Lo Mejor del Festival de San Sebastián 2016

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Lo Mejor del Festival de San Sebastián 2016

Más allá del discutible palmarés oficial (donde "I am not Madame Bovary" sorprendentemente se ha hecho con la Concha de Oro además del premio a la Mejor Actriz) y Perlas aparte (las cuales ya hemos ido destacando en las crónicas de anteriores festivales como es el caso de Berlín, Cannes y Venecia) damos a conocer nuestro particular Top-15 de esta nueva edición del Festival de San Sebastián, claramente marcada este año por las inquietudes comunes que independientemente de la nacionalidad que presentan muchas de las diferentes propuestas programadas, se engloban por la reflexión sobre la crisis social, la violencia o incluso el amor y la sexualidad, partiendo siempre del retrato adolescente, juvenil y treintañero.

Es el caso de los tres títulos principales que copan nuestro podio, de los cuales curiosamente ninguno ha obtenido premio. Empezando por la embriagadora "Porto", continuando por la contundente "Nocturama" y desembocando en la divisoria pero ante todo necesaria, "Playground". Una decepción que al menos paliamos con el reconocimiento que merecidamente sí han obtenido "Lo tuyo y tú" (Mejor Director), "Park" (Mejor Película en Nuevos Directores) y "Lady Macbeth" (Premio FIPRESCI).

1. PORTO

Nuevos Directores

El debut en el cine del prestigioso crítico Gabe Klinger es una película íntegramente romántica de una arrebatador poderío evocador, que presenta los ecos de "Olvídate de mí", "Antes del amanecer", "Blue Valentine", "La desaparición de Eleanor Rigby" o hasta "Stockholm" pasados eso sí, por el filtro de Philippe Garrel y Jim Jarmusch, quien además ejerce de productor ejecutivo. Una obra eminentemente intima, melancólica y apasionada, destinada a capturar ese efímero momento en que se despierta el sentimiento del amor. Es decir, el enamoramiento en su forma más visceral y desatada. Difícil misión la suya, que sin embargo, Klinger logra retener y plasmar a partir de un texto embriagador, una construcción narrativa fracturada que combina los puntos de vista de la pareja protagonista y un exquisito tratamiento formal en el que tienen cabida múltiples formatos y texturas. Un cúmulo de virtudes que elevan "Porto" a una obra sorprendentemente madura, que levita sobre reflexiones tan hermosamente poéticas como expansivas. El acto de amar como algo que pasa, no que se hace, el sentimiento de pérdida como aquello que no se puede perder y en definitiva, la experiencia del enamoramiento como un momento de vida que abraza una dimensión que supera nuestra existencia en la realidad y que difícilmente podamos volver a alcanzar.

Dividida en tres capítulos, conducido el primero por la mirada de él, el segundo por el de ella y el tercero por la unión de ambas, es decir, por el acto del sexo, "Porto" es una obra de orfebrería que emplea todas aquellas texturas que hoy día nos brinda el celuloide: del super 8 a los 35 milímetros pasando por los 16 mm. Una oda al grano que presenta además la gran novedad de variar los formatos con un estilo subversivo nunca visto: utiliza los 4:3 para las secuencias de una ciudad convertida en un personaje más, mientras que los momentos íntimos y las escenas de sexo en cambio, que emanan un poderío emocional descomunal, por cierto, las rueda en panorámico. Es decir, el mundo al revés. Y por si fuera poco, nos lo cuenta desde una narrativa no lineal con la que retoma las mismas acciones desde diferentes puntos de vista, envuelta siempre en un permanente y emotivo tono poético. Factores tan complejos de aplicar como estimulantes de aglomerar que hacen de la sensible y conmovedora "Porto" una obra de obligada experimentación, destinada a quedar eternamente impregnada en el corazón del espectador. Más aun si nos atenemos que supone una inmejorable despedida para el prematuramente fallecido Anton Yelchin en la que supone, una de sus más memorables caracterizaciones. Touché.




2. NOCTURAMA

Sección Oficial

Tres son las claves por las que principalmente encumbramos "Nocturama" como la película más esperada de esta nueva edición del Festival de San Sebastián: a) la dirige uno de nuestros directores franceses predilectos Bertrand Bonello, b) adapta a uno de nuestros escritores-bocazas preferidos, Bret Easton Ellis y c) viene con la etiqueta de ser la película que Cannes no se atrevió a proyectar. Si a ello añadimos que lo que nos encontramos es una suerte de "Elephant" trasladado a la Europa de hoy, ya tenemos el menú completo. "Nocturama" nos confirma lo que ya esperábamos de ella: ha sido nuestro título favorito de todos cuantos han competido en Sección Oficial.

