Lo Mejor del Festival de Venecia 2018

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Lo Mejor del Festival de Venecia 2018

Con la 75 edición de la Mostra recién finiquitada, destacamos aquellos 20 títulos que por diferentes razones, más nos han sorprendido. Y es que no todo acaba en el palmarés final. De hecho, ninguna de nuestras 6 primeras favoritas ha tenido reconocimiento oficial. Del Premio Fipresci que ha obtenido la nueva película del responsable de "El Hijo de Saúl" a la Mejor Película de Orizzonti que está a camino entre Apichatpong y Bi Gan. Y entre medias, el documental más crítico de Frederick WisemanNatalie Portman como diva del pop y Jeff Goldblum como lobotomizador, apuntando todos ellos con objetivo certero a un mismo blanco en común: la América de Trump.

1. ATARDECER de László Nemes

Premio FIPRESCI

Con un siglo recién cumplido, la I Guerra Mundial sigue siendo un misterio que para muchos permanece sin resolver. Lo agitado de su estallido y la confusión diplomática a la que se vieron sometidas las naciones europeas hacen que cuando alguien nos pregunta, "¿por qué se desató la Gran Guerra?", muchas veces nos quedemos mudos ante la complejidad de la pregunta y su difícil sintetización. Cima del progreso, hogar de la libertad individual, cuna de la civilización y la cultura occidental desde tiempos inmemoriables. Esta es la atmósfera que latía en el viejo continente, en la luminosa Europa de principios del siglo XX cuya reestructuración vino acompañada de radicales y profundos cambios sociales que se sintieron en los cimientos de la alta sociedad y que terminaron por consolidar a la burguesía como su fuerza motora de principios de siglo. Los conflictos del pasado se antojaban meros recuerdos, y las tensiones bélicas formaban parte de las ínfulas de grandeza de los nostálgicos generales. Pocos fueron los que llegaron a imaginar que el declieve del Imperio Austro-Húngaro acabaría siendo el detonante de uno de los dos acontecimientos más funestos al que han estado expuestos los ojos de la humanidad. Tristemente así fue. La Primera Guerra Mundial abrió fuego y Europa se destruyó a sí misma. Y es precisamente a los años previos del desastre y el horror, al crepúsculo de un imperio, que nos lleva la segunda y magnífica película de László Nemes. Precisamente a su caldo de cocción.

"Atardecer" se presenta como una suerte de thriller de época tremendamente febril e intenso ambientado en el Budapest previo al estallido de la primera gran guerra, centrándose en este caso en su personaje protagonista Irsz Liter. Alguien cuyo principal motor y motivación, tal y como ya sucediera en "El Hijo de Saúl", es la búsqueda de un familiar cercano, en este caso su hermano. Una demoledora indagación, un aturdido trayecto, en el que "Atardecer" nos embarca bajo el sensorial ensamblaje de un portentoso aparato formal muy similar al plasmado en su oscarizada antecesora, aunque en este caso no tenga tanta fuerza y significado el fuera de campo y sí en cambio, encontremos en ella una mayor estilización, sublime diría yo, en la recreación de la época. Cuanto más se va revelando su misterio, más perversa resulta la espiral en la que se adentra. Y es que su carácter en este caso, resulta incluso más extremadamente elíptico y laberíntico que el de "El hijo de Saúl". Lo que nos lleva a un nuevo tour de force directorial que más allá de su carácter de thriller, es drama de época, es también cine de terror y es, ante todo, una obra personalísima de marcado carácter político que directamente apunta a la culpa y responsabilidad de la burguesía húngara en el auge del extremismo. Y sí, bien me atrevo a decir que "Atardecer" probablemente suponga una de las más apabullantes experiencias de visionado que nos brindará la cosecha de este 2018. Y eso que el listón estaba tremendamente alto. Logro mayor.


2.
VOX LUX de Brady Corbet

Sección Oficial

Para adentrarnos en la soberbia "Vox Lux" resulta imprescindible partir de su memorable antecesora, "La infancia de un líder", película que fabulaba acerca de los orígenes del germen que dio pie al vil, aniquilador y funesto autoritarismo que estigmatizó al reciente siglo XX. Dicho de otra forma, la semilla de la que brotaba un dictador, aquella que precisamente allanaba el camino para el resurgir de un nuevo líder para el fascismo. Y lo hacía a través de la historia de un niño pre-adolescente norteamericano que durante 1918 se trasladaba junto a sus progenitores a una sombría mansión ubicada en una pequeña aldea rural a las afueras de París. Pues bien, de los albores del siglo XX en los que se ubicaba "La infancia de un líder" pasamos ahora los del siglo XXI en los que se ubica "Vox Lux". De los males que provocaron la irrupción de figuras como las de Mussolini o Hitler a los males que han provocado el auge de la megalomanía por la que se rige el mandato de ese monstruo llamado Donald Trump. Es decir, punto y seguido cambiando de siglo.

