Lo Mejor del Festival de Sitges 2018

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Lo Mejor del Festival de Sitges 2018

15 días de rodaje, actores no profesionales, diálogos y coreografías improvisados y un VIAJE al final de la noche. Fascinados quedamos en Filmin con la explosiva y sensorial "Clímax", fascinado quedó también todo aquel que pudo experimentarla en el reciente Festival de Sitges. La primera gran aventura de Filmin en la distribución con Avalon no podía haber empezado mejor. Mejor Película del Festival de Sitges y Melies de Oro a la mejor Película Fantástica del año. Para todos aquellos que no pudisteis experimentarla en Sitges, la nueva e impactante película de Gaspar Noé ya está en cartelera. Ella es quien encabeza nuestro Top-30 del Festival de Sitges. Dancemos, dancemos, malditos.

1. CLÍMAX de Gaspar Noé

Mejor Película y Melies de Oro

En pocas palabras:

La mejor película del festival, la gran experiencia del año en pantalla grande.

En unas cuantas:

Rodada en único espacio, confinada en una surte de gimnasio convertido en sala de baile, en una fiesta de fin de grado, “Clímax” representa lo que verdaderamente es el cine como experiencia. El que nos brinda es un portentoso ejercicio directorial rebosante de movimientos de cámara imposibles, de vertiginosos planos cenitales, de un extraordinario trabajo coreográfico y sonoro y un cuidado extremo en la iluminación, que más allá de ofrecer al mismo tiempo una reflexión sobre la vida, la muerte y las relaciones sexuales, bien podríamos señalarla también como la primera película política de Gaspar Noé. Y es que no precisamente por gratuito capricho, es la bandera francesa, su constante presencia, la que en todo momento preside la fiesta. Pero que nadie se equivoque, aquí no hay rastro de patriotismo alguno, más bien la erosión y volatilizaron de los valores que supuestamente representa. El “liberté, egalité, fraternité” que rige Francia es puesto en evidencia, la imposibilidad de una vida en armonía colectiva, entre la diversidad sexual y las diferentes procedencias, es lo que “Clímax” nos refleja. Es probablemente por ello que entre los bailarines encontramos prácticamente todas las posibles representaciones de la ciudadanía que hoy día convive en Francia (exceptuando la comunidad árabe, discutible decisión). 

Es sobre este enfoque discursivo que el responsable de "Irreversible" nos sumerge en el horror del colocón. Es decir, “Clímax” no es una película lisérgica al uso, más bien todo lo contrario. Los efectos de ingerir una droga de forma involuntaria lleva a sus personajes a embarcarse en el delirio aturdido, en el alucine autodestructivo, en una suerte de bacanal con aires de “Battle Royale” propulsada por la agresión física y oral, por la histérica abyección colectiva. Cierto es que la experimentación de "Clímax" bien puede llevar a uno a presumir un enfoque incongruentemente moralista y que toma alguna que otra decisión tan arriesgada como desacertada que levantará la indignación de muchos. "Clímax" sin embargo, levantará también la fascinación de otros tantos. De eso se trata.


2. L'HEURE DE LA SORTIE
de Sebastien Marnier

Sección Oficial

En pocas palabras:

Una suerte de peculiar y complejo cruce entre "Merli" y "¿Quién puede matar a un niño?" destinado a remover conciencias. Y de que manera.

En unas cuantas:

Generación Z es el término que utilizamos  para englobar aquellos jóvenes nacidos entre mediados de los 90 y mediados de la década del 2000. Una generación que más allá de parecer abocada al reggaeton, a su obsesión por las redes sociales, por su única y exclusiva aspiración de ganarse la vida a base de narcisismo selfie, a base de la ley del mínimo esfuerzo que supone ser influencer o youtuber, y por su acérrimo rechazo a todo aquello que conlleve reposo, reflexión y estudio (es decir, por su atracción hacia el vacío) se ha terminado por erigir en una hornada que precisamente erosiona los mencionados estigmas. De hecho, la Z  ha mutado en una generación muy concienciada por salvar el mundo, muy consciente de que el ser humano despiadadamente explota cada recurso hasta la última gota para su propio antojo y beneficio consecuencia de un ritmo de vida frenético. Una generación más consciente de los errores de la anterior que ante el consumismo desmesurado, ante el ruido y humo de las grandes ciudades, la sensación de ahogo causada por la deforestación o el deshielo y el temor absoluto ante las irreversibles consecuencias producidas por el cambio climático, ha recuperado la conciencia social y ha decidido tomar cartas en el asunto. O al menos intentarlo. Otra cosa es ya, que puedan lograrlo.

Y es precisamente en los factores que lo impiden o que bien, pueden posibilitarlo, donde profundiza desde un enfoque tremendamente estimulante "L'Heure de la Sortie". En este sentido, la segunda y excelente película del francés Sebastien Marnier es una llamada de urgencia que apunta directamente al contexto escolar y familiar, a la responsabilidad que en ello deben de tener los profesores y progenitores y que, sin embargo, parecen no ser conscientes. O dicho de otra forma, son ellos quienes muestran la pasividad que en principio parecía afectar a los más jóvenes. Adultos que tan solo se atienen al efecto numérico de las notas para valorar si los chavales van por el buen camino o se han torcido, que banalizan y no atienden a las señales que estos puedan sugerir a la hora de abordar la problemática que les atañe. Es bajo este impactante contexto que la inocua "L'Heure de la Sortie" se articula a través de una atmósfera marcada por la constante ambigüedad, por la intensa y permanente sensación de amenaza y desasosiego, de un latente misterio cuya resolución y consecuencias, uno intuye, pueden resultar de lo más descorazonadoras. Una propuesta extremadamente turbadora cuyo impermeable ecosistema se construye desde una penetrante sensación de extrañeza que emana la mirada de su perturbado protagonista, un joven profesor que afronta este cisma generacional desde la incomprensión, también desde el golpe de efecto y la revelación. El suyo y el nuestro. Avisados estamos. Veremos si definitivamente actuamos.

Crónica Sitges 2018:

3. SIETE CABEZAS de Jaime Osorio Márquez

Sección Oficial

En pocas palabras:

El apocalipsis en su registro más salvaje y bravío.

En unas cuantas:

A camino entre el misantrópico discurso de "Animal" y el recio dispositivo formal de "Muere, monstruo, muere", la inquietante "Siete Cabezas" viene a confirmarnos la excelente salud del cine de género latinoamericano. Tres títulos capitales de la Sección Oficial del presente Festival de Sitges que bien merecerían brillar con luz propia en el palmarés final. En este sentido, la nueva película de Jaime Osorio Márquez vuelve a revelarse en una fascinante muestra de terror atmosférico que a través de su poderío visual sugiere los temas trascendentales e igualmente turbadores que va desarrollando. Y es que la información que nos va dando la va dosificando a cuentagotas. "Siete Cabezas" es algo así como el man vs. nature trasladado a su dimensión más destructora y aniquiladora. También más existencial y purgatoria. Dicho de otra forma, la antesala del apocalipsis bíblico en su registro más salvaje y bravío. Tal y como uno de los propios personajes nos advierte en una de las contadas secuencias explicativas de la película, "las personas arrasamos con los animales, incluso con los propios seres humanos, con una crueldad nunca vista antes de la naturaleza". Es lo que nos viene a sugerir "Siete Cabezas", la deshumanizada condición humana en su permanente lucha entre el bien y el mal por evitar o definitivamente propulsar la destrucción del mundo. Una lucha a camino entre el cielo y el infierno que se nos traslada desde este imponente ejercicio de estilo que trasladando una permanente sensación de amenaza provoca el constante escalofrío. 

Crónica Sitges 2018:


4.
AMERICAN ANIMALS de Bart Layton

Mejor Película Órbita

En pocas palabras:

Una heist movie con ecos de "Yo, Tonya" y "The Bling Ring" rodada a cuatro manos entre Errol Morris y Bret Easton Ellis.

En unas cuantas:

Thriller fascinante, una obra de culto instantáneo que llevando a la pantalla el artículo firmado por David Grann (publicado en The New Yorker) tuvo el honor de ser uno de los 10 documentales con mayor recuadación en la historia de la taquilla británica. Hablamos de "El Impostor", de su director Bart Leyton y ante todo, de "American Animals", la genial película presentada en la Sección Órbita del presente Festival de Sitges con la que el realizador norteamericano da continuidad de forma triunfal a su imponente debut. Y ya van dos de dos.