Así es, la nueva y contundente película del responsable de "L'Apollonide" viene protagonizada por una juventud sobreinformada. Una juventud supuestamente culturizada que a pesar de presentarse en un principio como madura y concienciada, uno finalmente se da cuenta que no son más que maniquíes damnificados y acuciados por una vulnerabilidad extrema merced de los opresivos mecanismo policiales y políticos instaurados por el propio país al que se deben. Es decir, una juventud abandonada a su suerte por los estamentos gubernamentales de una Francia que lejos de protegerlos, los anula y sobrexpone. Lo cual puede provocar un despecho y desencanto social que les lleve a cometer un crimen de cuyas consecuencias no son verdaderamente conscientes. Razones de peso de las que emerge un acto terrorista propulsado por un aparente idealismo acérrimo que sin embargo, se ve dilapidado y absorbido por el más absoluto consumismo. Maniquíes y consumo, sí. Me explico. "Nocturama" se divide en dos partes muy claras. La primera, tan intensa como excitante, aquella que directamente nos lleva a "Elephant", es donde a través de una rigurosa planificación de montaje, sin apenas diálogos, asistimos al acto terrorista diurno perpetrado por un séquito juvenil en el que encontramos desde inmigrantes a franceses patrios de clase alta. Dicho de otra forma, una variedad de registros destinada a sortear con atino el reduccionismo demagógico con el que equívocamente se podría llevar a juzgar y malinterpretar a sus personajes. Tantazo. En su segunda parte en cambio, pasamos al confinamiento de la banda, nocturno en este caso, en un centro comercial. Y es aquí precisamente donde se nos invita a una ardua reflexión acerca, no tanto de la idiosincrasia del acto terrorista en sí, sino de los verdaderos factores de trasfondo que lo motivan. Y es que no por capricho, ni mucho menos por casualidad, su título no es otro que "Nocturama". Dicho de otra forma, donde emerge el verdadero meollo de un asunto en el que Bonello profundiza de forma tan arriesgada como valiente. Al que llega sustentándose en un innegable poderío de lo estético y un prodigioso manejo de esos recursos audiovisuales que distinguen su imprescindible y personalísimo cine: el descomunal empleo de la pantalla partida como expansivo teleobjetivo vuelve a lucir como otro elemento insondable de su sello de autor, así como el imponente empleo de una acaparadora banda sonora eminentemente pop que tiene en Willow Smith su momento estrella. En resumidas cuentas, una de esas películas destinada a llevarla eternamente impregnada en nuestras venas. Ojalá sea valorada por el jurado oficial como bien merece.




3. PLAYGROUND

Sección Oficial


Todo certamen cinematográfico debe tener una obra protagonista. No tiene porque ser la mejor, ni mucho menos, la peor. Su función es, para bien o para mal, la de desestabilizar, incomodar o sorprender al espectador, dividir y enfrentar a la crítica, provocar espantadas múltiples en la sala y crear varios y diversos focos de discusión tras su pase. Fue el caso en su día de "Funny Games", también de "Irreversible". Pues bien, este año es turno de "Playground". A jugar (o visto lo visto, mejor no). Hablamos de una película sobre el horror de lo cotidiano, que debido a su realismo, a su insistencia en sacarnos de nuestra zona de confort, de enseñarnos y mostrarnos la brutalidad de la violencia entre niños y adolescentes por la que actualmente se rige la vida escolar en la Europa de hoy, está destinada a ser aborrecida por unos, tanto como reivindicada por otros, que es nuestro caso. Y lo hacemos porque el director debutante Bartosz M. Kowalski ha tomado el loable riesgo e incontestable valor de utilizar el cine como herramienta, como arma de toma de conciencia hacia un público con el que no presenta ninguna concesión. Tampoco debería, ya que seria caer en la incongruencia más absoluta respecto a la frontalidad del crudo tratamiento que plantea, de los hechos reales que recupera y que desde un enfoque tan incomodo y directo como transparente, honesto y definitivamente necesario, nos muestra. Dicho de otra forma, "Playground" es una película que atenta directamente contra el espectador, que hiere su sensibilidad porque es lo que toca. Por más que nos incomode y no nos guste, quizás debemos verlo para que de una vez por todas busquemos respuesta y reflexionemos sobre cuestiones tan básicas como preocupantes que nos azotan a día de hoy y de las que sin embargo, huimos: ¿cómo un niño puede no tener empatía? ¿cómo alguien tan vulnerable puede ser simplemente malvado? Preguntas abiertas que "Playground" plantea sin inducir en ningún momento a su posible respuesta, dejando de lado el contexto y rigiéndose únicamente por sus actos. Y es que estamos ante una ópera prima meramente expositiva. Queda en nuestra mano buscar el origen de las atroces actitudes infantiles que Kowalski acertadamente escenifica, dejando el espacio necesario a la reflexión y marcando asimismo una obligada distancia desde un calculado empleo de la cámara.