Nuevamente estructurada en tres actos (Preludio, Génesis y Regénesis) la nueva película de Brady Corbet penetra en la corrupción moral así como en la perversión de los supuestos valores que se reivindican como santo y seña de un país entero. Una perniciosa transformación sobre la que se sustentan los sucesos históricos más atroces que han marcado el comienzo de este nuevo milenio: de las masacres escolares al 11-S pasando por el auge de Trump. De Estados Unidos dónde nace a Europa dónde se extiende. Y lo hace pivotando sobre la trayectoria de una estrella del pop. Solidaria, sensible y socialmente concienciada en su adolescencia, Celeste acaba por ser presa de la egolatría, la vanidad y el egoísmo más acérrimo en su etapa adulta, precisamente merced del estrellato que la ha llevado ser víctima y superviviente de un atentado. De rebosar alma a ser una desalmada. Su evolución personal como espejo de la alienada transformación de toda una nación. La artificiosa espectacularización del arte como vehículo de mercantilización del horror. La pérdida de inocencia que conlleva olvidar el pasado y centrarse tan solo en enriquecerse en el presente como su principal motor. En resumidas cuentas, el más absoluto vacío. One for the money, two for the show. Es el lema que resume la extraordinaria "Vox Lux", una obra nuevamente mayor, formalmente fascinante y poderosa (en el que nuevamente encontramos sugerentes guiños a Kubrick), argumentalmente apasionante y de un cinismo profundamente significativo y estimulante: "cada vez hago peores canciones, sin embargo, cada vez se venden más". Pues eso mismo. Miedito.


3. THE MOUNTAIN
de Rick Alverson

Sección Oficial

En su anterior película, "Entertainment" (2016), Rick Alverson nos embarcaba en una particularísima road movie existencialmente taciturna e insólitamente marciana que atravesaba una América sin alma de la mano del cómico con menos gracia del mundo. Paradójica construcción la de su errático protagonista que, sin embargo, no podía resultar más acertada. Y es que la obra que transitaba era ante todo una NO comedia que tal y como su irónico título nos advertía, 'entretenía' partiendo de un desolador drama, asestando así un contundente golpe a ese estereotipado sueño americano que engloba un país supuestamente libre, abundante y evolucionado. Pues bien, en este sentido, su nueva película significa un punto y seguido. Eso sí, con un discurso mucho más perturbador y aún si cabe, una puesta en escena más perfeccionada y estilizada. 

La USA a la que "The Mountain" nos lleva en este caso es la de los años 50, precisamente esa década supuestamente prodigiosa a la que Trump tanto recurre como modelo a seguir con su "Make America Great Again". Pero en vez de ser un cómico su principal vehículo, quien nos conduce por ella es un supuesto terapeuta que no hace más que dejar personas lobotomizadas a su paso. Pacientes alienados a los que no se les permite sentir ni expresarse, crear ni alegrarse. Es decir, entes deshumanizados que conforman la viva imagen de una sociedad estéril, absolutamente yerma, que queda a merced de un charlatán, un vende humos con carta blanca para hacer y deshacer según le venga en gana. En definitiva, una analogía en la que todo encaja, todo cuadra. Más aún si nos atenemos a que lo hace sobre una factura formal milimétricamente calculada, una composición lángida y minimalista que perfectamente casa con la aridez de su discurso, de su tono inexpresivo y perversamente absurdo. Sorprendente hubiera resultado verla brillar en el palmarés final, radicalmente inclasificable para que pueda causar consenso en el seno de un jurado. Lo mismo da. No por ello dejaremos de reivindicar "The Mountain" como una de las propuestas más interesantes, personales y arriesgadas de cuantas seguro, nos presentará esta 75 edición de la Mostra.


4. MANTA RAY
de Phuttiphong Aroonpheng

Mejor Película Orizzonti

Por el mero hecho de ser seleccionada por Zabaltegi-Tabakalera en el Festival de San Sebastián o por la emergente Sección Discovery en el Festival de Toronto, ya nos llevaba a tenerla marcada en rojo. Y en efecto, la ópera prima del tailandés Phuttiphong Aroonpheng no solo ha sido, y de calle, la mejor película de Orizzonti, sino que su lugar bien debería haber sido el de toda una Sección Oficial. "Manta Ray" nos lleva a las proximidades de un pueblo costero de Tailandia donde se han ahogado miles de refugiados Rohingya. Es allí donde un pescador local encuentra a un hombre herido e inconsciente en el bosque al cual rescata y le ofrece su amistad, por más que éste no le esboce una sola palabra. Pero cuando el pescador desaparece súbitamente en el mar, el refugiado comienza poco a poco a ocupar el lugar de su amigo en su vida, su casa, su trabajo y hasta con su ex mujer. Es bajo esta premisa que el debutante realizador tailandés da voz a los cuerpos de estos refugiados ahogados y enterrados. Seres humanos solitarios y olvidados a quienes Phuttiphong Aroonpheng brinda su denostada existencia a través de un obra formalmente hipnótica, un retrato de un conmovedor carácter onírico y poético cuyo discurso sin embargo, se siente profundamente humano y socialmente concienciado. A camino entre Bi Gan y Apichartpong Weerasethakul, "Manta Ray" es una de la experiencias más embriagadoras que nos ha brindado esta 75 edición de las Mostra.