El delirante intento de perpetrar el robo de unos valiosos libros (entre ellos uno de pájaros) a una biblioteca colegial por parte de cuatro estudiantes universitarios es la caja de Pandora que Bart Leyton abre para reflexionar acerca de las verdaderas motivaciones que pudieron llevar a estos jóvenes bien avenidos y sin antecedentes criminales, a cometer tan temerario acto. Un crimen de lo más estrafalario que les condenó a pasar siete años en la cárcel. Poca broma. En este caso no fue la necesidad económica, tampoco fue debido a una pasión acérrima por estos libros, sino lo que uno intuye, fue más bien por intentar encontrarse con quien verdaderamente quieren ser. O más bien, con quien la sociedad en la que viven les impone que deben ser. Por más que ni tan siquiera ellos mismos lo sepan. Lo que si que si les atenaza es la necesidad de sentirse especiales, de saborear las mieles del éxito y comprobar que destacan sobre los demás. Es decir, de triunfar. Un éxito que tal y como la sociedad americana está concebida, se esta abocado a lograr. Porque quien no destaca, cae en el tedio y en el olvido. Dicho de otra forma, no sentirse especial es fracasar. Un condicionante instaurado en el corazón de una sociedad cuyas peligrosas y extremas repercusiones se nos muestran en "American Animals" desde un montaje ágil y dinámico, desde un registro intrínsecamente metacinematográfico que no renuncia en ningún momento a un hilarante sentido del humor pese a que su objetivo prioritario demuestra tenerlo bien claro: darnos el espacio necesario para reflexionar sobre las incomprensibles motivaciones que pudieron llevar a estos jóvenes a acabar en la cárcel. La respuesta no la encontramos en ellos, más bien en quien les representa. En este caso una bandera: la americana. En efecto, vaya fauna.


5. MANDY de Panos Cosmatos

Mejor Director

En pocas palabras:

Un portentoso ejercicio de estilo, un ochentero thriller de venganza que mezcla los inconfundibles universos de Rob Zombie y Nicolas Winding-Refn

En unas cuantas:

Dos días atrás comentábamos en nuestra crónica dedicada a la nueva película de Gaspar Noé que su “Clímax” representa lo que verdaderamente es vivir el cine como experiencia. Pues bien, desde un espectro y un tratamiento bien diferente, lo mismo podríamos decir de la segunda película de Panos Cosmatos. Más allá de brindarnos (con permiso de "Mom and Dad") el celebrado resurgir de Nicolas Cage, “Mandy” es un thriller de venganza que tiene el descaro de incurrir la serie Z desde un marcado carácter arty. Es decir, emplea uno de los subgéneros más directamente relacionados con el cine trash para elaborar un visceral ejercicio de estilo, cuidadosamente elaborado a todos los niveles, tanto desde su texturizado y granulado tratamiento de la imagen como su fascinante trabajo de iluminación y sonido. Y es que cada una de sus secuencias y de sus extraordinarios planos funcionan como un cuadro en movimiento muy influenciado por el expresionismo alemán y el universo metalero, por ese cine de género que mezcla la acción más violenta y descerebrada con una marcada atmósfera de terror en la que hay lugar incluso para inspirados retazos de humor autoconsciente e inspiradamente absurdo. En este sentido, Nicolas Cage sigue siendo Nicolas Cage. Su exacerbada gestualidad y desmedido histrionismo empleados en este caso como un estimulante recurso metacinematográfico. Todo encaja. Y es que tal y como sucede en el cine de Nicolas Winding Refn, “Mandy” es una impactante pieza de género que más allá de su atronador aparato formal, su radicalidad yace principalmente en lo suspendido de su trama y acción. Es algo así como un efecto tántrico de abrumador poderío sensorial que puede provocar en el espectador una orgiástica sensación de delirante psicodelia. En definidas cuentas, una obra de culto instantáneo que pide a gritos ser una y otra vez revisionada. La experiencia está asegurada.

Crónica Sitges 2018:

6. LAZZARO FELIZ de Alice Rohrwacher

Premio Especial del Jurado, Premio de la Crítica y Premio del Jurado Joven

En pocas palabras:

Lo que debió de ser la palma de Oro. Un cruce imposible entre "Pinocho", "Los Santos Inocentes" y "Tropical Malady" que apunta con objetivo certero a los males del capitalismo.

En unas cuantas:

Cuenta Alice Rohrwacher que para la trama de "Lazzaro Feliz" se inspiró en un sorprendente hecho real: la historia de una marquesa que se aprovechó del aislamiento de sus numerosas propiedades para ocultar a sus campesinos, a quienes directamente tenía esclavizados, que pertenecían a una nueva civilización en el cual el trabajo se intercambia por dinero. Son los hechos sorprendentemente reales que sirven como punto de partida a esta suerte de cruce entre cuento de hadas y fábula social de corazón anticapitalista. Una muestra de realismo mágico y sobrenaturaleza religiosa inclasificable a todos los niveles, que tal y como ya sucediera con su antecesora "El País de las Maravillas", está a camino entre la la ensoñación y la realidad, aunque en este caso vaya un paso más allá en cuanto a riesgo y originalidad. "Lazzaro Feliz" es ante todo un salto sin red que demuestra la seguridad que en si mismo tiene su intrépida realizadora. Una película dividida en dos partes abruptamente diferenciadas, una ruptura tan radical como inesperada, entre cuyos posibles ecos y referentes tan solo me atrevo a señalar "Tropical Malady". De hecho, hablamos de una propuesta que no le tiembla la mano al erosionar la lógica del tiempo y el espacio, y que lejos de fracasar en el intento, acaba por despegar y volar alto.

Y es que a pesar de que ambas partes se diferencian claramente por envolverse la primera de un mundo rural (que está rodada ésta con una sensibilidad y una belleza ante la cual es imposible no caer embelesado), la segunda del urbano (aquí es donde llega el desconcierto, y lo digo como virtud, no como defecto), Rohrwacher no cae en la previsible recurrencia de confrontar ambos universos para reivindicar la luminosidad que atañe a uno y la oscuridad que envuelve al otro. Más bien todo lo contrario, lo que hace es equipararlos. Lejos de idealizar el contexto natural como cabría esperar, la vida sigue igual de oprimida, tanto en el universo agreste como en la gran ciudad. Del feudalismo al capitalismo, más de lo mismo. Dos universos complementados por múltiples fugas que descolocan tanto como estimulan, giros que lo que ante todo revelan es que estamos ante una realizadora que arriesga en cada una de las decisiones que toma, básicamente porque parece tener claro que su irrefrenable imaginación no tiene parangón a la hora de sorprender y en última instancia, encandilar al espectador. Rodada al igual que sus predecesoras en 16 mm, "Lazzaro Feliz" es una película de lozana textura que una vez vista, sus atributos bien podrían presentar todas las credenciales necesarias para caer en lo estrafalario pero que sin embargo, tiene la extraña capacidad para convertir la confusión en fascinación, la temeridad en prodigo y en definitiva, en lo que debió ser una merecida Palma de Oro. Lo suyo si que es magia. Nunca mejor dicho, es mano de santo.

Crónica Sitges 2018:


7. FLEUVE NOIR
de Erick Zonca

Mención Especial Órbita

En pocas palabras:

Vincent Cassell en plan "Teniente Corrupto"

En unas cuantas:

Maestro del noir francés, el veterano Erick Zonca demuestra haber recuperado la forma, aquella que le llevó a ser icono y abanderado del subgénero policíaco por excelencia allá por los 90 con aclamados títulos como "La vida soñada de los ángeles" (1998) o "El Pequeño Ladrón" (1999). Desde entonces, diez años tuvieron que pasar para que reapareciera con la errática "Julia" (2008) y diez años más hemos debido esperar hasta padecer el definitivo golpe que nos ha asestado con la mlasanamente memorable "Fleuve noir". La desaparición de un adolescente abre la veda para sumergirnos en uno de los casos más sumamente depravados y retorcidos jamás tratados por el cine negro criminal. Ya sea europeo o americano. A camino entre "Teniente Corrupto", "Colombo" y "Hardcore", Vincent Cassell nos brinda además una de sus más complejas caracterizaciones en años. Si a ello añadimos un irreconocible Romain Duris que endereza el rumbo en otra caracterización para el recuerdo, sin duda alguna estamos ante una de las muestras de cine de género europeo más reivindicable del año. 