Tras padecer "Playground", y lo digo en el mejor de los sentidos, uno comprueba que el aburrimiento y hastío que da paso a la deshumanización en los niños cuando no hay un estimulo diario con el que motivarse, hiela la sangre. También que el sin sentido, el rumbo arrebatado a una juventud que no tiene suficiente con desahogar su futuro frustrado en los videojuegos es, entre otros factores, lo que les puede llevar al inconsciente empleo de la más descarnada violencia. O que las redes sociales son en estos momentos el enemigo público número uno de estos niños, así como que el desentendimiento y pasividad con el que los adultos responden a este conflicto es uno de los principales culpables. Y es aquí cuando "Playground" directamente señala al espectador. Nos guste, o no. Las espantadas masivas acontecidas hoy en el pase público del Kursaal nos dan la razón. Si no hubiera sido así, es porque algo fallaría. No es el caso. Hablamos de niños malos, sí, pero retratados desde el realismo más devastador y agresivo. Aquí no tenemos un tratamiento de género fantástico en el que escudarnos. Tampoco hay lugar a un posible aplauso con el que desinhibirnos. Lo que "Playground" ofrece es más bien un puñetazo directamente al estómago. Y es que ya se sabe, no todos estamos preparados para soportarlo cuando sabemos que es real como la vida misma, que son los peligros auténticos que el alienado mundo infantil muestra hoy día. Difícilmente le veremos luciendo galones en el palmarés final, aunque merecido lo tendría. Aun y así, es una gran noticia que un festival como el de San Sebastián le otorgue el merecido trato y protagonismo que una propuesta de este calibre merece y necesita. Chapó.




4. LO TUYO Y TÚ (YOURSELF & YOURS)

Mejor Director

Con "Lo tuyo y tú (Yourself & Yours)", el maestro surcoreano nos brinda su particular spin off de una de las obras cumbres del maestro Luis Buñuel, "Ese oscuro objeto del deseo". Y claro, como era de esperar, el suyo es otro de los grandes títulos del festival, una nueva genialidad que en lo que a reflexión sobre las relaciones humanas se refiere, se siente tan lejos, tan cerca, de joyas como "La Reconquista" o incluso "Toni Erdmann". Hong Sang-soo continúa explorando la vida en pareja a través de su misteriosa y entretenida nueva película, y lo hace desde un hilarante desdoblamiento de identidades sobre la figura principal que levita "Lo tuyo y tú (Yourself & Yours)". Ella es Minjung (o una mujer idéntica a ella), y a su alrededor, tres hombres que la buscan y desean. Entre ellos, su pareja, el pintor Youngsoo. Alguien a quien le cuesta respetar, comprender y, en definitiva, confiar en su carácter y forma de actuar. Razón por la que ella toma espacio y distancia. Es a partir de este momento de crisis cuando se construye la reveladora e inteligentísima reflexión sobre la vida conyugal con la que el maestro Hong esta vez nos alecciona. Quizá sea tan aparentemente simple como saber ser en todo momento uno mismo y que tu pareja sepa valorarte y entenderte más allá de emitir un juicio de valor sobre tus acciones. O quizás vaya mas allá, y donde verdaderamente profundiza es en el hastío al que toda pareja que lleva mucho tiempo unida inevitablemente se enfrenta en diferentes momentos de su vida: ¿cómo sobreponerse a ello? Quizás sea a través de la difuminación de roles e identidades, abriendo la puerta a la posibilidad de una regeneración mediante la ruptura de los ambages preconcebidos que condicionan las relaciones sentimentales.

Con "Lo tuyo y tú (Yourself and Yours)" Hong Sang-soo vuelve a brindarnos un jocoso, pero ante todo, agudo y perspicaz divertimento, con el que nuevamente sorprende por su capacidad para erosionar toda posible lógica en lo que a la identidad de su personaje principal se refiere, construyendo sin embargo momentos de intimidad cuya sinceridad y veracidad se siente tan real y natural como la vida misma. Y todo ello, partiendo desde la más irrefrenable simpatía y estimulante ironía. Una nueva genialidad que, como bien mandan los cánones de la firma autoral en que se enmarca, tiene además el singular valor añadido de reflejarnos el alma y corazón de su padre y autor. Nuevo tesoro descubierto. Y es que ya se sabe, cosa de ingenio. Cosa de maestros.