5. DRAGGED ACROSS CONCRETE
de S. Craig Zahler

Sección Oficial Fuera de Competición

De buenas a primeras, bien bien podríamos definir “Dragged Across Concrete” como un thriller policíaco cargado de inspiradísimo humor deadpan que se construye sobre los tiempos muertos. Una destilada buddy movie tarantiniana que se cuece a fuego extremadamente lento, que habla mucho pero muy despacito y se escribe con muy buena letra. Y en definitiva, una particularísima pieza de género que apunta con objetivo certero hacia la discriminación racial que a día de hoy impera en Estados Unidos. Y sí, como no podía ser de otra forma, su nueva película contiene los inconfundibles estallidos de violencia por los que se distinguen sus antecesoras, lo cual no significa que no estemos ante la película con menos acción del director de “Brawl in Cell Block 99”. Y eso que la gran mayoría de sus secuencias se articulen sobre atracos, redadas y tiroteos protagonizados por dos policías corruptos aunque, ante todo, íntegros. Dos amigos incondicionales que siempre se mantienen fieles a su rígido código de valores. Una estimulante contradicción que funciona como fiel reflejo de la personalísima deconstrucción que S. Craig Zaihler aplica, en este caso, al género del thriller policíaco. 

Y es que a lo que al director de “Bone Tomahawk” verdaderamente le interesa es suspenderse en los tiempos de espera que rodean estos momentos supuestamente frenéticos para centrarse las tarantinianas conversaciones que los pueblan. Y tarantinianas me refiero en cuanto a fondo, que no en cuanto forma. Aquí la gestualidad y la agilidad de oratoria brilla por su ausencia, y es que el intercambio de palabra es intrínsecamente inexpresivo y sosegado. Uno lo definiría como un dry speaking bajo cuya aparente superficialidad se esconde un carácter crítico estimulantemente mordaz. Insobornables virtudes que para un servidor hacen de "Dragged Across Concrete" la mejor película hasta la fecha de S. Craig Zahler.


6. MONROVIA, INDIANA
de Frederick Wiseman

Sección Oficial Fuera de Competición

El maestro Frederick Wiseman, leyenda viviente del documental americano, muy recordado por sus agudos retratos de la sociedad yanqui, las instituciones públicas y los ámbitos profesionales, vuelve ahora a la carga con un nuevo documental que, partiendo de la pequeña localidad agrícola de Monrovia, Indiana, explora los estereotipos conflictivos e ilustra cómo se forman, experimentan y viven en una comunidad, valores como el servicio social, el deber, la vida espiritual, la generosidad y la autenticidad. Nunca más lejos de la realidad. La principal gran novedad que la nueva obra del responsable de "At Berkeley" trae consigo es que su  enfoque en este caso no está al servicio de reivindicar y enaltecer su objeto de estudio, si no más bien todo lo contrario. Lo que parece que va a ser un retrato reivindicativo de como vivir en comunidad basándose en la agricultura y la solidaridad, resulta que desemboca en un retrato que saca a la luz toda la mugre americana, aquella que precisamente ha llevado a Trump a la Casa Blanca. Fat trash más allá de white trash. "Monrovia, Indiana" es un documental protagonizado por las armas, la devoción católica, la alienación agrícola y sobre todo, la comida basura y la extrema obesidad. Te muestra un pueblo que lo tiene todo para vivir del campo de forma sostenible y sin embargo, son todos seres mórbidos que no hacen más que ingerir alimentos transgénicos, empuñar armas y rezar a Dios. Son humanos procesados, hechos de carne procesada. Humanos deshumanizados que han llevado a un monstruo a la Casa Blanca.


7. LA FAVORITA
de Yorgos Lanthimos

Gran Premio del Jurado y Mejor Actriz

La obra que reconciliará a los amantes del cine de Lanthimos con sus detractores. "La Favorita" supone un definitivo paso adelante para que el controvertido cineasta griego llegue, al fin, al circuito mainstream y abrace la temporada de premios. Su película más accesible hasta la fecha (en el mejor de los sentidos) es, ante todo, una hilarante comedia de época que de la misma forma que mantiene sus principales señas de identidad a nivel argumental (como es el caso de la dominación, de la lucha de poderes) obvia ese crudo y provocativo empleo de la violencia que tanto caracteriza su incendiaria filmografía y que, asimismo, ha sido la principal responsable de alejarle del gran público. Jocosa a rabiar y socarrona a más no poder, "La Favorita" es un divertimento de alta costura que bascula sobre los intereses personales de un triángulo (no) amoroso muy particular y que se teje sobre un dispositivo formal simple y llanamente excepcional, donde cada uno de sus planos en sí mismo, ya sean estáticos o barridos, se erigen encuadros maestros. Si ya en algunas de las secuencias de su anterior "El sacrificio de un ciervo sagrado" nos resonaba la figura de todo un Stanley Kubrick (lo sé, palabras mayores) en el caso de "La Favorita" es ya una referencia constante. El asombroso empleo del gran angular y el ojo de pez con el que su director de fotografía Robbie Ryan enfoca gran parte de los planos, así como su minucioso trabajo de la luz (gran parte de los interiores son iluminados con la propia luz natural del fuego y las velas, tal y como Kubrick ya hiciera con su épica "Barry Lyndon") y su glorioso diseño de producción, hacen de "La Favorita" un artefacto sublime que denlo por seguro, acumulará una buena pila de nominaciones. Sorpresa mayúscula sería que este año disfrutáramos de una obra tan prácticamente perfecta.