8.
UNDER THE SILVER LAKE de David Robert Mitchell

Mención Especial de la Crítica

En pocas palabras:

Un cruce entre "Southland Tales" y "Vértigo" pasado por el filtro de Thomas Pynchon, que bien podríamos presentar como el reverso surreal de "La La Land".

En unas cuantas:

"Under the Silver Lake" es una mezcla muy sui generis de cine negro, comedia detectivesca, suspense y romance. Un pastiche de géneros envuelto de un aura surreal tan bizarra como seductora, de un humor tan inteligente como chiflado que directamente nos lleva al universo de Thomas Pynchon, muy concretamente al de "Inherent Vice", entre sus múltiples referentes. Y es que la nueva película del responsable de "It Follows" lidia con desapariciones y misteriosos asesinatos en un contexto de escándalos y conspiraciones hasta desembocar en lo que bien podríamos señalar una pionera del pop noir. Es decir, una película similar a nada de lo que podamos imaginar, cuyo desconcierto sin embargo, atesora en su fondo un discurso intrínsecamente fiel y coherente respecto a las señas de identidad por las que se rige el retrato generacional y el interés por los ritos iniciáticos en el camino a la madurez que enmarca la breve, pero muy relevante obra de David Robert Mitchell.

Lo que "Under the Silver Lake" presenta es un constante choque entre el clasicismo y el posmodernismo, entre el lenguaje que definen y simbolizan dos culturas populares tan aparentemente opuestas y distantes. Es de este contraste que surge su discurso y mensaje, aquel que viene a decirnos que quizás no esté tan lejos uno del otro. O más bien, de la necesidad que tienen las nuevas generaciones de volver al punto de partida, de abrazar y empaparse de una época clásica a la que parece haber dado la espalda. Más que nada por que es precisamente en esta época donde se han germinado la singularidad de los iconos por los que hoy día los millenials se rigen. Los guiños en este sentido son tan constantes como estimulantes, tanto desde su carácter formal como conceptual. Es algo así como si "Southland Tales" se diera de bruces contra "La ventana indiscreta" o "Vértigo" para gestar una suerte de reverso de "La La Land". Y es que más allá de la obsesiva búsqueda de una figura que parece fantasmagórica, "Under the Silver Lake" nos ofrece asimismo una particularísima visión sobre la historia de Los Ángeles, una ciudad emblemática construida sobre sueños que aquí se sumerge en el más hilarante delirio. ¿Culto instantáneo? Apuesto por ello.


9. ONE CUT OF THE DEAD de Hinichiro Ueda

Sección Oficial Discovery

En pocas palabras:

Un cruce imposible entre "The Disaster Artist" y "Why don't you play in hell" que ha supuesto el gran hype por el que será recordada esta 51 edición del Festival de Sitges.

En unas cuantas:

Cuando uno lee, antes de ver la película, que "One Cut of the Dead" es una comedia de zombis, imagina un tipo de film que nada tiene que ver con lo que es en realidad. Muy lejos de títulos como "Zombies Party" o "Bienvenidos a Zombieland", es imposible desgranar la película sin desvelar parte de su juego, por lo que siendo prudentes, lo máximo que podemos contar es que estamos ante una obra con muchas más sorpresas de las que el espectador está preparado para adivinar. Es cierto que "One Cut of the Dead" encaja en el Festival de Sitges como el zapato de cristal de la Cenicienta, y de ahí se entiende buena parte de su éxito. No menos cierto es que su complicidad se expande a todo aquel que ame el cine, pues estamos ante todo ante una sincera carta de amor al Séptimo Arte entendido como un engranaje de pequeñas piezas funcionando al unísono con una única carta a favor: poco importa lo que suceda detrás de las cámaras si lo que ocurre delante se parece más o menos a lo que estaba previsto en el guion. 

De esa premisa parte una "metametapelícula" con una primera media hora imposible, filmada en plano secuencia, en un virtuoso ejercicio de cámara y coreografía realizado con una escasez de medios asombrosa. Ya en ese primer tercio del film se advierte que la frontera entre realidad, ficción y metaficción va a retorcerse de un modo perverso cual boa abrazando a su víctima. Pero anticipar lo que va a venir después es sencillamente imposible.

Como si Kore-eda hubiese dirigido "The Disaster Artist", "One Cut of the Dead" es una de las grandes películas de la temporada al ofrecer algo completamente nuevo con apariencia de terreno ya abonado. Que la película haya costado apenas 27.000 euros ya es lo de menos. Si Ueda sueña con hacer películas "que sigan siendo divertidas dentro de 100 años", uno se atreve a afirmar que las risas persistirán con "One Cut of the Dead" en 2118.

Crónica Sitges 2018:


10. BURNING
de Lee Chang Dong

Sección Oficial

En pocas palabras:

Una lucha de clases con cuerpo de triángulo amoroso que sin duda, estará para un servidor entre las diez mejores películas del año.

En unas cuantas:

"Burning" se ha confirmado como otro de los títulos capitales de la Sección Oficial, otro de los grandes favoritos a llevarse la Palma de Oro. Tras ocho años de inactividad, el maestro surcoreano Lee Chang-Dong se aleja de su inconfundible sello melodramático para abrazar el thriller incendiario, añadiendo así un nuevo registro a su tan personal obra marcada ante todo por la reflexión dramática y social que conlleva uno de los grandes géneros clásicos por excelencia como lo es el melodrama. Cambio de registro, pero no de estilo. En este caso, el director surcoreano hace suyo el relato breve de Haruki Murakami y lo lleva a su propio terreno para articular una rabiosa alegoría sobre la sociedad actual surcoreana, una lucha de clases en la cual, tal y como sucede en la mayoría de los países del primer mundo que se rigen por la monstruosidad del capitalismo, la clase baja no escapa de su condena mientras la impunidad está al servicio del beneficio y regocijo de la alta. Un conflicto de carácter universal al que Lee Chang-Dong pone forma y cuerpo de un triángulo amoroso. Una enigmática relación a tres bandas que combina la trama romántica con un imprevisible carácter de intriga para desembocar finalmente en un desgarrador cuento moral, en el cual encontramos dos jóvenes desempleados y en definitiva, desamparados, a merced de un misterioso rico (que haya un momento de la película en el que Jongsu utiliza el término de Gran Gatsby para referirse a él lo dice todo). 

En resumidas cuentas, "Burning" es el descarnado retrato de una sociedad en la que no hay lugar para la bondad o mejor dicho, don el bien es corrompido y dinamitado por el sentimiento de impotencia al que somete un mal inherente que ni tan siquiera es consciente de su mezquindad. Plasmada sobre una absorbente cadencia, una sutil mano directorial y una meticulosa economía de recursos, a "Burning" no le sobra ni un solo segundo de metraje. Un mérito que es aún mayor si cabe ateniéndonos a que su duración abraza los 150 minutos. Dos horas y media que encadenan escenas sublimemente matizadas y que contienen además otra de las secuencias más memorables del festival, una danza que aglutina y simboliza gran parte del sentido y significado de esta fascinante película.


11. LORDS OF CHAOS
de Jonas Åkerlund

Sección Oficial

En pocas palabras:

"Metalhead" + "American Psycho"

En unas cuantas:

"Lords of Chaos" es un ágil, vibrante y singularísimo híbrido de biopic, horror y teen-angst que relata los trágicos y aterradores hechos reales que atañen a la infame historia de la banda black metal Mayhem desde un tratamiento tan provocador y temerario como definitivamente estimulante. Y es que el rigor de la veracidad del relato colida directamente con la transgresión del mismo. Aquí hay lugar para ingentes baños de sangre, para desmesuradas sacudidas de gore, para la tortura de animales, el satanismo, el suicidio, o incluso al nazismo casual. Todo ello bajo un registro cómico extremadamente macabro e igualmente desprejuiciado, aunque no por ello se sienta paródico ni mucho menos liviano. Su virtuosa capacidad para evitar el mal gusto o pasarse de rosca en lo políticamente incorrecto cuando todo apunta a ello es innegable y cuanto menos, loable. Bajo esta premisa, la nueva e impactante película de Jonas Akerlund bien podemos identificarla como un salto sin red que, más allá de contarnos cronológicamente y en primera persona (la voz en off del fallecido Eponymus guía todo el relato) la historia del grupo desde su fundación hasta su primera disolución, también se detiene en la relación de bizarra rivalidad entre sus dos principales líderes. Un choque de egos cuya amistad siempre se rigió por la envidia que se profesaron el uno al otro y en la competitividad llevada hasta sus más extremas consecuencias. No tanto en cuanto a ver quien puede más, sino en cuanto a quien acaba por erigirse en el verdadero líder. 