5. PARK

Mejor Película Nuevos Directores

Es lo más cercano que podemos encontrar al Larry Clark más documental. Pero sobre todo a la excepcional "Loubia Hamra". La de Sofia Exarchou es una aparición de esas que dejan huella. Y no precisamente por enmarcarse en la Nueva Ola Griega con todo lo que ello conlleva. Más bien, por alejarse de las principales señas de identidad que a nivel expositivo la abanderan. Es decir, aquí no hay lugar a los golpes de efecto, ni mucho menos a ese inconfundible tremendismo que en todo momento parece atenazar y que sin embargo, nunca llega. Sorpresa, lo que la cámara de Exarchou ante todo emana es una incipiente ternura, un amor incondicional por los personajes que retrata. Y es que la debutante cineasta griega se rige por un enfoque cuasi documental, rebosante de fisicidad, pero también de romanticismo, a la hora de mostrarnos una generación perdida que se enfrenta a un destino irreversiblemente estigmatizado por los conflictos socio-económicos que sufre su 'querida' Grecia. Hablamos de una suerte de tribu juvenil que rodeada por las ruinas de una Villa Olímpica solemne y gloriosa en su pasado, aunque olvidada y degradada a día de hoy (tal y como pasa con ellos, tal y como pasa con la propia Atenas), atisban una inocencia a punto de ser perdida en plena pubertad. Un séquito tan vulnerable como temerario que tienen en el rito anárquico la única escapatoria posible al hastío existencial que constantemente les sacude y oprime. Apenas se aprecian diálogos mínimamente inteligibles en "Park", lo que si redunda en cambio es el bullicio y griterío que propulsan una búsqueda de jolgorio contínuo que directamente les hace coquetear con el más crudo nihilismo. Será con la alienada aparición de los turistas que entren en una innecesaria búsqueda de aceptación. Algo de lo que se darán cuenta. El problema es la solución, que no la hay. Tremenda (que no tremendista).




6. LADY MACBETH

Premio FIPRESCI

Ha sido una de las inesperadas sorpresas que nos ha deparado esta 64 edición del Festival de San Sebastián. Aunque cierto es que a su paso por Toronto ya fue destacada por varios medios (entre ellos Variety) como una de las diez mejores películas presentadas este año por el certamen canadiense. "Lady Macbeth" profundiza en la historia de una mujer que es obligada a casarse con un hombre al que no quiere tocar, tan solo por la mera obligación de hacerle padre. O mejor dicho, donde la implacable adaptación cinematográfica de William Oldroyd verdaderamente incide, es en la subversión de dicha situación. Hablamos de una mujer condenada a padecer las miserias del matrimonio de conveniencia, a sufrir en sus carnes los opresores maltratos que la desigualdad de género conllevan, tanto como a convivir con la desigualdad racial por la que entonces se regía el trato entre nobles y sus sirvientes. Es decir, lo que era el pan de cada día durante ese arcaico siglo XIX que "Lady Macbeth" transita. Una vejatoria cotidianidad ante la cual su protagonista se rebela. Y es precisamente aquí donde emergen sus estimulantes elementos diferenciales,empezando por una esencia iconoclasta y rebelde que la portentosa película de William Oldroyd abandera. Y lo hace encadenando una serie de abruptos asesinatos en pos de salvaguardar un amor que su protagonista siente verdadero y profundo: el que precisamente profesa hacia uno de sus sirvientes de color. La suya es una guerra abierta que nos lleva a una suerte de cuento gótico revertido en crónica negra, que encuentra la belleza desde una formalidad austera, que se convierte en una obra profundamente cinematográfica cuando sobre el papel, su tratamiento directamente parecía llevarnos a la más rigurosa teatralidad. No más lejos de la realidad, la esencia dramatúrgica de "Lady Macbeth" se enmarca en todo momento desde una certera ubicación de la cámara, desde unos encuadres minuciosamente calculados y con elementos mínimos entrando en plano. Y todo ello sin apenas salir de la mansión durante los noventa minutos que la película dura. Mención aparte merecen los personajes secundarios, sobre todo una criada cuya impertérrita mirada ante las atroces situaciones que le toca vivir acaba por resultar la nuestra. En definitiva, una película extraordinaria que pese a la estoica interpretación que nos brinda ese nuevo valor en alza que resulta ser Florence Pugh, tiene en su verdadero protagonista a quien está tras la cámara.