8. JINPA
de Pema Tseden

Mejor Guión Orizzonti

Otra de las principales joyas que nos ha descubierto Orizzonti, otra obra mayor cuyo lugar debería haber sido Sección Oficial. Una película aparentemente pequeña pero profundamente compleja. "Jinpa" es western, es cine negro, es comedia deadpan, es road movie…y no por ello deja de ser una mirada muy arraigada a la propia cultura del Tíbet, a su misticismo y supersticiones, que se apropia de las características señas de identidad de cada uno de estos géneros con un enfoque extremadamente particular. Con todo ello, la nueva película del responsable de "Tharlo" es una obra de orfebrería que formalmente está minuciosamente trabajada, plasmada en 4/3 con un trabajo del color, de la imagen y la profundidad de campo, simple y llanamente fascinante, en la que cada uno de sus planos es superlativo en si mismo. No podía ser de otra forma si nos atenemos a que es todo un Wong Kar-wai quien está tras su producción. Desde luego que merecía algo más que el Premio a Mejor Guión. 


9. NUESTRO TIEMPO
de Carlos Reygadas

Sección Oficial

Una historia simple pero poderosa sobre el amor y su desencanto, relaciones de pareja abiertas, y las fases emocionales que viven en el contexto de la lucha entre ranchos de cría de toros de México. La nueva y esperada película del cineasta mexicano habla de fragmentos de su vida personal como ya lo hiciera en "Post Tenebras Lux", película por el que ganó el premio a Mejor Director en Cannes 2012 y que tal y como ya sucede en su nueva obra, fue protagonizada por la esposa e hijos del propio director, encarnando a una familia que se adentraba en las tinieblas sumergiéndose en un oscuro limbo de abrumador poderío sensorial y turbia pero gozosa pomposidad. 

En "Nuestro Tiempo" por su parte, Reygadas interpreta a Juan, que vive un matrimonio que practica las relaciones abiertas. Los conflictos comienzan cuando su esposa Ester se enamora de otro hombre y Juan busca satisfacer las expectativas que tiene de sí mismo. Lo que vendría a ser un punto y seguido a "Post Tenebras Lux" a pesar de que su enfoque resulte en cierta forma opuesto, por más que en ella encontremos también las inconfundibles señas de identidad sobre las que se construye su cine: las relaciones familiares, la conexión visceral con la naturaleza y la fuerza animal que arraiga a sus personajes a su hogar y tierra. Del tratamiento expresionista y marcadamente esteticista de "Post Tenebras Lux" al enfoque naturalista, cuasi documental, de "Nuestro Tiempo", ambas unidas sin embargo por una reflexión profundamente existencialista sobre los sentimientos y miedos del propio director. Siendo en este caso un discurso estrictamente íntimo e introspectivo que no abraza en ningún momento la esfera universal que atañe a la memoria, las esperanzas ni los sueños a los que sí se extrapolaba el corazón argumental de su anterior película. Donde su nueva obra penetra es única y exclusivamente en como él y su mujer viven su relación en pareja.

Con sus tres horas de duración, "Nuestro Tiempo" es un indiscutible ejercicio de riesgo, un salto sin red que se siente profundamente sincero y honesto, en el que Carlos Reygadas se abre en canal para reflexionar sobre la relación abierta que vive con su mujer, sobre cómo ello afecta a la forma que tienen de experimentar el incondicional profeso amoroso por el que se rige los insondables lazos sentimentales que les unen. Tanto a él como a ella. Y si digo que resulta veraz e íntegro es porque él mismo se expone al exhibir en varias de sus secuencias a su mujer como mero objeto de deseo a su vez que él se ve impulsado por sentimientos encontrados, acciones contradictorias, que en cierta forma están condicionadas por un poso inherentemente machista que él mismo reconoce y no esconde. Es decir, más allá de reflexionar sobre el amor y sobre como las relaciones abiertas afectan a la forma de vivirlo, Carlos Reygadas habla sobre si mismo. Lo que nos lleva a una obra de calado ciertamente terapéutico para su propio director que no tiene problema alguno en mostrar sus múltiples imperfecciones. Las interpretaciones y los diálogos en muchos casos no se sienten espontáneos ni naturales, uno percibe que conscientemente, y es que el realizador mexicano no duda en mostrarlo de esta forma porque es coherente respecto al arriesgado dispositivo conceptual sobre el que "Nuestro Tiempo" se construye. Una película que lejos de ser redonda, dentro de su erratismo, resulta completamente genuina y reivindicable, en la que también encontramos picos de grandeza a nivel formal y estético en algunas de sus secuencias más memorables .


10. THE SISTERS BROTHERS
de Jacques Audiard

Mejor Director

Si hay un género que bien podríamos señalar como el responsable de la creación del mito fundacional de Estados Unidos y de su evolución como nación, ese es el western. De John Ford a Howard Hawks pasando por Henry Hathaway o Raoul Walsh, nombres propios cuyas históricas películas han comandado una etapa legendaria donde la cruda conquista del Oeste supuso una suerte de idealización poética trasladada al celuloide. Hablamos del género americano por antonomasia, aquel que supuestamente ha escrito la épica de su propio país y cuyos valores siempre han sido reivindicados como aquellos han dado corpus a su sentimiento de nación. La integridad, el heroísmo, la camaradería y la lucha incondicional por el bien han sido las principales señas de identidad sobre las que se han construido sus personajes más emblemáticos. Dicho de otra forma, valores arraigados a la idealización de una cultura y unos principios sobre los que supuestamente se han cimentado las raíces de Estados Unidos.