Loable conglomerado de atributos que elevarían "Lords of Chaos" a una de las propuestas más destacables de Sección Oficial si no fuera por dos defectos que para un servidor resultan fragantes. En primer lugar, su sometimiento al alcance comercial. Me explico, resulta del todo incongruente que una película que comienza haciendo hincapié en el Welcome to Norway, que constantemente insiste en su arraigo noruego y en como ésta le afecta, que no hace más que repetir hasta la saciedad el lema del true norwegian black metal, sea hablada en inglés. Más aún tratándose de la escenificación de una historia real. Tampoco resulta coherente con su tratamiento y tono que una obra en la que constantemente resuena el black metal termine al son de Sigur Ros. En fin, ya se sabe, quien paga manda. Es el peaje.

Crónica Sitges 2018:

12. THE HOUSE THAT JACK BUILT de Lars von Trier

Sección Oficial Fuera de Competición

En pocas palabras:

El posible canto del cisne de Lars von Trier. Crónica del ocaso de un cineasta en serie.

En unas cuantas:

Articulada a través de una estructura dividida por cinco episodios que respectivamente son cinco asesinatos y las consecuentes reflexiones sobre los mismos (tal y como ya fuera el caso de "Nymphomaniac"), "The House that Jack Built" nos habla del arte de matar, pero ante todo del arte de morir artísticamente del propio Lars. 

Por un lado tenemos a Jack, suerte de alter ego de von Trier, un serial killer martirizado quien concibe que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma y presenta los crímenes que definen su desarrollo como asesino en serie desde su propia perspectiva, a su vez que experimenta en primera persona cómo se enorgullece de cada uno de ellos como si fueran obras de arte. Por el otro tenemos a Verge, suerte de confesor, la persona que no solo escucha todos los argumentos supuestamente artísticos con los que Jack excusa sus atroces crímenes, sino que se encarga de rebatirlos y en última instancia, tumbarlos. Y sí, en la nueva película del controvertido director danés evidentemente yace una reflexión filosófica y metafísica sobre el mal y el sadismo, a través de la cual nos invita a adentrarnos en la cabeza de un asesino en serie. Una lectura superficial que, si profundizamos en ella, nos hará encontrarnos con un autobiopic confesional a través del cual el atormentado director danés reniega de su propia obra: Jack vendría a ser el propio Lars von Trier.  Es decir, el asesino como artista. Sus películas, los crímenes que comete. La forma que ha tenido de crearlas, los mecanismos que Jack emplea en cada uno de sus asesinatos. Las víctimas, los propios actores a que en muchos casos a sobrexplotado (que se lo pregunten Björk). Y, en definitiva, la propia casa que Jack quiere construir a base de muertes, la propia obra artística del director de "Los Idiotas". Es por ello que "The House that Jack built" es una propuesta insólita en lo que al cine de autor se refiere, que más allá de provocar o de caer en el mero narcisismo, ante todo cumple la función de confesión y reconocimiento, de exhortación de los propios y múltiples demonios que acucian a su depresivo director. Como no podía ser de otra forma, haciendo acto de presencia el Holocausto junto a muchos otros. De hecho, la verdadera víctima ante la cual atenta su nueva película es precisamente su propia persona, su inherente idiosincrasia como artista. Y es que aquí no hay lugar para la autocompasión. Es la escenificación del martirio al que le ha llevado su evolución como creador. Una obra técnicamente tan dotada como arriesgada que asimismo no da la espalda al autoconsicente humor. Uno de los grandes totems del cine de autor modernos se abre en canal y arremete contra su propia obra a corazón abierto. Histórico, cuanto menos. ¿Su adiós al cine? Veremos. Que los títulos de crédito finales vengan acompañados por el mítico tema Hit the road Jack!, mucho dice de ello.

Crónica Sitges 2018:

13.MUERE, MONSTRUO, MUERE de Alejandro Fadel

Premio Blood Window Mejor Película Latinoamericana

En pocas palabras:

Miedo al miedo.

En unas cuantas:

"Muere, monstruo, muere" es miedo dentro del miedo, una suerte de cruce entre el drama romántico más crudo y el terror más perverso que oprime el alma y corta al respiración. Tanto de sus protagonistas como del espectador. Tan filosófica como violenta y visceral, propuesta tremendamente corpórea pero también cerebral, a camino entre "Historia del Mieedo" y "La Región Salvaje", la segunda y notable película de Alejandro Fadel nos traslada a un no lugar fronterizo donde a más de 2000 metros Argentina se separa de Chile. Es desde este remoto y excelso paisaje andino donde el responsable de "Los Salvajes" penetra en las entrañas de la fobia y encierra a sus personajes en el miedo al miedo. Un mapa humano desolador donde la miseria es explícitamente sacudida por lo inmundo y atroz, donde lo sobrenatural acecha lo real, donde sus habitantes subsisten como pueden acuciados por un sometimiento tangible y material que, tal y como su título bien nos sugiere, adquiere en este caso la forma de un monstruo. Una figura desconcertante y bestial que en este caso, uno intuye que no posee un significado intrínsecamente metafórico. Su función parece más encaminada a hacernos reflexionar sobre el poder, el control y por supuesto, sobre el temor a lo desconocido. Plasmada sobre un imponente dispositivo formal, sobre un carácter profundamente turbador y atmosférico, "Muere, monstruo, muere" se vive y experimenta desde la absoluta sensación de extrañeza e imprevisibilidad. Una obra muy potente en cuanto a forma tanto como en cuanto a fondo, que bien debería de haber ser reconocida en el palmarés oficial.

Crónica Sitges 2018:


14. 
DRAGGED ACROSS CONCRETE de S. Craig Zahler

Sección Órbita

En pocas palabras:

La subversión total de "Arma Letal"

En unas cuantas:

De buenas a primeras, bien bien podríamos definir “Dragged Across Concrete” como un thriller policíaco cargado de inspiradísimo humor deadpan que se construye sobre los tiempos muertos. Una destilada buddy movie tarantiniana que se cuece a fuego extremadamente lento, que habla mucho pero muy despacito y se escribe con muy buena letra. Y en definitiva, una particularísima pieza de género que apunta con objetivo certero hacia la discriminación racial que a día de hoy impera en Estados Unidos. Y sí, como no podía ser de otra forma, su nueva película contiene los inconfundibles estallidos de violencia por los que se distinguen sus antecesoras, lo cual no significa que no estemos ante la película con menos acción del director de “Brawl in Cell Block 99”. Y eso que la gran mayoría de sus secuencias se articulen sobre atracos, redadas y tiroteos protagonizados por dos policías corruptos aunque, ante todo, íntegros. Dos amigos incondicionales que siempre se mantienen fieles a su rígido código de valores. Una estimulante contradicción que funciona como fiel reflejo de la personalísima deconstrucción que S. Craig Zaihler aplica, en este caso, al género del thriller policíaco. 

Y es que a lo que al director de “Bone Tomahawk” verdaderamente le interesa es suspenderse en los tiempos de espera que rodean estos momentos supuestamente frenéticos para centrarse las tarantinianas conversaciones que los pueblan. Y tarantinianas me refiero en cuanto a fondo, que no en cuanto forma. Aquí la gestualidad y la agilidad de oratoria brilla por su ausencia, y es que el intercambio de palabra es intrínsecamente inexpresivo y sosegado. Uno lo definiría como un dry speaking bajo cuya aparente superficialidad se esconde un carácter crítico estimulantemente mordaz. Insobornables virtudes que para un servidor hacen de "Dragged Across Concrete" la mejor película hasta la fecha de S. Craig Zahler.

