La influencia dickensiana en el último Batman

Fuente: Joan Sala (vía Slate)

Lo sabemos, entre mucho y demasiado es el protagonismo que todos los medios le hemos dedicado al último Batman, aunque ninguno tan bien y de forma tan reveladora, como se lo ha dedicado Slate. En el momento que Christopher Nolan y su hermano y guionista, Jonathan Nolan, revelaban que “El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace” estaba inspirada en “Historia de dos Ciudades”, la red sucumbía ante toda posible especulación. ¿Rugiría Batman entre el mejor y peor Gotham de todos los tiempos?. Ahora que ya hemos tenido la oportunidad de disfrutar la película, y gracias a la inestimable aportación de nuestros compañeros de Slate, os brindamos las claves (explícitas y no tan explícitas) de cómo el último Batman evoca la obra de Dickens.

¡Advertencia Spoilers!: Si aún no has tenido ocasión de enfrentarte a Bane, guárdate el post en favoritos y disfrútalo una vez vista la película.

La referencia más directa a “Historia de dos Ciudades” podemos apreciarla en la recta final de la película, es decir, en el (¿supuesto?) entierro de Bruce Wayne. Incluso en una pantalla IMAX puede que no seas capaz de fijarte en el libro encuadernado en cuero que sostiene Gordon bajo su brazo. Ésta no es otra que la eterna novela de Dickens sobre la Revolución Francesa. Y en lugar de hacerse eco de su pasaje introductorio (y más famoso), Gordon pasa páginas hasta llegar al último (y menos conocido) pasaje del libro.

“Es algo mucho mejor de lo que yo hago y de lo que he hecho jamás; es un descanso mucho, mucho, mejor el que tendré, que el que jamás he tenido”

La selección de Gordon de este pasaje como elogio de Batman, es los suficientemente apto y acertado para definir la esencia del (¿supuesto?) final del Caballero Oscuro. En primer lugar, estas líneas finales representan los últimos deseos y pensamientos de Sydney Carton en el libro, mientras éste se prepara para realizar el último sacrificio por sus seres queridos y su amada ciudad –un sacrificio, justamente parejo al que Batman hace por Gotham City-. Al final de la novela, Carton se las arregla para intercambiar papeles con el personaje de Charles Darnay mientras éste espera su ejecución. Con este acto, deja patente su fe en la ciudad, de la misma forma que Batman demuestra su fe en Gotham City una y otra vez a través de la monumental trilogía que Nolan le dedica. Aquí está el pasaje que justamente procede a estas líneas finales:

 “Veo una ciudad hermosa y una población brillante que surgen de este abismo, y, en su lucha por ser verdaderamente libres, en sus triunfos y derrotas, aunque tarden mucho en llegar, veo el mal de hoy día y de tiempos anteriores (en los que tuvo su gestación natural) expiándose y desgastándose gradualmente a sí mismo ”.

Carton, al igual que Bruce Wayne, es también huérfano, hecho que también nos lleva a otra característica puramente dickensiana del último “El Caballero Oscuro”. La película concede su particular protagonismo a los huérfanos. No solo está Bruce Wayne, el último capítulo de la trilogía introduce el nuevo carácter de John Blake, un huérfano que entiende a Batman gracias a la trágica experiencia compartida que supone perder a tus padres. Frecuentemente, Blake vuelve al orfanato donde fue criado para tratar de aportar su granito de arena ante la carencia de fondos suficientes (presumiblemente, debido a la avaricia de los capitalistas dickensianos de la película que también presentan nombres dickensianos –'la comadreja' Stryver está claramente inspirado en el personaje del mismo nombre que también aparece en “Historia de dos Ciudades”.

Alguno de estos huérfanos, destinados a convertirse en ladrones y criminales, también evocan otra aclamada novela de Charles Dickens, y ésta no es otra que “Oliver Twist”. Es el caso de Selina Kyle (Anne Hathaway), y a pesar de que la película nunca nos revele su pasado, es inevitable que nos recuerde al Artful Dodger de “Oliver Twist”. Ambos personajes se han visto obligados a buscarse la vida en una ciudad empobrecida como expertos carteristas: de la misma forma que Dodger permite a Oliver Twist ir a juicio por un robo que él ha cometido, Selina Kyle deja vendido a Batman ante Bane para pagar sus deudas. Parece que obtenemos una pincelada de su misterioso pasado en el momento que enseña a un joven huérfano como robar una manzana –al igual que Dodger en “Oliver Twist”, le advierte de que siempre tiene que estar seguro de contar con un plan de huída-.

Pero las escenas que más claramente nos evocan a “Historia de dos Ciudades” – junto a la base que, por supuesto, el último Batman comparte con la Revolución Francesa- son aquellas que nos trasladan el vengativo levantamiento populista. Al igual que en la novela de Dickens, “El Caballero Oscuro: La leyenda Renace” representa en la piel de Bane a un monstruo con sed sangre burguesa hacia todos aquellos que le han marginado e incriminado. Los pobres sacan a los ricos de sus casas para subirlos al estrado, juzgarlos y condenarlos de forma instantánea. Y al igual que en toda revolución, los juicios son más debidos al clamor de la población que a cualquier tipo de proceso judicial, abortando toda posible esperanza de salvación en el acusado.

Tampoco hay duda de que los juicios que acontecen en la película de Nolan tienen mucho de kafkiano, sobre todo por el hecho de condenar a Gordon y compañía a una decisión tan desesperanzadora como la de elegir entre el exilio (y morir ahogado en el hielo) o la muerte. Y por más que tampoco podamos pasar por alto todas la referencias que la película dedica a la figura de Robin Hood, la forma en que “El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace” traslada su deseo de justicia social y su miedo de cómo ésta podría desarrollarse en poder de una desbocada masa social, debe sus mayores, mejores, y principales referencias y logros, a Charles Dickens.

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