7. MARÍA (Y LOS DEMÁS)

Nuevos Directores

El debut más revelador de una mujer directora que nos ha brindado el cine español reciente desde que Mar Coll irrumpiera con "Tres días con la familia" 7 años atrás. Una ópera prima sorprendentemente madura que sigue una línea similar al debut de Coll en lo que a su irónico (aunque en este caso igualmente entrañable), retrato familiar se refiere. La gran diferencia yace en que en este caso, la construcción de su protagonista directamente nos lleva a una suerte de “Frances Ha". Risueña y tronchante a ratos, lánguida y cariacontecida a otros, "María (y los demás)" levita con firmeza sobre esa fina línea que separa la comedia más cínica y punzante del registro trágico que la atenaza constantemente. Y es que el debut de Nely Reguera en el largo podría presentarse como un estudio agudo y ocurrente a nivel introspectivo y psicológico de su personaje principal, así como del contexto familiar que la envuelve. Una María inmersa en plena crisis de mediana edad que no acaba de enderezar el rumbo en su vida amorosa tanto como laboral, y que es incapaz de encontrar su lugar en su hogareña vida familiar. Una crisis total ante la cual María se atrinchera en si misma y permanece innerte. Lo que le lleva a una situación de inestabilidad emocional que el riguroso objetivo de Nely Reguera es capaz de tratar desde los pequeños gestos y conflictos que nos sacuden en nuestra cotidianidad. Sí, la suya, y la nuestra. Son infinidad las situaciones con las que a María le toca lidiar y con las que cualquier treintañero de hoy podría llegarse a identificar. La inteligencia emocional que su directora demuestra atesorar a la hora de enfrentarse a ellos, así como los constantes destellos de ese humor tan descarado como imprevisible que sabe imprimirle, elevan la extraordinaria película de Reguera a una comedia de importancia capital en lo que al nuevo cine español se refiere. Un debut resonante a todos los niveles que sin embargo, es cimentado sobre un tratamiento minimalista en el mejor de los sentidos. Más que nada porque evita que nuestra mirada se distraiga sobre aquello que verdaderamente importa y merece: María (y los demás). Mención aparte merece el estupendo trabajo de una fabulosa Barbara Lennie quien, como si de una Greta Gerwig española se tratara, se hecha todo el peso de la película a sus espaldas, siendo capaz de dotar de la profundidad psicológica y la amplia versatilidad de registros que la caracterización de un personaje tan complejo, inestable y desequilibrado requiere. Hará reír, quizás incluso llorar y ante todo, dará que hablar.




8. WIENER-DOG

Zabaltegi-Tabakalera


Tal y como Todd Solondz ya hiciera con la (pseudo)secuela de "Happiness","La vida en tiempos de guerra", "Wiener-Dog" también se presenta como una secuela no oficial, de su debut en el cine en este caso, "Bienvenido a la casa de las muñecas". Protagonizada por Greta Gerwig, quien retoma el papel de Dawn Wiener interpretado por Heather Matarazzo en su rompedora ópera prima, "Wiener-Dog" es una película coral con historias interconectadas en la que también cuenta con la participación de Julie Delpy, Kieran Culkin, Ellen Burstyn y Danny DeVito. A su paso por Sundance llegaron a definirla como "una versión de suburbio americano de la 'Au Hasard Balthazar' de Robert Bresson".También como "su película más alegremente excéntrica". Pues bien, compramos una afirmación tanto como la otra, y a ello añadimos que estamos ante la película más destacable de Solondz desde "Happiness". Una comedia rebosante de ironía y el más ácido cinismo que no solo se caga (literalmente) en el 'american way of life', sino que desde un enfoque claramente autobiográfico, también arremete contra la propia industria del cine (señalando con nombre propio incluso hasta sus propios productores) o el sector educativo en el cine (con Danny DeVito como profesor sumido en el más absoluto tedio en el papel de su propio alter ego). Una comedia tan feroz como hilarante que nos devuelve a la versión más inspirada y afinada de Todd Solondz. Toca celebrarlo.




9. LA RECONQUISTA

Sección Oficial

"No hay una base científica que razone y sostenga la vida en pareja". Es uno de los diálogos clave que acontecen en "La Reconquista", aquel que engloba en gran parte la reflexión hacia, no tanto el sentimiento del amor en sí, como a la existencia conyugal sobre la que principalmente levita la delicada y evocadora nueva película de Jonás Trueba, aquella que probablemente más le devuelve a la personalísima esencia romántica por la que vino marcado su revelador debut en el cine. Al igual que sucede con su cuarto largometraje, "Todas las canciones hablan de mi"bebía directamente del cine francés, en concreto de maestros de la talla de Truffaut o Renoir. Una comedia romántica en este caso, con un punto melancólico y nostálgico, que lejos de la premisa de “chico conoce a chica”, abrazaba más bien el “chico trata de olvidar a chica”, algo bastante más difícil de sobrellevar, sobre todo cuando la chica de la que su protagonista se acababa de separar, copaba cada uno de sus recuerdos y estaba presente en cada una de sus canciones.

