La película definitiva sobre la Guerra de Kosovo

Autor: Filmin Fuente: Filmin

La película definitiva sobre la Guerra de Kosovo

El pasado puede ser algo doloroso, hasta el punto de que muchas veces nos gustaría enterrarlo, pero sí hay una frase consabida en la historia y repetida hasta la saciedad, es que solo conociendo y comprendiendo los actos de nuestro antecesores, podremos evitar cometer esos mismos errores en un futuro no tan lejano. Si bien es cierto que ésta es una máxima que casi nunca se cumple, recordemos que muy a pesar de que el ser humano es un ente olvidadizo que se empeña en tropezar las veces que haga falta con la misma piedra, hay personas que aún creen en la capacidad ​del pasado para mejorar nuestro futuro, y entre ellas se encuentra Ognjen Glavonić, el primer cineasta serbio en afrontar sin tapujos los crímenes de guerra de su país durante la Guerra de Kosovo. Con "Depth Two", un docuthriller tan estremecedor como necesario y a la postre, una indiscutible obra maestra, saca a la luz el encubrimiento del asesinato de más de 55 civiles a manos de los militares serbios. Miremos al pasado, tomemos nota y, sobretodo, aprendamos de ello. 


¿Pero cómo retratar este pasado? En Filmin muchas veces hemos hablado de la representación documental, ya sea desde el cine de animación, donde el género ha encontrado una herramienta de valor incalculable, hasta la imagen real. Cuando un documentalista plantea su sujeto de estudio, la forma de retratarlo jamás es baladí, y menos si se trata de de mostrar la realidad, o la verdad, al espectador. Esta cuestión se hace particularmente importante tras el Holocausto. Con un cine que aún andaba en su adolescencia, el género documental se enfrentó a la espinosa tarea de poner imágenes a un horror que todo el mundo quería borrar. Uno de los crímenes más definitorios de la humanidad, la muestra más terrorífica de cómo el ser humano puede llevar el dolor y sufrimiento a sus congéneres hasta alcanzar los niveles más crueles e inimaginables. ¿Cómo podemos retratarlo? 

Para ello debemos acudir al "Noche y Niebla" de Alain Resnais, una de las primeras reflexiones que se llevaron a cabo en el cine sobre el Holocausto. Pasados diez años, el horror y la estupefacción inicial que causaron los actos llevados a cabo por los nazis empezaron a borrarse de la memoria de la gente. Nada aprendimos de los errores de la Segunda Guerra Mundial, lo vemos ahora y Alain Resnais lo veía en su Francia de los años 50, una Francia que continuaba ejercitando un imperialismo salvaje en países como Argelia o Indochina. Alejado del melodramatismo con el que muchas veces es tratado el horror, ResnaisJean Cayrol nos ofrecieron con "Noche y Niebla" el antidocumental.

"No podemos "documentar" esta realidad en particular, es demasiado atroz, estaríamos perdidos nada más empezar. ¿Qué podemos hacer entonces?" Se plantearon ResnaisCayrol, superviviente del Holocausto y guionista de "Noche y Niebla"La respuesta fue: podemos reflexionar, plantear preguntas, examinar los archivos e interrogar nuestras propias respuestas. 



Resnais y Cayrol salieron indemnes de la problemática que supone intentar retratar el horror. Con "Noche y Niebla" dejaron a la humanidad un documento universal que sirvió como primera referencia cuando se hablaba del cine y el Holocausto. Hasta la llegada de "Shoah"Claude Lanzmann y sus nueve horas de entrevistas a los supervivientes de los campos de exterminio marcó un antes y un después en el cine documental. No podemos poner imágenes, las palabras son lo suficientemente dolorosas, por ello Lanzmann se dedica a vagar por las cicatrices físicas que dejaron los campos de Polonia. Largos travellings nos llevan por las vías que transportaban los trenes. Jamás fotografías, tampoco material de archivo. Este temor a mostrar lo inhumano, a recurrir al archivo, lo han sufrido en sus carnes otros cineastas posteriores, como el camboyano Rithy Panh"La Imagen Perdida", que seguía esta estela marcada por Lanzmann, el gran totem del cine documental sobre genocidios, y como tal, enemigo número uno del empleo de la imagen de archivo para retratar la masacre y el exterminio.

En esta misma línea podemos ubicar a "Depth Two", que con estilo shoaniano recorre los paisajes serbios, parte de la antigua Yugoslavia, para retratar otro tipo de horror que nace de la misma naturaleza que el Holocausto. No nos son ajenos los crímenes cometidos por ambos bandos en la Guerra de Kosovo, especialmente aquellos que fueron de carácter étnico y religioso. En este caso en concreto es el hallazgo por parte de unos trabajadores de un camión refrigerador que contenía en sus entrañas los cadáveres de más de 50 civiles albanos, entre ellos muchos niños, asesinados por la policía y el ejército serbio. 



Con la intención inicial de realizar una pieza de ficción con toda la información que había recopilado, el director serbio, Ognjen Glavonić, se encontró con que nadie se atrevía a financiar un proyecto tan arriesgado. Lo que le llevó a adentrarse en el terreno del documental, algo que, sin duda, creemos que ha beneficiado al impacto del tema a tratar, pues no hay nada más peliagudo que enfrentarse a la realidad desde la ficción y acabar quemándote en el intento, como le ha pasado a tantas películas que han venido antes de "Depth Two". Cogiendo el testigo de Lanzmann, Glavonić opta por un estilo diametralmente opuesto al documental tradicional y que conforma una antítesis de lo que podría haber conseguido con una ficción. Sin entrevistas en las que se vean las caras de los protagonistas, sin una sola recreación o imagen de archivo, Glavonić construye un discurso minimalista de impacto superlativo que se sustenta en la voz y el diálogo para que en nuestra cabeza demos forma a lo que no puede ser mostrado. Una decisión que celebramos y de la que vemos pocos ejemplos, y que además, se suma a la eterna fricción interna que divide a documentalistas desde tiempos inmemoriales. 

No mentiremos, "Depth Two" es una propuesta que reta al espectador, que exige de su propia imaginación, dirigiéndose directamente a su percepción, imaginación y emotividad de una forma hipnótica y meditativa. Pero el impacto de sus testimonios y lo estremecedor de lo narrado resulta suficiente aliciente para poner nuestros cinco sentidos al servicio de esos paisajes, ahora desérticos y destartalados, que en un pasado albergaron el horror. Es el caso de los interiores de una tienda destruida de la cual sabemos que fue testigo de una masacre sin igual al ser narrada por una de las supervivientes, o de un descampado en el que se enterraron los cuerpos para evitar conflictos internacionales, sin importar ni familias ni identidades. Pero ante todo "Depth Two" es una poderosa reflexión sobre un crimen de guerra narrado por sus víctimas y verdugos, atormentados supervivientes. Puro cine documental, seis años de investigación, una obra maestra. 



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