En este sentido, la adaptación que Jacques Audiard dedica a la novela de Patrick deWitt demuestra tener muy claro que lo que se quiso ser dista mucho de lo que verdaderamente se es. Resulta cuanto menos significativo que el el principal motor que propulsa el viaje iniciático que recorre "The Sisters Brothers" sea la búsqueda de una suerte de 'fórmula mágica' para localizar el oro en los ríos. Es decir, la posibilidad de hacerse rico de la forma más inmediata posible es lo que desata la caza humana. Y resulta más significativo aún que la principal motivación de quien la posee sea la de utilizar el oro encontrado para crear un nuevo pueblo, una nueva sociedad en la que se pueda vivir en igualdad de condiciones, en una justa democracia que les permita forjar un hogar y vivir en paz y en libertad. Vamos, que lo que "The Sisters Brothers" viene a decirnos es que la búsqueda de hacer realidad una utopía también supone el reconocimiento de que jamás ha dejado de serlo. Que el país vive sumido en el más deshumanizado capitalismo bien es sabido. Y éste es precisamente el mensaje que Jacques Audiard lleva consigo en su novedosa incursión en Estados Unidos, un mensaje cuya articulación precisamente subvierte todos y cada uno de los códigos sobre los que el western se ha construido, las cuales no revelaré ni concretaré por no caer en el spoiler. Lo que si puedo adelantar es que "The Sisters Brothers" es un western cómico tan disfrutable y entretenido en su forma como profundo y revelador en su social y humanista discurso.


11. ROMA
de Alfonso Cuarón

León de Oro Mejor Película

"Esta película es muy preciada para mí y es la primera en México desde Y tu Mamá También".Tras su épico y oscarizado triunfo con "Gravity", Alfonso Cuarón vuelve a sus orígenes y filma su nueva película en su México natal. Alfonso Cuarón se inspira en su propia infancia para ensamblar una suerte de fresco social centrado en narrar un año en la vida de una familia de clase media en la Ciudad de México en la década de los 70, hilvanando así una sentida carta de amor a las mujeres que lo criaron a su vez que reflexiona sobre el sentimiento paternal y maternal, un sentimiento que como Hirokazu Kore-eda bien nos transmitió con la ganadora de la Palma de Oro, "Shoplifters", se debe a los lazos de afecto más que a los lazos de sangre. "Roma" es una obra prácticamente maestra, un monumental ejercicio de cine cuya grandeza reside en el retrato de la cotidianidad, en los gestos aparentemente pequeños (pero profundamente emocionantes) y por supuesto, en el poderío evocador de su majestuoso dispositivo formal.


12. THE RIVER
de Emir Baigazin

Mejor Director Orizzonti

Lo nuevo de Emir Baigazin, director kazajo de la genial "Harmony Lessons", constituye la tercera y definitiva entrega de una trilogía que trata las complejas, a veces irracionales e inadecuadas relaciones que los adolescentes que coquetean con la edad adulta tienen con el mundo. Tres cuentos morales en forma de inocua fábula cuya base conceptual liga directamente con un mismo discurso social. Merecedora del premio a Mejor Director en la Sección Orizzonti, "The River" nos traslada la historia de 5 hermanos que viven en una granja árida y remota en medio de la nada del desierto kazajo bajo el manto de un padre muy cacique que los explota hasta la máxima saciedad. Una existencia condenada al sufrimiento y ostracismo que es iluminada por un rayo de luz en el momento que aparece en la granja otro joven adolescente que proviene de la gran ciudad cargado con su tablet y su gps. Una aparición aparentemente luminosa que sin embargo, resquebraja la solidaridad y complicidad por la que se regía la relación entre los hermanos. Es decir, del comunismo al capitalismo, en ambos sistemas están condenados a sufrir sus peores consecuencias. Su imponente puesta en escena, su insondable intelecto, su penetrante rigor psicológico y enriquecedora lección social (como agresiva metáfora del desolador estado socio-político de Kazajistán, si se quiere), hace de esta demoledora tercera entrega otro verdadero must.


13. KILLING
de Shinya Tsukamoto

Sección Oficial

Shinya Tsukamoto incurre en el cine de samurais desde su insobornable sello autoral para ofrecernos una particularísima versión moderna del subgénero clásico por excelencia del cine de acción japonés. De hecho, bien podríamos afirmar que "Killing" mantiene su principal esencia y espíritu, como es el caso de la reflexión respecto a la venganza y el honor que encontramos en "Los siete samurais" o "Trono de Sangre" sin ir más lejos. Y lo hace partiendo de la errante figura de un aspirante a guerrero, un joven supuestamente preparado para matar que sin embargo, no tiene una batalla en la que luchar. Alguien que lejos de presentarse desde un espectro heróico, lo hace desde un trasfondo más bien patéticamente irónico. Un trauma primordialmente existencial al que se verá obligado a enfrentarse en el momento que la inminente irrupción de una guerra civil atenaza su sosegada vida rural. 

Es el corazón del conflicto que destapa el tarro de las esencias que distingue el visionario cine de Shinya Tsukamoto, un cine que más allá de ese inconfundible empleo de la ultraviolencia y el gore, destaca por esa innata capacidad que el radical realizador japonés tiene para desnudar la imagen digital, para destilarla desde una nitidez que no admite comparación posible. Una sofisticación visual que junto a su impecable y penetrante  trabajo de sonido, hacen que sus excepcionales escenas de acción se sientan únicas en su especie. Secuencias que por muy abruptas y fugaces que resulten, se perciben y experimentan con absoluta definición. Un logro mayor para una película aparentemente simple pero realmente compleja, una obra de género innegablemente relevante que se cuela de cabeza entre nuestras favoritas de esta Mostra. Sitges aguarda a la espera. Ojalá llegue.