Crónica Sitges 2018:

15. GHOSTLAND de Pascal Laugier

Sección Oficial

En pocas palabras:

"La casa de los 1001 cadáveres" según Harvey Weinstein

En unas cuantas:

Sobre el papel, "Ghostland" se nos presenta como un febril e intenso homenaje al universo de Lovecraft y Rob Zombie, un violento survival, un descarnado home invasion, cine de asfixiante cautiverio, que da pie a que el responsable de "Martyrs" de rienda suelta a sus inconfundibles virtudes como ese alter ego del new frech extremity que es. Guste o no, su portentosa capacidad con el manejo de la cámara para llevar el empleo de la violencia a sus cotas más contundentes y extremas, a su fisicidad más sádica y cruel, queda fuera de todo posible debate. Y en este sentido, su nueva película es una insondable nueva demostración de ello. 

El principal problema que "Ghostland" puede presentar y que según la lectura que hagamos de él, bien podríamos revertir en virtud audaz, es que en este caso el realizador francés arriesga con el empleo de un temerario giro que según la interpretación que le podamos dar, podemos identificarlo como una trampa obvia y fragante o, tal y como de forma muy sugerente me ha apuntado mi amigo y compañero Víctor Esquirol, como una forma mordaz de apuntar con objetivo certero al deplorable caso de ese monstruo llamado Harvey Weinstein. Como una pirueta tan osada como arriesgada de atentar directamente contra ese atroz depredador sexual, cuyo caso todos conocemos, asegurándose evitar toda posible repercusión legal. Y no diré más por no caer en el spoiler. Mi intención es que este texto funcione como una mera invitación a que tengan ustedes el nombre de Harvey muy presente cuando se dispongan a experimentar "Ghostland". Denlo por hecho, la película les crecerá. Es mi caso ha terminado por colarse de lleno entre mis favoritas del festival.

Crónica Sitges 2018:


16. KNIFE + HEART
de Yann González

Sección Oficial

En pocas palabras:

Una muestra de giallo porn-queer que bien podríamos señalar como "Amer" + "A la caza" + "Scream" rodado por un menage a trois entre Xavier Dolan, Kenneth AngerPeter Strickland.

En unas cuantas:

Con su segunda obra, el nuevo enfant terrible del cine francés ha tenido el descaro de transportar a toda una Vanessa Paradis a la industria pornográfica gay de la década de 1970 mientras merodea un misterioso asesino en serie. Lo que vendría a ser un murder mystery envuelto del universo porno que en resumidas cuentas, bien podríamos definir como una muestra de giallo queer en el que se vive una melancólica historia de (des)amor con retazos de registro gótico. Todo cabe. El romance, el sexo, el deseo, la violencia y la muerte se dan cita en esta suerte de slasher que atesora la particular virtud de estilizar y sofisticar el cine trash bajo un tono de melódica poesía, un evocador carácter metacinematográfico con el que el responsable de "You and the Night" se confirma como un orfebre de la dirección artística, del tratamiento de imagen y la puesta en escena. Y es que es la propia pasión y nostalgia por el celuloide, por sus diferentes texturas, con la que en todo momento "Knife + Heart" envuelve a los propios personajes y a nosotros como espectadores, al cine que vemos y experimentamos dentro del propio cine que realizan y producen. Un goce para todos los sentidos que viene a confirmarnos la capacidad que Yann González atesora para estar a la altura de sus múltiples e ilustres referentes sin que el pulso le tiemble. Palabras mayores.

Crónica Sitges 2018:

17. ATERRADOS de Demian Rugna

Sección Oficial

En pocas palabras:

Imagínense una película argentina que haría las delicias de Iker Jiménez tanto como de James Wan. Pues eso.

En unas cuantas:

Decididos a crear el Poltergeist del nuevo milenio, los archiconocidos creadores de la saga "Saw" escrutaron el cine de terror a conciencia para lograr combinar ingredientes tan clásicos como la casa encantada y las entidades sobrenaturales sin que en ningún momento tuviéramos sensación de déjà vu. Era "Insidious", dicho de otra forma, una gamberra muestra de terror que presentaba la estimulante virtud de provocarnos una carcajada con la sorpresa más terrorífica cuando esperábamos el susto, pero no la risa. Desde entonces, han sido muchos los productores, guionistas, distribuidores y demás gentes de esta industria quienes han seguido empeñados en emular el éxito de la película de James Wan. La fórmula, sencilla: historia de terror que parezca real + campaña original vía Internet = éxito seguro. Una ecuación que ha sido trillada hasta la saciedad sin obtener el éxito esperado, básicamente porque tampoco era merecido entre los múltiples intentos de emular el genuino éxito de la saga “Insidious” que en los últimos años hemos presenciado. 

No sería, sin embargo, el caso de “Aterrados”, una eficaz y entretenida pieza de terror paranormal, muy loable en su concepción y ejecución, ya que muestra una innata capacidad para sentirse relativamente original transitando con propia personalidad los lugares comunes de uno de los subgéneros más sobados del cine fantástico (con el permiso del cine de zombies, claro está). Las armas de Rugna van un paso más allá de la trampa, el susto efectista o el abrupto golpe de efecto y logra ganarse al espectador a través de un imprevisible tratamiento cómico del terror, de un delirante fresco de personajes que nos sumergen de lleno en la alienación de la cotidianidad. También de un montaje que genera una estimulante confusión a través del cruce de diferentes puntos de vista en espacios similares que sin embargo, por más que lo parezcan, no son iguales. Y en definitiva, por ser capaz de convertir en virtud el que bien podría resultar su principal lastre. El sello latino que tan poco se prodiga y valora de puertas hacia fuera en lo que al cine de género se refiere es lo que verdaderamente provoca que sintamos “Aterrados” como una obra singular que va más allá de aplicar la mera fórmula.

Crónica Sitges 2018: “Aterrados” cuartos milenios

18. SUSPIRIA de Luca Guadagnino

Película Inaugural

En pocas palabras:

Un remake manifiestamente politizado e intrínsecamente feminista del "Suspiria" de Dario Argento.

En unas cuantas:

No es ninguna revelación decir que la cultura del remake está siendo sometida a una persecución sin parangón. Sin embargo, Luca Guadagnino ha venido a demostrarnos que puede tener un gran valor y que un remake bien planteado nos hace observar como vemos las cosas con el paso del tiempo. En qué cambian nuestros objetivos, tendencias, argumentos y sociedad. Como bien sugiere un buen remake, una historia tradicional puede ir adaptándose, mutando y cambiando de piel indefinidamente. Y es precisamente lo que el director de "Yo soy el amor" ha vuelto hacer con su sorprendente actualización de "Suspiria" tras realizarlo previamente con "Cegados por el Sol".

La suya es una actualización que vuelve a trasladarnos al Berlín de 1977, un año que precisamente resultó ser crucial para la irrupción del feminismo, donde en Estados Unidos tuvo lugar la primera convención feminista en pos de los derechos de las mujeres. Un contexto por el que se ve claramente marcada su nueva "Suspiria". Aquí no hay brujas por descubrir, Guadagnino bien sabe que no tendría valor alguno jugar a la revelación de que la directora y las profesora de la escuela de danza no son lo que parecen, tal y como ya sucediera en la obra original de Dario Argento. Que son brujas se nos muestra desde un primer momento. El juego al que verdaderamente le interesa entrar es el de utilizar la actualización de esta popular muestra de giallo como vehículo de denuncia política y social, como la más ferviente reivindicación de la sororidad femenina para luchar ante la injusticia y la desigualdad. También como un toque de atención para quienes prefieren dar la espalda a una memoria histórica que como bien sabemos, en el concreto caso de Alemania, viene marcada por el ese monstruo llamado nazismo. Las menciones al grupo Baader-Meinhof (también conocida como R.A.F) en los periódicos, radios y televisores que acompañan y resuenan de fondo en muchas de las secuencias también son constantes, y es que fue precisamente en el 77 donde llevaron a cabo sus más resonantes actos terroristas. Uno entiende que como sugerente paralelismo a la insurrección malevolente pero ante todo, rebelde, que por su parte llevan las brujas desde su particular base de operaciones: en este caso la escuela de danza. Un valor añadido a nivel discursivo que unido a la imponente plasticidad y delicadeza artesanal con la que "Suspiria" está confeccionada, al riguroso diseño de producción que recrea esos berlineses años 70 con todo lujo de detalles y a sus memorables set-pieces, nos lleva al más exquisito y tenebroso deleite. 