Pues bien, en "La Reconquista" en cambio, los recuerdos del primer amor de juventud emergen de golpe tras haber estado aparentemente soterrados durante años. Y lo hacen en un momento de vida bien diferente para Manuela y Olmo. Mientras ella está soltera tras fracasar en el amor con su anterior pareja, Olmo lleva una vida estable y apacible con la suya, tanto es así que la idea de niños está en el horizonte. O al menos lo estaba hasta que 15 años después ambos vuelven a reencontrarse. Con esta base, Jonás Trueba divide claramente su película en tres partes. Un primer acto rodado con un embriagador naturalismo, de cariz tan nostálgico como sensible, que se siente profundamente evocador y hasta inspiradamente cómico. Un reencuentro que directamente transporta y encapsula a sus protagonistas (y a nosotros con ellos) en los sentimientos de amor y pasión que se profesaron en su momento. Una noche de ensueño cuyo amanecer devuelve de forma abrupta a Olmo a su realidad, es decir, a su (supuestamente) estable vida en pareja. Una estabilidad que quizás ya no lo sea tanto y de la que escapa mediante un sueño que le devuelve a la infancia, a ese momento efervescente de amor adolescente que protagoniza el tercer y definitivo acto de la mano de dos jóvenes idealistas, excesivamente maduros para la edad que tienen. Y es cuando uno se da cuenta que Jonás Trueba ante todo plasma la magia del cine, allá donde lo inverosímil puede sentirse más razonable y conmovedor que nunca. Un lugar donde la retórica sugestiva y clarividente se da de bruces con la poesía de la vida y por supuesto, como no podía ser de otra forma, con la música. Aunque en este caso los Franco Battiato, Bola de Nieve, Bill Evans o Nacho Vegas que sonaban en "Todas las canciones hablan de mí" dan paso a los elocuentes temas de Rafael Berrio. "La Reconquista" es una película que supura emoción, que tiene en el efecto del paso del tiempo su principal detonador, la principal razón que remueve nuestro interior hasta el punto de no llegar ni tan siquiera a reconocernos. Cada uno con su propia experiencia de vida, lo llevará a su personalísimo terreno. Hablamos de amor, sí, pero sobre todo de apego.




10. LA IDEA DE UN LAGO

Horizontes Latinos


Suele decirse que para un director es más difícil alcanzar el éxito con la segunda película que con la primera. Si te has consolidado con tu ópera prima, tendrás que superar las expectativas impuestas por tu debut o al menos, igualarlo. Toda la presión del mundo cae sobre tus hombros, y estar a la altura puede ser un reto para el que muchos no están preparados. No ha sido, sin embargo, en el caso de Milagros Mumenthaler, quien con su segundo film a logrado con creces el difícil reto que supone confirmarse como una de las mujeres directoras más personales y estimulantes del momento. Y lo hace con un canto a la memoria y una oda a la imagen como traslación temporal. A través de evocaciones visuales de la infancia que perduran en la nebulosa del subconsciente para manifestarse en la madurez en destellos entre fantasía y realidad. Fotografía como reminiscencia, la estética Polaroid como esencia. Y su fondo, una reflexión sobre los desaparecidos en la dictadora cuya expansiva onda abraza incluso el cine de Patricio Guzmán. "La idea de un lago" coloca como piezas sueltas pequeños pedazos de la vida de Inés, una fotógrafa de 35 años que explora en su pasado a través de las imágenes que captura y recupera. Un sabor poético inunda una película llena de imágenes fascinantes, entre las que encontramos desde una danza acuática de su versión más infantil e inocente con el viejo coche de su padre como el más profundo anhelo, hasta la búsqueda de antiguas incógnitas, que tiene en todas y cada una de sus secuencias la presencia de una ausencia como su principal eje, desarrollándose a través de las distintas etapas de la vida de la protagonista sin un orden establecido. Todo fluye abriendo una puerta al espectador para dejarse llevar por los deseos, recuerdos y fotografías. Un viaje melancólico, cautivador y poderosamente reminiscente en el que navegamos junto a la protagonista por su pasado en tiempos de dictadura argentina. Las relaciones familiares desempeñan un importantísimo papel en la obra, una figura paterna desaparecida y un vínculo materno-filial, ambas sacudidas por el sinsentido dictatorial que marcó un inefable momento opresor en la historia de su país. Obra mayor.




