Subvertimos los 10 mandamientos

Autor: Ricardo Jornet Fuente: Filmin

Subvertimos los 10 mandamientos

En Filmin nos encanta el pensamiento crítico y nos negamos a aceptar las explicaciones unívocas sobre la realidad, es por ello que a partir de hoy celebramos la Semana Santa a nuestra gamberra y particular manera. Vayas los domingos a la Iglesia o prefieras mantenerte a distancia, te presentamos una buena selección de filmes que con la Iglesia han topado, que han apuntado hacia las distintas maneras de desobeceder el mandato divino, sea consciente o inconscientemente. Quizá todos necesitemos algo espiritual en nuestra vida, pero a nadie le gustan las prohibiciones.  Así pues, para celebrar la Semana Santa, marchando 10 mandamientos que no nos importaría romper.

I. Amarás a Dios sobre todas las cosas

Aunque en el caso de Robert Bresson deberíamos decir "amarás al cine sobre todas las cosas", en su "Diario de un Cura Rural" el ortodoxo autor francés volvería a moverse dentro de sus paradigmas estéticos y éticos (actores amateur, interpretaciones sobrias y neutras, planificación estoica e impecable) para narrar las tribulaciones de fe de un cura enfrentado a su Dios, a su cuerpo y al pueblo imperfecto que le toca comandar.

El cine de Bresson, a pesar de su simplicidad, siempre tuvo un componente espiritual más allá de los bordes del plano, una creencia en el poder del cinematógrafo para convocar realidades externas a nosotros, y así lo demostró también con su "El Proceso de Juana de Arco", remake inconfeso del clásico de Dreyer "La Pasión de Juana de Arco", en la cual los primeros planos parecen querer penetrar en el alma de Florence Delay: en ambos casos, cine revolucionario a través de lo espiritual y de la lucha entre fe y pasión humana.

Este primer mandamiento tiene también un reverso tenebroso: si tengo que amar a Dios sobre todas las cosas, eso sitúa a mis seres queridos más cercanos en una incómoda segunda posición. El muy reivindicable Javier Fesser llevó esta premisa a su extremo con la magnífica "Camino", un melodrama en tiempos modernos, en la que se narra la debacle, basada en un caso real, de una familia del Opus Dei que prefiere la muerte de su hija antes de desobedecer los mandatos de su Dios. Y para caminos, el que nos lleva a la cruz. "Camino de la cruz" es el descarnado retrato de una juventud que no puede escapar de los juzgados de lo religioso en la figura de María, joven de 14 años cuyo día a día en una comunidad calvinista se convierte en un verdadero calvario organizado en torno a 14 planos secuencia (como los pasos que tuvo que dar Jesús hasta la cruz). Triunfadora en Berlín y en la Seminci, la película no es más que la última entrega de ese género valiente, muchas veces anticlerical, que se empeña en ver las contradicciones entre la Palabra de Dios y la experiencia humana. Ambas poéticamente devastadoras.


II. No dirás el nombre de Dios en vano

Este mandamiento reconozcamos que es difícil de cumplir. Y es que hay que ver cómo nos gusta reírnos de las cosas sagradas. Para muestra, un botón: el grupo cómico más famoso de la historia, los Monty Python, y esa obra cumbre del humor que es "La Vida de Brian", versión desplazada de la vida de Jesús en la que los romanos tienen acentos ridículos, la Virgen María es un señor con barba y uno no sabe si decidirse entre el Frente Judaico Popular o el Frente Popular de Judea.

¿Más ejemplos, para los descreídos? El iconoclasta Marco Ferreri construyó en "La Audiencia" una ficción, escrita por nuestro Rafael Azcona, a medio camino entre Kafka y Fellini, en la que se narran los intentos infructuosos de un joven italiano para discutir con el Papa algunos asuntos teológicos que le molestan. Entre medias, para impedir sus esfuerzos, una espectacular Claudia Cardinale. Y en estas mismas coordenadas, pero de manera más contemporánea, Nanni Moretti retrató a un Papa ansioso y neurótico, imperfecto, en su magnífica sátira vaticana "Habemus Papam".

Aunque también podríamos ponernos serios: si uno no adora a Dios, entonces deberá buscarse otro ídolo. Y si es un enorme hombre de madera que exige sacrificios, mejor que mejor. "El Hombre de Mimbre" es una de esas joyas del terror psicológico que merecen ser reivindicadas, una marcianada protagonizada por un Christopher Lee en estado de gracia que se ha convertido en obra de culto del cine británico. 