Crónica Sitges 2018:

19. TUMBBAD de Rahil Barve y Adesh Prasad 

Mejor Fotografía y Mejor Película Asiática

En pocas palabras:

Tarsem Singh + los hermanos Grimm

En unas cuantas:

Una visionaria parábola fabulesca, suerte de sensorial cuento moral sobre la avaricia que se articula a camino entre el realidad y la fantasía, entre la reflexión política y la histórica, entre la tradición y el modernismo. Y es que la disfrutable y muy reivindicable “Tumbbad" nos sumerge de cabeza en un mundo donde se encuentran todos los extremos de la vida, donde lo ordinario choca con lo extraordinario, lo brutal con lo placentero. Una inabarcable inventiva la suya que, a través del hechizante universo propio que crea, muy enraizado por eso a la propia historia de India, nos habla de las contradicciones que marcan la occidentalización de un país marcado por el colonialismo y per ende, por las consecuencias que sacuden la época poscolonialista. 

Es bajo esta ambiciosa premisa que Rail Barve y Adesh Prasad exorcisan los estigmas que principalmente han sacudido su propio pueblo, aquellos que han provocado su ruina y destrucción partiendo desde dentro. El idealismo y la ausencia de valores (personales tanto como sociales) corrompidos por las ansias de riqueza o la reivindicación de una base cultural demolida, son algunas de sus principales líneas argumentales, aquellas que precisamente nos sumergen, nunca mejor dicho, en las entrañas de este terrorífico cuento. Si a ello sumamos su singular dispositivo formal, la artesanía y el cariño con la que teje y confecciona su magnético y escalofriante imaginario, desde luego que estamos ante otro de los más gratificares descubrimientos que nos ha brindado la Sección Oficial del presente Festival de Sitges.

Crónica Sitges 2018:


20. FUGA 
de Agnieszka Smocynska

Melies de Plata Mejor Película Fantástica Europea

En pocas palabras:

La nueva película de la responsble de "The Lure"

En unas cuantas:

Acogida entre el asombro y la división por parte la crítica, el nuevo trabajo de Agnieska Smocynska ha supuesto un cambio radical en apariencia respecto a "The Lure", que abrazaba el fantástico de una forma mucho más literal para re imaginar el perturbador cuento de “La Sirenita” de Hans Christian Andersen para llevarlo a la Polonia comunista y de luces de neón de los ochenta. En esta ocasión, el elemento disruptor es una enfermedad tan aterradora como la amnesia, que priva a la protagonista de su identidad y la arroja a un presente sin pasado en el que no existe nada más que el ahora. Un túnel de metro oscuro y su luz al final marcan el inicio de esta fuga interpretada magistralmente por Gabriela Muskala, poderoso personaje femenino que desafía el rol que la sociedad le impone como madre cuidadora y abandona a su marido e hijos tras un misterioso incidente. Años después, es descubierta en Varsovia tras sufrir un ataque de pánico y su familia consigue reencontrarse con ella. Lo que podría esperarse como una feliz celebración pronto deviene en incómodas situaciones e indigestascomidas familiares donde Muskala se niega a reconocerse en esas personas ahora extrañas, porque ahora, ella ya no es esa. 

Dándole un giro a los roles de género que anclan a la mujer en el núcleo familiar y convierten su fuga en el mayor de los tabues, Smocynka construye un drama psicológico a golpe de situaciones incómodas con una película que tampoco corresponde a lo que todos esperaríamos de su cine tras una obra tan deslumbrantemente única como fue "The Lure". Quien nada arriesga nada gana, y aunque Fugue pueda ser mucho menos sorprendente que su antecesora en concepción, es la confirmación del sólido talento de su directora, que en esta ocasión nos ha demostrado que un poderoso temple cinematográfico apoyado en la magnífica interpretación de su protagonista.

Crónica Sitges 2018: “Fugue” yo ya no soy esa


21. KILLING
de Shinya Tsukamoto

Sección Oficial

En pocas palabras:

Inspirada por el cine de samurais de Akira Kurosawa, "Killing" vendría ser para Shinya Tsukamoto lo que que "The Assassin" es para Hou Hisao-hsien.

En unas cuantas:

Shinya Tsukamoto incurre en el cine de samurais desde su insobornable sello autoral para ofrecernos una particularísima versión moderna del subgénero clásico por excelencia del cine de acción japonés. De hecho, bien podríamos afirmar que "Killing" mantiene su principal esencia y espíritu, como es el caso de la reflexión respecto a la venganza y el honor que encontramos en "Los siete samurais" o "Trono de Sangre" sin ir más lejos. Y lo hace partiendo de la errante figura de un aspirante a guerrero, un joven supuestamente preparado para matar que sin embargo, no tiene una batalla en la que luchar. Alguien que lejos de presentarse desde un espectro heróico, lo hace desde un trasfondo más bien patéticamente irónico. Un trauma primordialmente existencial al que se verá obligado a enfrentarse en el momento que la inminente irrupción de una guerra civil atenaza su sosegada vida rural. 

Es el corazón del conflicto que destapa el tarro de las esencias que distingue el visionario cine de Shinya Tsukamoto, un cine que más allá de ese inconfundible empleo de la ultraviolencia y el gore, destaca por esa innata capacidad que el radical realizador japonés tiene para desnudar la imagen digital, para destilarla desde una nitidez que no admite comparación posible. Una sofisticación visual que junto a su impecable y penetrante  trabajo de sonido, hacen que sus excepcionales escenas de acción se sientan únicas en su especie. Secuencias que por muy abruptas y fugaces que resulten, se perciben y experimentan con absoluta definición. Un logro mayor para una película aparentemente simple pero realmente compleja, una obra de género innegablemente relevante que se coló de cabeza entre nuestras favoritas de la reciente Mostra y no lo duden, también lo será de esta nueva edición de Sitges.

Crónica Sitges 2018:


22. THE UNTHINKABLE
de Crazy Pictures

Sección Oficial

En pocas palabras:

La cumbre del crowdfunding.

En unas cuantas:

Una superproducción osada y desmesurada en el mejor de los sentidos. "The Unthinkable" es una audaz mezcla de cine de catástrofes, drama familiar y thriller conspiratorio que articula un discurso político y social pero también íntimo y personal que levita sobre una historia de amor platónico. Técnicamente impecable y rebosante de impactantes escenas de acción eficazmente ejecutadas, la película dirigida por los cinco integrantes que conforman Crazy Pictures es un inmejorable ejemplo de como sobreponerse a la delgada línea que separa la ambición de la pretensión, el riesgo de la temeridad. El secreto del éxito está en el innato talento que sus creadores demuestran atesorar, en la pasión y el cuidadoso tratamiento con el que construyen sus secuencias más grandilocuentes, pero también la sensibilidad con la que tratan sus momentos más emocionales e introspectivos. Desde su envolvente banda sonora a una sólida dirección de actores pasando por un sobresaliente diseño de producción que supone el claro reflejo del partido que han sabido sacar a cada uno de los dólares cosechados de sus múltiples inversores, la experiencia de visionado que la magnética y extremadamente entretenida "The Unthinkable" nos brinda es digna de elogio. Y lo es más allá del lastre que supone que la dimensión melodrámatica se apropie excesivamente del relato. Lo cual no evita que estemos ante la irrebatible confirmación de las altas cotas que se pueden alcanzar partiendo del crowdfunding. Celebrémoslo.

Crónica Sitges 2018:

23. ANIMAL de Armando Bo

Sección Oficial

En pocas palabras:

Un relato salvaje

En unas cuantas:

Un imitador de Elvis que siempre se consideró Elvis se ve obligado a elegir entre su sueño de ser Elvis o su propia familia. Con tan sugestivo punto de partida Armando Bo se echó a la carretera, a la aventura de rodar cine, para obsequiarnos con “El último Elvis”, un entrañable pero también sobrecogedor retrato, no falto de humor ni de momentos desternillantes, como tampoco de mala uva y de secuencias acongojantes, sobre alguien que verdaderamente cree ser quien no es. Sobre un individuo que decide tomar su propio camino y dejar a su familia de lado para perseguir su propia meta en la vida. Un objetivo en el que no hay lugar para el ‘nosotros’, únicamente para el ‘yo’. Pues bien, para su segunda película el guionista de “Birdman” sigue misma senda discursiva, aunque en este caso pasa del espectro íntimo al colectivo, del retrato personal a la denuncia social. O más bien, al terror social.

