La creatividad de David Lynch de mejor a peor

Fuente: Lluís Muñoz (vía Flavorwire)

La creatividad de David Lynch de mejor a peor

Infatigable y turbador reverso de la fábrica de sueños conocida como Hollywood,  David Lynch parece estar viviendo una permanente huelga asiática en lo que el cine, como tal, se refiere. Una huelga que, sin embargo, no es atribuible a la creación artística (y no tan artística). Cuando adentramos a los creadores en un proceso metonímico les estamos dando esa identidad propia y diferente al resto. Sin duda, un ejemplo de marca  propia y estilo es el director de "Carretera Perdida", famoso por sus películas, es también conocida su faceta creativa, en la que encontramos desde café hasta diseño de sillas, o por ejemplo su última obra, su nuevo disco “The Big Dream”,  presentado la semana pasada. Pero la cosa no acaba aquí.

Las escuelas de meditación trascendental, una televisión en Internet en la que se empeñaba en reunir a los Beatles, una serie de entrevistas a personajes peculiares de la América profunda, la intentona de una suerte de wikipeli producida por internautas de todo el mundo, la venta de su propio café, la realización de reportajes meteorológicos, la campaña publicitaria para Lady Dior de la mano de Marion Cotillard, el rodaje de un web-concert de Duran-Duran, la inauguración de su propio night-club en París (llamado "Silence" y basado en Mulholland Drive), el rodaje de un corto documental sobre la impresión del cine o su incursión en la producción musical con su último disco, "The Big Dream", son solo algunos de los experimentos lynchianos que destacan en su particular currículo creativo. En definitiva, una marca propia que hace las delicias de los más snobs del lugar y que nuestros compañeros de Flavorwire bien han tenido en clasificar de mejor a peor. Un ranking pouramente lynchiano, vamos.

1. Sus películas

Que “Mulholand Drive” y “Blue Velvet” son el pináculo de la experiencia lynchiana en el celuloide. Que “Lost Higway” e “Inland Empire” se han infravalorado injustamente (especialmente la primera, la cual es una película gigante), que es una pena que Alejandro Jodorowsky no hiciera “Dune”, que “Eraserhead” sigue siendo hoy una obra de una desconcertante genialidad, o que “Fire Walk With Me” llega a lo más alto del cielo.

 

2. Twin Peaks

Sigue siendo hoy una extraordinaria experiencia televisiva, en especial la primera temporada. Recordad, fue mostrada en la televisión por cable. El argumento de la serie derivó en el renacimiento de la televisión como medio dramático comenzando en una fría y solitaria playa del Estado de Washington con una chica muerta envuelta en plástico.

 

3. Dark Night of the Soul

La mejor incursión de Lynch en el mundo de la música sigue siendo la de 2010 en su colaboración con Danger Mouse y el gran Mark Linous de Sparkleshore. Quizás –sin querer sonar sarcástico- en gran parte por los dos que tocaban. Lynch prestó su voz a dos canciones (la canción principal y la magnífica “ Star Eyes (I Can’t Catch It”), y también proporcionó excelentes fotografías para el libro de acompañamiento.

 

4. Café

Una maldita taza de buen café. Es cara, claro está.

 

5. Pinturas

Lynch era artista antes que ser director de cine, y sus pinturas siguen siendo una visión fascinante. Había un libro de su obra aunque por desgracia es difícil de encontrar en estos días. En cualquier caso, cita al gran Francis Bacon como su mayor inspiración, lo que tiene mucho sentido cuando miras el uso de la paleta y el aire grotesco físico que impregna tanto en sus pinturas como en su estética en general.

 

6. Decoración

No me veo capaz de calificar la calidad de los muebles de Lynch, la verdad es que no soy un aficionado del diseño, y de todos modos, tampoco he podido tener mucho tiempo para dar una vuelta por su casa. Así que vamos a dejarlo en un punto intermedio. Y al final del día... ¡mierda!, ¿de verdad que no quieres una silla diseñada por Lynch?

 

7. Dumbland

El sitio web diseñado por el propio Lynch fue una constante fuente de fascinación y extrañeza (¿quién no recuerda sus informes meteorológicos diarios?). En cuanto a su legado, la fuente principal de interés fue DumbLand, una serie de cortos animados que se publicaron en exclusiva en la web. Cortos raros como el infierno, la verdad. A su manera, es el cine de Lynch más crudo y afectado, con las típicas ideas fascinantes de su extraño subconsciente. Pero como era de esperar, carecen de la profundidad de sus obras fílmicas.

 

8. Catching the big fish

La pasión de Lynch por la meditación trascendental ha sido bien documentada, y este libro es muy interesante, especialmente por las ideas creativas que le ha ido generando la meditación. Es una pena este TM del que es tan apasionado, considerando el hecho de que tienes que gastarte una pequeña fortuna para aprenderlo.

 

9. Crazy Clown Time y  The Big Dream

Para los amantes de sonidos diferentes. Se trata esencialmente de dos caras de una misma moneda, esa moneda que trata la aparente pérdida de interés de Lynch por el cine. Tal y como Mark Richardson escribió sobre “The Big Dream Yesterday at Pitchfork”:  ‘’El mayor atractivo del disco es que es un álbum de David Lynch, y sin un profundo conocimiento de su estética, de su cultura y de su obra, el álbum no tiene mucho que ofrecer”.

 

10. El perro más enfadado del mundo

Una tira cómica que tenía las mismas viñetas semana tras semana, con la misma introducción, y esencialmente la misma broma. Y fue durante casi una década. Um.

 

11. El proyecto de entrevistas

Esto es bastante interesante, porque es algo bastante vergonzoso para uno de nuestros grandes hombres del cine. Que gaste su tiempo grabando este tipo de cosas que cualquiera podría grabar con una 5D y un trípode. Por favor, David Lynch, haz otra película. Una real.

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