III. Santificarás las fiestas

Pero las fiestas entendidas como día de reposo y celebración del Señor, ¿eh? No hagáis como las monjas de ese temprano artefacto almodovariano que es "Entre Tinieblas", que más que a rezar tienden a drogarse, montar karaokes y acoger a animales salvajes. Al fin y al cabo, si lo importante es creer en Dios, ¿qué mas da soltarse el pelo de vez en cuando? Muestra clarísima del humor universal y tan autóctono de Almodóvar, es un buen ejemplo del microcosmos alocado de los ochenta, con Marisa Paredes y Carmen Maura dando vueltas por el convento.

Pero dejémonos de cachondeo: el implacable, rompedor, iconoclasta Ulrich Seidl construye en "Jesus, You Know" una de sus películas más sorprendentemente respetuosas y sinceras: los rezos y peticiones de seis cristianos que acuden regularmente a la Iglesia adquieren una nueva perspectiva cuando el montaje feroz de Seidl empieza a mostrárnoslos y a compararlos, construyendo un apasionante mosaico de las necesidades espirituales de las clases humildes contemporáneas. Algo que volvió a explotar unos años más tarde con el perturbador tríptico Paraíso, en el que se incluía un capítulo para la fe, uno de los temas estrella del universo Seidl. Esta vez, mezclando con maestría ficción y documental, el cineasta austríaco llevaba la devoción religiosa a extremos onanistas en los cuales la protagonista se masturbaba con un crucifijo. Amemos al Señor. 


IV. Honrarás a tu padre y a tu madre

Fácil de decir, pero en el caso de "La Noche del Cazador", prácticamente imposible de cumplir. Si resulta que tu padrastro, aparentemente un amable cura, en realidad es un monstruo despiadado capaz de matarte a ti, a tu hermano y a tu madre para quedarse con vuestra fortuna, es normal que no dediques tu tiempo a rondar cerca de él. Charles Laughton construyó un clásico indiscutible, en el que se combinan los hallazgos formales del Hollywood tradicional con nuevas técnicas poéticas que parecen provenir más de Europa o del documental, en su único filme como director. Después de verlo, coincidiréis con nosotros en que se trata de una verdadera lástima.


V. No Matarás

Y, en nuestra galería de iconoclastas ilustres, no podía faltar el gran Kevin Smith, ese torbellino norteamericano formado a partes iguales por cultura pop y crítica de costumbres que en su "Red State" construyó a la comunidad religiosa más sanguinaria que uno haya visto jamás en el cine. Relato de terror que difícilmente esconde un tirón de orejas muy agresivo a los fundamentalismos religiosos, Smith ganó Mejor Película en Sitges gracias también a su apabullante reparto, encabezado por un enfermizo Michael Parks, Melissa Leo y John Goodman.

Otro cineasta quizás no tan crítico pero igualmente rompedor, uno de los genios internacionales del cine contemporáneo, es el surcoreano Park Chan-Wook, que en su "Thirst" vuelve a presentar un producto estéticamente impecable y narrativamente apasionante, una vuelta de tuerca al género vampírico que convierte en el Drácula de turno a un cura asediado por profundas dudas morales. Sanguinolentamente atractiva, la película empieza como relato de género para evolucionar hacia el existencialismo e incluso la historia de amor maldito.


VI. No cometerás actos impuros

Ay, ¡pero qué debil es la carne! La relación entre sexo y religión debe de ser la dicotomía esencial que existe entre el mandato divino y nuestras pasiones, y el cine ha tratado el tema desde innumerables perspectivas. En este caso, son los propios sacerdotes los que se debaten entre el deber y la carne: "La Mala Educación", una de esas obras cumbre que Almodóvar nos regaló entrando en el siglo XXI, es única tanto por su acercamiento desordenado, casi de trampantojo, al tema de los abusos de menores en los tiempos en los que la Iglesia tenía preeminencia sobre la ley en nuestro país, como por las extraordinarias actuaciones de Gael García Bernal y Fele Martínez. Imprescindible.

Y otro doblete de curas terrenales: "El Crimen del Padre Amaro", uno de los mayores éxitos de la historia del cine mexicano, vuelve sobre Gael García Bernal para recrearse en sus indecisiones entre pasión y fe en el marco de un pequeño pueblo en el que los otros curas, corruptos o demasiado morales, y la presencia de una bella joven, harán que su existencia se tambalee. "Priest" añade la condición sexual a la ecuación, cristalizando en un Robert Carlyle sublime, un sacerdote que deberá lidiar con dos secretos: su propia homosexualidad y el de confesión con respecto a sus fieles, algunos de los cuales le dirán cosas que preferiría no haber oído.