“Animal” bien podría ser un segmento de “Relatos Salvajes”, un cuento amoral que subvierte la lucha de clases protagonizado asimismo por un personaje principal que no es capaz de asumir su destino, que siempre se ha regido bajo una engañosa corrección ética y moral, básicamente porque asume que es lo que le ha llevado a tener éxito en la vida, a crear una familia idílica y a vivir en una boyante situación económica. Dicho de otra forma, ha decidido ser un hombre de bien pensando única y exclusivamente en su propio beneficio. En el momento que este confort se tuerce sin motivo ni justificación aparente, en cuanto cae convaleciente por factores que responden a la mera naturaleza humana, su supuesta integridad salta por los aires. Ya no hay familia ni valores que valgan, el individualismo se impone al colectivismo. Él primero y luego si eso, sus seres queridos. Con todo ello uno intuye que “Animal” directamente atenta contra la condición humana, contra aquellos superficiales virtudes racionales que supuestamente nos hacen superiores a los animales. También con el absurdo de unos códigos sociales que se dilapidan en cuanto nuestro bienestar y confort como individuos peligra. Profundamente cínica y necesariamente antipática, Armando Bo ha dado un consecuente paso adelante con su segunda película. “Animal” no está planteada para complacer al público, más bien para golpearle. Y es que nos retrata como lo que verdaderamente somos. Animales. 

Crónica Sitges 2018:

24. VERANO DEL 84 de  Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell

Sección Oficial

En pocas palabras:

La muerte (y resurrección) de los 80.

En unas cuantas:

En los últimos años, y en un evidente gesto pensado para atraer a toda una generación de espectadores hacia productos que en principio, por su propia naturaleza, no irían dirigidos a ellos, no hay película o serie juvenil que no eche la mirada atrás añorando los años 80. Ochenteras son las canciones que suenan en el walkman de Peter Quill en "Guardianes de la Galaxia". A colonia Chispas huelen todos y cada uno de los frames de "Stranger Things". Sobredosis de nostalgia producía aquel episodio de "Black Mirror" titulado "San Junipero", que no casualmente equiparaba la década de los 80 a una especie de paraíso reencontrado. La Generación X y los llamados Xennial son convocados al disfrute de todos estos productos en los que los sintetizadores, la laca y el kitsch campan a sus anchas.

En principio, y durante buena parte de su metraje, "Verano del 84" parece una más. De hecho, parece una más y una de las más desvergonzadas a la hora de apoderarse de todo un imaginario para venderlo como algo nuevo. Es como si el Gus Van Sant de "Psycho" asumiese el remake de "El club de los cinco" y optase de nuevo por copiarlo plano a plano. Todos los tópicos de las películas de aventuras juveniles de los 80 están presentes en "Verano del 84", desde el diseño de personajes (el tímido, el gordinflón, el chulito, el gafitas, la vecina de al lado...) hasta la propia ingenuidad simpática que sostiene la trama casi durante todo el metraje.

Por ello, el gesto final de los Whissell & Simard resulta, no sólo saludable, sino también radical. El film sufre un brusco cambio de tono en lo que se entiende entonces como un discurso metacinematográfico en toda regla. Sin necesidad de contar nada más, sobra decir que "Verano del 84" puede que sea la última película posible sobre la nostalgia ochentera. Lo que no es poco para considerarla un título realmente importante dentro de la cosecha de cine fantástico de la temporada.


25. ELIZABETH HARVEST
de Sebastián Gutiérrez

Sección Oficial

En pocas palabras:

Feminismo Ex-Machina.

En unas cuantas:

Viejo conocido de Filmin, el cine del realizador venezolano Sebastián Gutiérrez principalmente se ha caracterizado por su fuerte arraigo al universo femenino, siempre desde un tratamiento cómico más bien liviano, tremendamente desenfadado y provocativo, aunque no por ello menos relevante y crítico en lo que a la batalla de sexos, siempre presente en su obra, se refiere. Es el caso de "Elektra Luxx" (2010), película protagonizada por una ilustre diosa del cine porno que se ve inmersa en una profunda una crisis existencial, o también el de "Problemas de Mujeres" (2009), una comedia caleidoscópica que nuevamente incluye una estrella del porno (en este caso embarazada), a la que se le suman un par de prostitutas, una psiquiatra despreciable, una adolescente gótica y una asistente de vuelo enamorada de un famoso pasajero. 

Pues bien, a este estrambótico amalgama de carácteres femeninos se suma ahora el de Elizabeth, un personaje que no parece del todo humano pese a que acumula gran parte de los principales rasgos que han permitido y normalizado el sometimiento femenino hacia el masculino en el sistema del heteropatriarcado. Es decir, la mujer como florero y objeto, como figura materialista confinada a la vida hogareña mientras es el hombre quien le provee de sus principales necesidades: seguridad económica y confort de vida en su día a día. Rasgos, más bien estigmas, que precisamente "Elizabeth Harvest" fulmina y volatiliza a través de un satírico thriller de alta tecnología, una película visualmente brillante y muy elegante, argumentalmente tensa e imprevisible, que va más allá del tópico tema que trata en el momento que incurre en los grandes temas que han marcado en gran parte la evolución del género de la ciencia-ficción, como lo es su incursión en el tratamiento cíclico del tiempo o su propia interpretación de la filosofía determinista. Tan solo un tercer acto excesivamente explicativo, a través del cual Gutiérrez atisba cierta inseguridad en cuanto a que su mensaje y sus misterios hayan quedado claramente revelados, lastran en cierta forma el resultado final de esta atractivo y magnético cruce entre "Ex Machina" y el mito de Barba Azul.

Crónica Sitges 2018:


26. ¿ESTAMOS SOLOS?
de Reed Morano

Sección Oficial

En pocas palabras:

El misterio de la felicidad según una de las madres de "The Hanmaid's Tale"

En unas cuantas:

Una singular y elegante muestra de ciencia ficción que transgrede y sofistica los códigos del subgénero postapocalíptico a su vez que orbita sobre un universo paralelo al de "The Handmaid's Tale". Y es que bien podríamos afirmar que "¿Estamos solos?" es la prueba definitiva del interés que Reed Morano profesa hacia el trazo distópico, hacia la posibilidad de incurrir en la sátira social desde un contexto futurista. De hecho, su segundo largometraje como directora es una obra predominantemente existencial y atmosférica que más allá de reflexionar acerca de la soledad desde un espectro íntimo e introspectivo (una condición, un sentimiento que por cierto, sorpresa, en este caso no es del todo estigmatizado) acaba por abrazar el espectro colectivo meditando acerca del paso del tiempo, acerca de la influencia (o intrascendencia) que el pasado debe de tener en nuestro futuro y presente. En definitiva, sobre aquellos factores que nos llevan a vivir en paz y armonía o dicho de otra forma, que también nos pueden llevar a existir bajo una impostada felicidad. De hecho, la pregunta, más allá de ¿estamos solos? debería ser, ¿somos felices?. Y es que ya se sabe el dicho, más vale solo que mal acompañado...aunque no hay nada mejor que una buena compañía, claro. Ensamblada desde una cadencia que se siente hipnótica, desde un trabajo de fotografía sutil y profundamente envolvente, "¿Estamos solos?" guarda además alguna sorpresa que se siente del todo imprevisible, lo cual provoca que la película crezca y se eleve, trascendiendo así la mera corrección para abrazar de lleno un registro distintivo y definitivamente notable.

Crónica Sitges 2018:


27. PIERCING
de Nicolas Pesce

Sección Oficial

En pocas palabras:

"First Dates" en clave sado con un guiño a "Instinto Básico" 

En unas cuantas:

Desde "American Psycho" a "Dexter", la leyenda del psicópata moderno se ha trasladado a los estratos más acomodados y aparentemente corrientes de la sociedad. Este es el tropo que decide explorar el director Nicolas Pesce, basándose ligeramente en una novela de Ryu Murakami, que despliega con su segundo trabajo un refinado y punzante sentido del humor negro que pone a prueba el meme de expectativas vs realidad en la piel de un psicópata frustrado encarnado por el, a ratos estoico a otros incómodo Christopher Abbott, un aburrido padre de familia con un particular mundo interior.