14. NON-FICTION
de Olivier Assayas

Sección Oficial

"Non-Fiction" bien podríamos presentarla como una ágil, verborréica y divertidísima comedia sobre el mundo editorial literario parisino y el proceso de radical transformación en el que actualmente está inmerso, teniendo en las novelas electrónicas (dígase e-books) y los audiolibros el desesperado bote salvavidas para que una industria, que siempre fue el epicentro de nuestro conocimiento y arte, no quede obsoleta. Pero ante todo, lo que "Non-Fiction" resulta ser, es una inteligente y aguda reflexión sobre el empobrecimiento de la cultura y comunicación en el alienado mundo occidental en el que hoy día (sobre)vivimos. De como ello afecta a la propia creación artística que parece abocada a la autoficción y no a la inventiva, a nuestra forma de relacionarnos en nuestros círculos más íntimos, ya sea en el ámbito sentimental, amistoso o laboral. Y es que el nuestro es un mundo donde Youtube, Facebook y Twitter son las novelas más leídas, donde la conversación cara a cara parece haber pasado a una mejor vida. Lo filosófico y profundo se volatiliza mientras lo frívolo, efervescente y etéreo campa a sus anchas.

Existimos, tal y como "Non-Fiction" constantemente nos incide, en tiempos de narcisismo, del narcisismo más inanemente autoexpositivo. Un factor clave que afecta al cambio que hemos tenido en nuestra forma de conocernos y relacionarnos, que nos ha llegado en los últimos diez años y que, asimismo, afecta a las dos parejas protagonistas. Todos ellos sobrepasados los cuarenta (más bien cerca de los cincuenta), su adaptación a una nueva forma de trabajar, de comunicarse y relacionarse, afecta de lleno a sus vidas personales y conyugales. La crisis de la nueva era para quienes vienen de la vieja. Una crisis laboral y existencial que Oliver Assayas afronta con inspiradísimo humor, articulando una obra muy disfrutable y extremadamente deshinibida que no da respiro, en la que hay cabida incluso para delirantes guiños que van desde Michael Haneke a Star Wars pasando por la propia Binoche. Una comedia cuya frenética y recargada prosa precisamente, y no por casualidad, contrarresta con la comunicación fútil y escueta a la que hoy en día nos abocan las redes sociales, ya sea Whatsapp, Instagram, Tinder o los 280 carácteres. Tampoco vemos en ella ninguna aparición explícita del mundo virtual, toda conversación resulta presencial. Por algo será. Lo dicho, la vida en hashtag y cómo ésta afecta a quien no encuentra en su teclado la almuadilla.


15. GRAVES WITHOUT A NAME
de Rithy Panh

Jornada de los Autores - Película Inaugural

Un punto y seguido en la exploración personal y espiritual que marca la obra de Rithy Panh. "Graves without a name" escarba en la memoria de los campos de concentración donde murieron miles de camboyanos presa del sufrimiento, la violencia y el hambre. Como su título bien indica, tumbas sin nombre, sepulcros sin cuerpos que impiden reconciliar el dolor de sus familiares y allegados, que recurren al esoterismo ante la imposibilidad del encuentro físico. Entre ellos encontramos al propio director, que da voz al niño que protagoniza la búsqueda. Una voz en off de arrebatador tono poético cuyo lirismo, sin embargo, abraza de lleno el más crudo escalofrío. 

 De la misma forma que "S21: la máquina roja de matar" analizaba los mecanismos del atroz genocidio perpetrado por los Jemeres Rojos, "Graves without a name" apunta a la búsqueda de una paz, una reconciliación interior, que acabe con el sufrimiento de sus víctimas, ya sean supervivientes o fallecidos. Y lo hace rigiéndose por una misma base conceptual, levitando sobre el propio espacio en el que tuvo lugar el horror y valiéndose de los sobrecogedores testimonios directos de los implicados. Pero también emplea recursos formales por los que se distinguió "La imagen perdida", como es el caso del puntual empleo de muñecos tallados en barro o, incluso, la constante presencia de la ausencia, de esa propia imagen perdida (en este caso las fotos de las vícitmas desaparecidas) que también recorre toda la película. Un discurso, una reflexión, arraigada a la dolorosa historia de una nación que, lamentablemente, bien podría trasladarse a la de un país como el nuestro. De hecho, falta nos hace más figuras como las de Ramón Lluis Bande. Los clarividentes lazos en común que su cine guarda con el de Rithy Panh no hace más que certificarlo. 


16. SUSPIRIA
de Luca Guadagnino

Sección Oficial

No es ninguna revelación decir que la cultura del remake está siendo sometida a una persecución sin parangón. Sin embargo, Luca Guadagnino ha venido a demostrarnos que puede tener un gran valor y que un remake bien planteado nos hace observar como vemos las cosas con el paso del tiempo. En qué cambian nuestros objetivos, tendencias, argumentos y sociedad. Como bien sugiere un buen remake, una historia tradicional puede ir adaptándose, mutando y cambiando de piel indefinidamente. Y es precisamente lo que el director de "Yo soy el amor" ha vuelto hacer con su sorprendente actualización de "Suspiria" tras realizarlo previamente con "Cegados por el Sol".