11. QUE DIOS NOS PERDONE

Mejor Guión

Es la confirmación definitiva de que estamos ante un año memorable en lo que al cine de género español se refiere."Tarde para la ira", "El hombre de las mil caras" y ahora, "Que Dios nos perdone", certifican la buena salud del thriller nacional a día de hoy. Todas ellas siguen con firmeza y personalidad propia el camino marcado por "La Isla Mínima" dos años atrás. Ha sido el caso del debut directorial de Raúl Arévalo, también de la segunda película de Rodrigo Sorogoyen. Una propuesta ambiciosa a todos los niveles que más allá de jugar la liga de los "Memories of Murder" o incluso "Seven", su enfoque no se ciñe únicamente a su despiadada y retorcida trama criminal, sino que también dedica su tiempo y espacio para penetrar en la vida íntima de cada uno de sus personajes. Dos policías aparentemente dispares unidos por la incapacidad que ambos tienen para socializar, para amar y en definitiva ser amados. Ellos son un tartamudo y retraído Antonio de la Torre y un visceral, embrutecido y desbocado Roberto Álamo. Dos policías con personalidades (no tan) opuestas que directamente nos evocan algunos de los tándems policiacos más memorables del séptimo arte en los últimos años. Desde "Training Day" a la ya mencionada "Seven". Cada uno con sus traumas y obsesiones, Sorogoyen los envuelve de un Madrid más caluroso, violento y caótico que nunca, azotado por el 15-M, así como por la visita del Papá. Es decir, una olla presión que como bien se presume, acaba por estallar en todos sus frentes, que son múltiples. Un contexto tan sugestivo como inclemente que el director de "Stockholm" abraza desde ese empleo crudo y naturalista del digital con el que ya plasmó su reveladora ópera prima. Decisión tan arriesgada como coherente respecto a la descarnada acción que su elaborado guión construye, brindándonos así mismo recursos insólitos en lo que a movimientos de cámara se refiere. Virtudes constantes y omnipresentes, tanto desde su gestación argumental como del humanismo que desprenden sus personajes que hacen de "Que Dios nos perdone" una película tan intensa como chocante. Una obra excepcional que crece constantemente hasta encumbrar su catártico final. Alta tensión en todos los frentes. Prepárense.




12. PRETENDERS

Nuevos Directores

Bien podríamos presentarla como una exposición de la crisis en pareja reminiscente de "Vecinos" de Raymond Carver pasada por el filtro "Funny Games". Un drama psicológico cruel e incisivo sobre las verdades e ilusiones de una relación que desembocan en una suerte de muestra de terror malrollera o incluso en el thriller más punzante y feroz, aunque siempre plasmado desde un registro estético eminentemente cool. "Pretenders" está protagonizada por Anna y Juhan, cónyuges que tras tomar una difícil decisión se sienten incapaces de seguir con sus vidas y tratan de evadirse pasando unos días en la lujosa residencia veraniega de unos amigos, donde ofrecen cobijo a una pareja que estando de acampada se ha visto sorprendida por la tormenta. Es a partir de este momento que emerge un sinuoso cambio de roles, un juego de apariencias propulsado por el resentimiento mutuo que acaba por provocar y desembocar en irreversibles consecuencias que lleva al borde del abismo la existencia de su relación. Con sus grietas, pero ante todo con sus reveladoras virtudes, el registro home invasion por el que se distingue "Pretenders" supone el debut en el cine del estonio Vallo Toomla, ayudante de dirección de Martti Helde en "In the Crosswind". No le perderemos de vista.