VII. No Robarás

De nuevo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra: ni la propia institución eclesiástica se libra de haber caído (y, tristemente, muchas, muchas veces) en las redes de este mandamiento. Costa-Gavras, al que podríamos definir como el cineasta político por excelencia, construye en "Amén" una impactante historia, a caballo entre la ficción y el documental, que explora las conexiones existentes entre el Vaticano y la maquinaria de asesinato nazi. Combativo y feroz, es un filme que definitivamente no dejará a nadie indiferente: cuando aceptamos, como Costa-Gavras que el Mal puede estar escondido en cualquier lugar, estaremos fomentando sin duda nuestra perspectiva crítica. Y, en nuestro corrupto mundo, eso es algo necesario.


VIII. No darás falso testimonio

Pero, ¿y si no está del todo claro si estás dando falso testimonio? En el espacio entre la certeza y la indecisión se mueve precisamente "La Duda", que entre otras cosas compone uno de los duelos actorales más imponentes de las últimas décadas: el que se da entre la implacable Meryl Streep y el enigmático Philip Seymour Hoffman en torno a la inocencia o culpabilidad de este con relación a un posible caso de abuso de menores. Amy Adams asoma también su joven cabeza en un filme sobrio, implacable y con un guión y diálogos apabullantes.

El rumano Cristian Mungiu, uno de los cineastas más sólidos de la contemporaneidad europea, se llevó el galardón a Mejor Guión en Cannes con su maravillosa "Más Allá de las Colinas", en la que la mentira se erige como última barrera entre el mundo exterior, representado por Alina, y la comunidad religiosa aislada en la que vive su amiga Voichita, un lugar aparentemente apacible pero animado en el fondo por tensiones e hipocresías insostenibles. Directa, clara y con una temporalidad pausada pero apasionante, es una pequeña gran joya del cine del Este.


IX. No consentirás pensamientos ni deseos impuros

De nuevo, tensión entre el sexo y el deber eclesiástico: pero, en este caso, será una tensión más psicológica que física, una lucha interna que no llegará a cristalizar sino en la enloquecida mente de estos curas que no pueden escapar de sí mismos y sus deseos. Así, en "Amarás al Prójimo", el padre Adam se ve obligado a mostrar su homosexualidad a la pequeña comunidad en la que trabaja, granjeándose así el odio de unas personas que hasta el momento confiaban en él; Premio Teddy en Berlín, el filme de Malgoska Szumowska brilla por sus intérpretes y su magnífico trabajo técnico.

"Bajo el Sol de Satán", ya desde su título, nos informa acerca de lo que nos va a enseñar: una realidad escindida entre la luz y la oscuridad, entre la fe divina y la pasión oscura y desenfrenada, entre la Iglesia y la figura de la joven (Sandrine Bonnaire) que seduce cual Diablo a un desesperado Gerard Depardieu. Maurice Pialat dirige y también actúa en esta joya del psicodrama, con tintes sobrenaturales por momentos, que surge como casi un cruce entre el padre Amaro y "La Semilla del Diablo". Drama similar vive Anna Magnani en "Ana", melodrama mítico del cine italiano más intenso en el que una joven monja debe enfrentarse a su turbio y pecaminoso pasado cuando se encuentra con su ex-novio, herido, en un hospital.


X. No codiciarás los bienes ajenos

Ya no es sólo que no podamos robar, ¡es que no podemos siquiera pensar en quitarle nada al prójimo! La gente creyente, de nuevo, tiene grandes problemas para cumplir esto: no hay más que ver "Lourdes", esa silenciosa maravilla de Jessica Hausner, en el que una joven que se levanta de su silla de ruedas gracias a la virgen del mismo nombre no recibe más que envidias, rechazo y escepticismo por parte de otros peregrinos a los que les gustaría ser el foco de atención, los tocados por la Gracia.

Y de la codicia de un milagro al puro egoísmo sexual: véase las monjas de "Narciso Negro", ese clásico inglés a reivindicar de Emeric y Pressburger, cuyo convento se ve revolucionado con la llegada de un hombre que les despertará sus dormidas energías sexuales. Luchas, más o menos silenciosas, entre monjas por la posesión de un señor que sólo intentaba ayudarlas a lidiar con el hecho de que su convento está situado nada más y nada menos que en el Himalaya. Con estas características, no podemos estar hablando más que de una verdadera joya.


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