La suya es una actualización que vuelve a trasladarnos al Berlín de 1977, un año que precisamente resultó ser crucial para la irrupción del feminismo, donde en Estados Unidos tuvo lugar la primera convención feminista en pos de los derechos de las mujeres. Un contexto por el que se ve claramente marcada su nueva "Suspiria". Aquí no hay brujas por descubrir, Guadagnino bien sabe que no tendría valor alguno jugar a la revelación de que la directora y las profesora de la escuela de danza no son lo que parecen, tal y como ya sucediera en la obra original de Dario Argento. Que son brujas se nos muestra desde un primer momento. El juego al que verdaderamente le interesa entrar es el de utilizar la actualización de esta popular muestra de giallo como vehículo de denuncia política y social, como la más ferviente reivindicación de la sororidad femenina para luchar ante la injusticia y la desigualdad. También como un toque de atención para quienes prefieren dar la espalda a una memoria histórica que como bien sabemos, en el concreto caso de Alemania, viene marcada por el ese monstruo llamado nazismo. Las menciones al grupo Baader-Meinhof (también conocida como R.A.F) en los periódicos, radios y televisores que acompañan y resuenan de fondo en muchas de las secuencias también son constantes, y es que fue precisamente en el 77 donde llevaron a cabo sus más resonantes actos terroristas. Uno entiende que como sugerente paralelismo a la insurrección malevolente pero ante todo, rebelde, que por su parte llevan las brujas desde su particular base de operaciones: en este caso la escuela de danza.

Un valor añadido a nivel discursivo que unido a la imponente plasticidad y delicadeza artesanal con la que "Suspiria" está confeccionada, al riguroso diseño de producción que recrea esos berlineses años 70 con todo lujo de detalles y a sus memorables set-pieces, nos lleva al más exquisito y tenebroso deleite. No podía haber mejor elección, esta nueva edición del Festival de Sitges abrirá fuego por todo lo alto, como bien merece. A bailar.


17. THE NIGHTINGHALE
de Jennifer Kent

Premio Especial del Jurado y Mejor Actor Revelación

Más allá de significar la única película dirigida por una mujer que compite este año por el León de Oro, "The Nightingale" destaca ante todo por ser la esperadísima segunda obra de la responsable de ese hype festivalero que resultó ser "The Babadook", una poderosa muestra de terror que basculaba sobre el mito del hombre del saco y que tenía además, la asombrosa virtud de llevar el poseso, subversivo y siniestro sello polanskiano impreso. Miedo y del bueno, vamos. Con su nueva película sin embargo, Jennifer Kent se aleja del registro fantástico para abrazar de lleno el subgénero del rape & revenge, focalizándose en este caso en la esfera histórica, folklórica y en definitiva, antropológica que atañe a su originaria Australia. Un país al que precisamente la Mostra le ha venido haciendo hueco en su Sección Oficial a lo largo de los úlltimos años. Fue el caso de "Tracks" (2013), "Looking for Grace" (2015) o sobre todo, "Sweet Country" el pasado año, película con la que "The Nightingale" guarda evidentes puntos en común en cuanto a la denuncia política y social por la que se rige su discurso.

La nueva película de Jennifer Kent nos lleva a la Australia de 1825, una Australia colonizada entonces por el Imperio Británico que era empleada como lugar para deportación de delincuentes condenados en Inglaterra. Junto a los condenados desterrados, los que se llevaron la peor parte de este proceso fueron los aborígenes, cuya población fue considerablemente mermada durante los primeros 150 años de colonización. Las principales causas de su desaparición fueron las enfermedades y las dificultades de tener que abandonar sus tierras ante la llegada y establecimiento de los colonos sí, pero también al esclavismo y en cierta forma, también el genocidio, al que fueron sometidos a manos de los británicos. Y es precisamente a este funesto momento histórico que nos lleva "The Nightingale" para contarnos una historia que ante todo nos habla de la violencia y las consecuencias del empleo de la misma sobre dos de las figuras más perjudicadas y desfavorecidas: la mujer y el aborigen. El colonialismo como un acto brutal y deshumanizado, cuyos estigmas uno presiente que en la Australia de hoy aún persisten. Es lo que parece sugerirnos la segunda película de Jennifer Kent que seguro, no por casualidad, vuelve a girar nuevamente sobre la maternidad, tal y como ya sucediera con "The Babadook". Rodada en 4:3, formalmente sólida y argumentalmente muy solvente, uno se queda con la sensación de que estamos ante una obra que sin embargo, transita lugares ciertamente comunes, que no llega a los contundentes picos de grandeza ni a la distinción que si abrazaba su predecesora. Aún y así, sus innegables virtudes hacen que estamos ante una firme candidata a brillar con luz propia en el palmares final.


18.
LA CASA DE VERANO de Valeria Bruni-Tedeschi

Sección Oficial Fuera de Concurso

Por muy en las antípodas que se sitúe el cine de uno y de otro, la nueva película de Carlos Reygadas presenta significativos puntos en común con la de Valeria Bruni-Tedeschi, más allá del evidente nexo que les une el hecho de haber sido presentadas ambas en la Sección Oficial de esta 75 edición de la Mostra. Partiendo una desde el registro profundamente dramático, la otra desde el desatadamente cómico, tanto el realizador mexicano como la directora francesa han utilizado su nueva obra para abrirse en canal desde un carácter marcadamente autobiográfico. Desde el rancho familiar en el que se ubica "Nuestro Tiempo", a "La casa de verano" que nos lleva la nueva película de la responsable de "Un castillo en Italia", ambas localizaciones familiares desnudan a sus realizadores poniendo en evidencia sus principales traumas y miedos. 

