”, dirigida por Anthony Asquith. La película del director británico se erige como un verdadero homenaje a la obra de Rattigan, manteniendo el estilo teatral y potenciando sus increíbles diálogos.


Edmond Ronstad

Edmond Ronstad, dramaturgo neoromántico francés del siglo XIX, se encargó de llevar a los escenarios al mítico Cyrano de Bergerac. Tras su estreno en París en 1897 la obra contribuyó a aumentar la popularidad de la historia y del mito clásico. Dicha popularidad ha tenido su eco en el cine, con muchas adaptaciones para la gran pantalla. Una de las primeras llega en 1925, dirigida por Augusto Genina. Se trata de una película muda, coproducida entre Italia y Francia que cuenta con un laborioso proceso de coloración, pintando fotograma a fotograma para ofrecernos este brillante resultado. Un cuarto de siglo más tarde, Michael Gordon estrenaría su “Cyrano de Bergerac”, uno de los más recordados con la gran actuación de José Ferrer en el papel protagonista. Finalmente Jean-Paul Rappeneau nos traería al último “Cyrano de Bergerac”. Con Gerard Depardieu como flamante protagonista, la película de Rappeneu se ha convertido en poco tiempo en un clásico moderno. Des de su estreno fue encumbrada como una de las grandes películas francesas de los últimos años, alzándose con un total de 21 premios internacionales, y dejando huella en la historia del cine.


Antón Chéjov

El merecidísimo tributo para la gran pantalla al maestro de los relatos cortos, llega de manos de su compatriota Nikita Mikhalkov. Actor y director experimentado, dirigió en 1977 “Pieza inacabada para Piano Mecánico”, film basado en diversos textos de Chéjov y que se alzó con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Una década más tarde Mikhalkov se atrevería con su segunda adaptación de la obra de Chéjov con “Ojos Negros”. La película se basa en tres relatos breves del autor ruso y cuenta con la impresionante actuación en el papel protagonista de Marcello Mastroianni.


Molière

Si se junta el padre de la Comédie Française con una de las figuras más influyentes del Expresionismo Alemán, solo puede salir una obra de arte. El “Tartufo” de Friedrich Wilhelm Murnau supone una adaptación contemporánea al la problemática tratada por Molière en su obra, La hipocresía. Con el mismo equipo que rodó “El Último”, y sobretodo con el impresionante Emil Jannings, Murnau realiza un ejercicio fílmico de gran categoría.


Henrik Ibsen

Finalmente, y en representación del gran dramaturgo noruego, Patrick Garland adaptó “Casa de Muñecas” para la gran pantalla. La obra “feminista” de Ibsen cuenta, en esta versión cinematográfica, con un elenco de estrellas (Claire Bloom y Anthony Hopkins, entre otros) que hacen brillar el texto del dramaturgo noruego.


Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es