13. ORPHELINE

Sección Oficial


Con la magistral "Fai Bei sogni", estrenada en la Quincena de Realizadores del pasado Festival de Cannes, Marco Bellocchio dota de una dimensión desconocida a la plasmación del sentimiento de orfandad por el que crónicamente se ve sacudido su protagonista. Un dolor siempre presente en cada acción, cada plano, tanto de forma literal como poética, ya sea de forma explícita como metafórica, desde la vertiente visual o bien literal, pero siempre existencial. Hablamos de una película en la que no existen flashforwards ni flashbacks a pesar de que no deja de ir hacia delante y hacia atrás, más que nada porque no hay un punto de partida claro sobre el que levita, tampoco un punto medio en el que se detiene. Pues bien, un camino paralelo, aunque también con claros elementos diferenciadores, es el que sigue Arnaud des Pallières con la ambiciosa y robusta "Orpheline", una obra tan arriesgada como notable que al igual que "Fai Bei Sogni", habla ante todo de la imposibilidad de aplacar el dolor provocado por el sentimiento de pérdida y abandono parental. Un hiriente vestigio que de forma inevitablemente endémica condena a su aguerrida protagonista a la más desatada deriva existencial. Las diferencias en este caso radican en que des Pallières la trabaja fracturando su narrativa desde una vertiente distinta (estructurada en cuatro partes, construida a partir deflashbacks, la acción va hacia detrás y no hacia delante, aunque finalmente desemboca en el presente). También en que la delicadeza y sutilidad que marca la película de Bellocchio es traducida en este caso en desgarro y frontalidad. Es decir, aquí no hay ni rastro de poesía pero sí mucho ’rock n’roll’ (en forma de sexo, delincuencia, violencia e incluso muertes). Y ante todo, un territorio de mujeres. Cuatro diferentes que resultan ser la misma, algo que a priori parece rompedor y llamativo pero que en el fondo no lo es tanto. Más aun si nos atenemos a sus parecidos más que razonables teniendo en cuenta el momento de vida y la edad que cada una de ellas transita. Un valor añadido, ya que cada una aporta a un mismo papel su propia aura y personalidad, o mejor dicho, feminidad, a la hora de luchar en pos de la libertad y encontrar su identidad. Y es que “Orpheline” es ante todo una película vibrante y poderosamente femenina, a quien dan vida ni más ni menos que Adéle Hael (descubierta en "Les Combattants", protagonista de la última película de los Dardenne), Adèle Exarchopoulos ("La vida de Ádele"), ese emergente valor del nuevo cine francés que es Solène Rigot (que se dio a conocer por Nuevos Directores gracias a esa suerte de spin off de "La vida de Adéle que resultó ser "Puppy love") y la niña Vega Cuztiek. Sin olvida que como secundarios de lujo les acompañan una francófona Gemma Arterton y un Sergi López en estado puro.




14. JESÚS

Sección Oficial


Otra muestra más de cine latinoamericano que entra de lleno dentro de la temática de la edición de este certamen y de las inquietudes comunes que están surgiendo en el cine chileno, centrado en la reflexión sobre la crisis social, la violencia o la sexualidad, partiendo del retrato adolescente y juvenil. La personalísima interpretación sobre el caso acaecido en Santiago de Chile, en el que un joven homosexual fue apaleado y asesinado a golpes por un grupo de chavales de una tribu urbana en marzo de 2012. Un hecho real a partir del cual, el director responsable de la cruda y asfixiante "Carne de Perro", Fernando Guzzoni, plasma un retrato contemporáneo de una parte de la juventud chilena completamente anarquica y despolitizada, que conocen la democracia pero no la dictadura por la que viene marcada. Jóvenes de retazos andróginos y nihilistas, particularísimas tribus urbanas con sus propias dinámicas destructivas intrínsecamente arraigadas, que idolatran la música backstreet boy de las boy bands coreanas y que tienen en el exceso nocturno su nexo en común. Y claro, tras el exceso viene la resaca, tras el crimen, el castigo. De la denuncia social, al espectro familiar. Un trayecto de carácter tan moral como íntimo que profundiza en cómo los afectos y lazos familiares se ponen a prueba en momentos de crisis extrema. Una reflexión cruda y descarnada, rodada con un desgarro y aplomo brutal tras la cámara, que en todo momento enmarca a sus personajes entre sinuosas sombras, provocando que el contexto de "Jesús" se sienta en todo momento, sinuoso, atenazante y sobre todo, violento. Una mirada tan contundente como reveladora que tiene en su impactante final un insidioso poso reflexivo destinado a remover conciencias, ante el cual queda prohibida la indiferencia.




15. SUMMER LIGHTS

Nuevos Directores

Sobre el papel bien podría presentarse como una película de Hong Sang-soo, en cuanto a que está protagonizada por un director de cine y televisión que llega a Hiroshima para rodar un documental sobre el bombardeo y se topa con una joven lugareña que le acompaña en su trayecto. Sin embargo, a partir de una primera secuencia de registro intrínsecamente documental (una anciana superviviente al bombardeo habla a cámara para contar su traumática experiencia) "Summer Lights" no tarda en sorprender con una aparición fantasmagórica que le llevan a convertirse en una película que bien podría venir firmada pòr Kiyoshi Kurosawa, concretamente el Kurosawa de "Journey to the Shore". Y lo hace para desembocar definitivamente en una conmovedora reflexión sobre la memoria histórica y la inculcación de valores de adultos a menores que directamente directamente lleva impregnados el tacto y la sensibilidad por el que se distingue el cine de Hirokazu Kore-eda. Son los sugerentes referentes que transitan el sensible y entrañable debut en la ficción desde la lejana japón que nos brinda el francés Jean-Gabriel Périot. Lo que atisbo con "Un Jeunesse Allemande", nos lo confirma con "Summer Lights". Estamos ante uno de los directores nóveles más históricamente concienciados del momento.



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