Pesce abandona así el terror más atmosférico con el que dotó a su primera película para armar una oscura fábula de perversidades encontradas, construida en apenas cuatro espacios donde la dirección de arte está cuidada con un detalle compulsivo y donde nada acaba saliendo como uno espera. Con un ágil montaje que combina la pantalla dividida y un sentido del humor que se sustenta en lo visual, asistimos al frustrado intento de este psicópata por satisfacer sus filias más sangrientas: planear y ejecutar el asesinato de una prostituta con la esperanza de acabar así con su insaciable deseo por clavarle un picahielos a su hijo recién nacido. Una retorcida trama plagada de giros donde se deja entrever la herencia y gusto japonés por lo perverso y las cosas puntiagudas. Pero fantasía y realidad cohabitan en dos espacios separados, y lo que al principio se nos presenta como el relato de un loco y su psicopatía, pronto deviene en una demente historia de amor bizarro en cuanto entra en escena el fascinante personaje de Mia Wasikowska, la que acaba por ser la perdida horma de su zapato. Si en "El Hilo Invisible" P.T Anderson nos ofrecía una muy elegante disección de las relaciones tóxicas en el más literal sentido de la palabra, aquí encontramos también un juego macabro que combina sadismo y pulsiones sexuales a punta de picahielo. 

Crónica Sitges 2018:

28. AU POSTE! de Quentin Dupieux

Sección Oficial

En pocas palabras:

“Inside Number 9” + ”Arresto Preventivo" + Michel Gondry

En unas cuantas:

Quentin Duplex sigue en su línea, en la de transgredir el cine de género desde su particularísima exploración del realismo absurdo. Y en este sentido “Au Poste!” es una rareza en su máxima exponencia, cine extrañado y alocado que da rienda suelta a su inclasificable universo y humor esquinado para transgredir nuevamente, tal y como ya hiciera con “Wrong” o “Wrong Cops”, el cine policíaco. Aunque en este caso incidiendo única y exclusivamente desde ese emblemático momento del interrogatorio, ese clásico cara a cara entre policía y sospechoso. El recurso del flashback sacudido por las interferencias espacio-temporales y el onirismo buñueliano, el plano contra plano constantemente atravesado por el gag, por un sucesivo encadenamiento de abruptas situaciones, a cada cual más hilarante, y una verborrea de lo más singular y extravagante. Todo ello hacen de “Au Poste!” una parodia no al uso que trasciende lo anecdótico gracias a la minuciosa y controladísima arquitectura formal y conceptual con la que Dupieux ha dado forma a su nuevo objeto fílmico no identificado. 

Crónica Sitges 2018:


29. PIG
de Mani Haghighi

Mejor Actor

En pocas palabras:

La muerte del cine iraní

En unas cuantas:

En 1979, la revolución islámica azotó las fronteras de Irán, sumiendo al país persa en un régimen opresor liderado por el ayatolá Khomeini. Era el primer paso hacia la nueva Irán que se ha conformado hasta hoy, una nación hermética que ha fantaseado con la bomba atómica mientras era asfixiada por las multas internacionales lideradas por Estados Unidos. Fueron algunos de los mimbres que desembocaron en la represión cultural que actualmente azota a sus artistas y habitantes. Y es que como todos sabemos, una dictadura supone un control estricto por parte del estado de toda expresión cultural generada en sus fronteras, principalmente para evitar mensajes contrarios al régimen que puedan despertar las conciencias ciudadanas y auspiciar revoluciones indeseadas. En este sentido, entre sus principales medios difusores encontramos el arte en general, y en lo que a nosotros nos pertoca, el cine en particular. Si algo nos ha quedado claro en los últimos 30 años es que en Irán hay talento y sobran ganas en cineastas sobradamente capacitados para realizar grandes películas. El problema es simple. Saben que si lo hacen hay únicamente dos opciones; o acaban exiliados o lo que es aún mucho peor, acaban, como Jafar Panahi, en la cárcel. Fue el caso de Mohammad Rasolouf, condenado por las autoridades iraníes junto a Panahi en 2010. 

Pues bien, bajo este opresor contexto, resulta cuanto menos estimulante que Mani Haghighi decida hilvanar su particular denuncia, poner el grito en el cielo, embarcándose en la comedia más descerebrada, en el humor más inclasificable y absurdo para alzar su voz contra la censura, contra la sórdida realidad a la que la cultura y sus agentes están sometidos en Irán, esa suerte de artística ley marcial entre cuyas principales víctimas encontramos los nombres más reivindicados por los principales festivales internacionales. De hecho, que la primera víctima que se cobre la película sea su propio realizador Maní Haghighi, hace que el insoldable carácter autoconsciente por el que siempre se ha distinguido la personalísima obra del director de "A Dragon Arrives!" presente visos de adquirir en este caso un valor y una dimensión, aún mucho mayor. Es el prometedor inicio que nos llevaba a esperar lo mejor de “Pig”, una suerte de objeto metafílmico no identificado, parodia de serial killer que prometía ese esperado descoloque que finalmente no llega. Y es que no, a pesar de presentar apuntes verdaderamente interesantes, como es el caso del tratamiento que hace de las redes sociales (siempre presentes a lo largo de la película, las pruebas, las supuestas verdades, siempre se muestran por redes o dispositivos móviles), “Pig” no tarda en dejarse llevar por una espiral de situaciones absurdas que agotan mucho más de lo que sorprenden o divierten. La hilaridad da paso a la extenuación y ni tan siquiera el prodigioso tratamiento formal de su anterior y maravillosa “A Dragon Arrives!” hace aquí acto de presencia, donde nos encontramos con un enfoque formal mucho mas punky. Y es que ya se sabe, las buenas intenciones se agradecen pero por si mismas, no son suficientes.

Crónica Sitges 2018:


30. THE NIGHT COMES FOR US
 de Timo Tjahjanto

Sección Órbita

En pocas palabras:

La película de ostias más salvaje vista desde "The Raid".

En unas cuantas:

"The Night comes for us" es puro slapstick en su versión más ultraviolenta. Una película de mamporros a lo bestia y salvajemente desmesurada que directamente le ha llevado a erigirse en una de las grandes sensaciones del festival. La neuva película del indoneso Timo Tjahjanto nos pone tras los pasos de un antiguo sicario que debe proteger a una joven mientras trata de escapar de la tríada a la que pertenecía y en cuya fuga desata una violentísima batalla en las calles de Djakarta. Desde bates de béisbol a escopetas recortadas pasando por toda clase de machetes o hasta chinchetas. Todo vale, todos a cubierto.


BONUS TRACK: BOCADILLO

Desde que se anunció que "Bocadillo", la supuesta primera película del youtuber español Ismael Prego, popularmente conocido como Wismichu, iba a proyectarse en el Festival de Sitges, muchos empezaron a fumar en pipa. Ya fuesen críticos a los que la ola millenial les ha cogido mayores y escépticos, seguidores del festival que aceptan mejor las bacanales zombie que a los "niñatos de Internet", o enemigos del propio Wismichu en la Red, deseosos de rebañar algunos miles de seguidores apropiándose de su marca, lo cierto es que la proyección de la película en el santuario del cine fantástico parecía haber alcanzado categoría de herejía. Mientras tanto, las entradas llevaban días agotadísimas, ante lo que se preveía una de esas proyecciones históricas que en pocos festivales proliferan tanto como en Sitges.

Se podían esperar muchas cosas de "Bocadillo", pero probablemente no lo que ha acabado siendo la "película". En el choque frontal de la obra con las ardientes expectativas de sus seguidores (y de sus detractores) es donde "Bocadillo" alcanza su verdadera identidad: la de un gesto rebelde, la de una provocación. Es como plantar un urinario en una exposición de arte, titularlo "La fuente" y venderlo como una obra. Es como mandar a Rodolfo Chiquilicuatre a Eurovisión. O como ofrecer un bocadillo de mortadela en la carta de El Bulli. Es la profanación de lo que para muchos es un templo.

Wismichu y el bocadillo vacío

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