En este caso es una mansión costera ubicada en la Riviera francesa que precisamente es la misma en la que Valeria Bruni-Tedeschi ha veraneado durante toda su vida con su familia. Hablamos de un lugar atemporal recluido del mundo real en la que se da rienda suelta a las situaciones más imprevisibles y a los conflictos más extravagantes en el seno de una familia rematadamente disfuncional y de lo más caótica. Más allá de su trastornado humor, de su carácter extremadamente cínico, el principal valor añadido de "La casa de verano" está en la autoconsciencia por la que se rigen los delirantes enredos familiares que en ella irrumpen. Conflictos que pivotan sobre la propia experiencia y existencia de vida de su directora, ya sea desde la esfera familiar (la muerte por SIDA de su hermano), íntima (su traumática ruptura con Louis Garrel) así como creativa y profesional (el marcado carácter autobiográfico de su propio cine). Son tan solo algunos de los personlísimos ejes sobre los que de forma absolutamente transparente late y se expone su singular directora y protagonista, Valeria Bruni-Tedeschi. Su nueva película es una desequilibrada comedia familiar digna de frenopático. Y en el mejor de los sentidos. Con decir que en ella aparece incluso todo un Frederick Wiseman, queda todo dicho.


19. WHAT YOU'RE GONNA DO WHEN THE WORLD'S ON FIRE?
de Roberto Minervini

Sección Oficial

No soy Rossellini pero realizo mi cine manteniendo la propia integridad". Con estas palabras, es el propio Minervini quien de forma inmejorable define su insobornable cine, aquel que se rige por una metódica fusión entre realidad y ficción enfocada a destapar las miserias que esconde el impostado sueño americano. Y es que más allá de Donald Trump, son muchos los males que a día de hoy sintomatiza la sociedad estadounidense: la discriminación racial, la opresión sexual, el acoso escolar, el imparable auge del narcotráfico y en definitiva, la intolerancia que conlleva el abandono y marginación de las clases más vulnerables y desamparadas, siguen azotando una sociedad cada vez más fracturada y esquinada. Un amplio e inabarcable abanico de estigmas, tormentos y conflictos de índole social que el realizador italiano afincado en Estados Unidos bien ha tenido en denunciar a lo largo de su breve pero interesantísima obra. Fue el caso de su anterior y potentísima “The Other Side”, es también el caso de la afectuosa, aunque no por ello menos sobrecogedora, “What you’re gonna do when the world is on fire?”.

Rodada en sobrio blanco y negro (hete aquí su principal novedad a nivel formal respecto el resto de su obra), Minervini retrata nuevamente a un marginal microcosmos, una comunidad afroamericana arrinconada en los bajos fondos de Nueva Orleans cuando una serie de asesinatos brutales de afroamericanos causaron revuelo en todo el país durante el verano de 2017. La que construye es una meditación sobre el estado de la raza en América que muy a pesar de transitar dramas desgarradores, se nos revela con conmovedor afecto desde los pequeños gestos, dejando que los personajes respiren y que las escenas se construyan por si solas a través de sus reivindicadoras conversaciones. Con todo ello, “What you're gonna do when the world is on fire?” se revela en una estoica muestra de docuficción, un documento incontestablemente poderoso y auténtico que más allá de su reivindicable discurso, se siente profundamente sensible y honestamente tierno. Black Power al son de "Treme". 


20. OBRA SIN AUTOR 
de Florian Henckel von Donnersmarck

Sección Oficial

La nueva película de Florian Henckel von Donnersmarck presenta todas las credencial necesarias para volver a la senda del éxito con una historia que directamente nos lleva a su épico debut. Con guión a cargo del propio director, esta suerte de histórico thriller psicológico inspirado en hechos reales abarca tres periodos clave de la historia de Alemania y de lo que ante todo nos habla es de las posibilidades que tiene el el proceso creativo del arte como vehículo sanatorio y expiatorio para cicatrizar heridas, por muy profundas y supurantes que éstas puedan llegar a ser. Un arte que tiene porque ser explicado ni firmado, un arte que bien puede quedar a la libre interpretación de quien lo contempla. Lo verdaderamente importante y clave es el significado, las motivaciones, sobre los que lo ha gestado su autor. 

Una reflexión que "Obra sin Autor" articula bajo el registro melodramático y un contexto histórico claramente marcado. De la Alemania nazi, a la Alemania comunista, sus jóvenes protagonistas y sus vidas íntimas son víctimas de los traumáticos y trágicos estigmas políticos y sociales que marcaron estas convulsas etapas en el país germano. Es el contexto sobre el que se enmarca esta reveladora reflexión sobre el arte así como la conmovedora historia de amor que la recorre. De la esfera íntima, a la social, de la creación artística a la denuncia histórica y política, la nueva película del responsable de "La vida de los otros" está llamada a repetir hito. Por de pronto, ya ha sido seleccionada por Alemania para representarla en la próxima gala de los Oscar. Apostamos desde ya a que estará entre las cinco elegidas.


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