"Speed" o como frenar la velocidad de la vida urbana

Autor: Filmin Fuente: Filmin

"Speed" o como frenar la velocidad de la vida urbana

Es una paradoja. Nunca antes en la historia habíamos trabajado tan eficientemente. Nunca antes habíamos ahorrado tanto tiempo con tan sofisticadas tecnologías. De cualquier forma, casi todos estamos sintiendo la creciente presión del tiempo. Parece ser que la misma tecnología que se ha inventado para facilitarnos la vida, ahora nos esclaviza. Si pudieras escoger entre ganar más dinero o ganar más tiempo, ¿qué escogerías? ¿Qué crees que te haría más feliz?

Tiempo y dinero son, para la mayoría de nosotros, recursos escasos y, además, difíciles de combinar: ganar dinero implica muchas veces dedicar la mayor parte del tiempo a trabajar y ganar tiempo, renunciar a un mayor sueldo… ¿Y dónde queda la felicidad? Recientes investigaciones científicas apuntan que disponer de tiempo es lo que realmente nos hace felices. ¿Tiempo para qué? Para dedicarte a aquello que te gusta, a lo que es realmente importante para ti, a las personas que quieres. La práctica de Mindfulness te conecta con lo que es importante y muchas de las películas que forman parte de la colección tratan sobre este dilema (¿a qué dedico mi tiempo? ¿Me hace feliz?) aunque ninguna de ellas profundiza en él de forma tan reveladora y constructiva como lo hace "Speed: en busca del tiempo perdido".

“Mi experiencia con el tiempo se limita a una sola sensación: no tengo suficiente. Decidí que era el momento para encontrar las causas de mi desasosiego. Quiero la serenidad, quiero recuperar el tiempo perdido, quiero pasar tiempo con mi hijo sin estar consultando constantemente el reloj o mi i-phone. En definitiva, quiero encontrar respuesta a la pregunta del millón. ¿Como queremos vivir nuestras vidas? No soy el único con este problema. A través de mi investigación he descubierto que la velocidad de vida se ha doblado en los últimos cien años. Más de la mitad de la población alemana pasa más tiempo delante del ordenador que con sus familiares o amigos. De hecho, cada vez funcionamos y pensamos más como una computadora. La palabra ocio ya no existe en mi vocabulario. ¿Razones? No tengo ni idea. Así que decido embarcarme en una búsqueda para encontrar a gente que pueda decirme que está pasando conmigo. Tenemos el reloj pero se nos escapa el tiempo".



Todos podemos compartir la premisa del documentalista (además de protagonista) de esta ¿quimérica? búsqueda, Florian Opitz. Aunque en la tecnocracia del siglo XXI todo se mueve más rápido y nunca en su historia la humanidad ha trabajado con tanta eficacia y velocidad, lo cierto es que la presión que ejerce el tiempo sobre nuestras vidas no ha hecho más incrementar. Vivimos bajo el constante factor de aceleración. Y no logramos frenarlo. La gran paradoja de nuestra civilización se origina en las máquinas que hemos inventado: la misma tecnología que supuestamente debe hacer nuestra vida más fácil y mejor, está en verdad esclavizándonos, robando nuestro tiempo. Las máquinas (o sistemas) nos han colonizado, y aunque no nos demos cuenta, nuestra visión del mundo, y el supuesto control que tenemos sobre él, se produce en verdad a través de los ojos de los ordenadores.

En su serie de películas para televisión "All Watched Over By Machines of Loving Grace" (2011) –que toma su título de un famoso poema de Richard Brautigan–, el documentalista de la BBC Adam Curtis trató de explorar con rigor ensayístico los motivos políticos, económicos y sociales que nos han llevado a esta situación. Opitz parte de una premisa similar para su pesquisa cinematográfica, pero no solo se aleja del británico empleando otros métodos –alejados del ensayo audiovisual a partir de imágenes de archivo y voice over–, sino que toma rumbos muy distintos. Como si fuera una especie de Michael Moore o Morgan Spurlock alemán, Florian Opitz se convierte en el centro gravitatorio de esta exploración incorporando su propia experiencia, buscando un tono cálido y cercano que no anule el rigor profesional y la lógica de sus pasos, viajando por el mundo en busca de respuestas de expertos, estudiosos y formas de vida alternativa. En su ambiciosa búsqueda del tiempo perdido (subtítulo del film), Opitz trata de revelar una fotografía de nuestra civilización, que parece avanzar en modo automático, ajena a nuestros verdaderos deseos y transformando la propia naturaleza humana. Pero no todo es pesimismo. Bajo el convencimiento de que aún no hemos alcanzado el punto sin retorno, de que todavía estamos a tiempo de corregir el inquietante destino de nuestra civilización, Opitz explora otros estilos de vida en países tan remotos como desconocidos, como por ejemplo en Bután, donde la política gubernamental se basa no en el crecimiento de la riqueza sino en el crecimiento de la felicidad. En los márgenes del capitalismo global,"Speed: en busca del tiempo perdido" tiene la virtud de proponer caminos alternativos a esta carrera de ratas. Queda en nuestra mano explorarlos y recorrerlos.



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