El mejor director europeo menos conocido

Autor: Filmin Fuente: Filmin

El mejor director europeo menos conocido

"Una reflexión sobre la vida humana en toda su belleza y crueldad, su esplendor y banalidad". Es así como el propio Roy Andersson nos presenta su nueva película, la que vendría a ser la cuarta parte de su ya tetralogía sobre la vida. Ganador del León de Oro con su anterior y magistral  "Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia" (2014), gesta que repitió con "Sobre lo infinito" (2019), película con la que fue galardonado como Mejor Director en el Lido. Otra obra maestra, como todas las que crea, a la que hoy damos la bienvenida en Filmin de la mano de sus antecesoras. 


Lo suyo es dedicación y pasión absoluta por su oficio como cineasta que se ve plasmada en una obra autorialmente gigantesca. Y es que hablamos de uno de los grandes maestros del cine europeo contemporáneo, alguien que es muy famoso por repetir las tomas hasta la extenuación. Un máximo de cincuenta veces y un mínimo de diez, y eso que declaró que en "La comedia de la vida"(2007) se había controlado. De hecho, cuatro fueron los años dedicados a tiempo completo los que necesitó para llevar a cabo el rodaje de "Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia", dedicando entre uno y dos meses a construir a mano cada uno de los 39 sublimes tableaux vivants que componen su excepcional y genuina penúltima película. Para "Sobre lo infinito" por su lado, la emblemática escena de la pareja voladora se realizó una maqueta de la ciudad de Colonia a escala 1/200. Solo la catedral mide medio metro y fue necesario un mes para construirla. Claves que nuestros compañeros de Golem nos revelan en esta serie de siete excepcionales y reveladores videos.

Pues bien, desde su ópera prima al reciente estreno en Filmin de su última obra, dedicamos nuestra particular retrospectiva al cine de Roy Andersson, o lo que es lo mismo, el mejor director europeo menos conocido. Hoy es un gran día. Lo dicho.

SOBRE LO INFINITO (2019)

El drama de la hipocresía y desesperación humana tratado desde un audaz y cínico sentido del humor absurdo y una extraordinaria capacidad creativa. Roy Andersson nos brinda el colofón final a su imprescindible trilogía (convertida ahora en tetralogía) de forma brillante y distintiva, y lo hace gestando lo que supone una memorable experiencia artística para el espectador, una obra gran guiñolesca que es pura orfebrería, suerte de yuxtaposición lánguida y poética construida a través de unos inconfundibles tableaux vivants minuciosamente orquestados que presentan un extraordinario trabajo de la profundidad de campo, que capturan momentos concretos de vida y que, asimismo, inciden en una peculiar reflexión existencial que nos lleva a la más tétrica realidad desde la más imprevisible ironía y desde un destilado humor deadpan. 

En este sentido, la excepcional "Sobre lo infinito" incide en este caso en la infinidad de signos provocados por nuestra mera existencia, los signos que nos hacen sentir eternamente humanos, conformando y haciendo crecer así un personalísimo corpus fílmico en el que todas y cada una de sus películas parecen conformar una sola obra. De hecho, esta bien podría suponer su guinda. Allá donde la oda se traduce en lamento, donde el desencanto adulto choca de bruces con la vitalidad juvenil (no es casualidad que todos los personajes adultos permanezcan desolados y decrépitamente maquillados mientras los jóvenes emanan brío, vigor y alegría) donde la depresión y el hastío adquieren un inclasificable sentido cómico, donde los momentos intrascendentes reclaman la misma importancia que los acontecimientos históricos (como es el caso del hundimiento del búnker de Hitler o el vuelo de dos amantes sobre una Colonia bombardeada) o donde la misma realidad es sinónimo de abstracción. Es la lucha por nuestra existencia o, más bien, el entrañable retrato de nuestra vulnerabilidad al someternos a ella. We will survive.


UNA PALOMA SE POSÓ EN UNA RAMA A REFLEXIONAR SOBRE LA EXISTENCIA (2017) 

Merecedora de un indiscutible León de Oro, "Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia" es un majestuoso grand guignol que levita a camino entre el más desgarrador horror y la tierna ensoñación. Como si de unos Don Quijote y Sancho Panza de nuestros días se tratara, una singular pareja de vendedores comerciales de artículos de broma nos embarcan en una caleidoscópica visión sobre el destino irremediablmente errante al que está abocado el ser humano. Componiendo 39 tableux vivants de un apabullante registro coral, el director de "La comedia de la vida" se apoya en una cámara fija inmejorablemente posicionada para lograr que los cuadros que su objetivo 'pinta' adquieran vida. Una insondable patente autorial con la que el artista sueco nos regala una mirada genuinamente surreal y singularmente transgresora, que tiene la satírica osadía de incurrir en la anacronía para desmontar uno de los símbolos más venerados de la historia sueca (es el caso del vanagloriado Rey Carlos XVII, cuyas múltiples conquistas durante el siglo XVII son tiradas por tierra en dos de las secuencias más asombrosas del film), de tener un humor tan inspirado como para coreografiar uno de los momentos musicales más sorprendentes y entrañables de la historia reciente del cine contemporáneo (demostrando que lo suyo también es ternura) o el bagaje histórico necesario como para sacudirnos con una de las escenas más enfermizas y demoledoras de cuantas recientemente recordamos, y que bien simboliza la crueldad que yace inherente al espíritu del ser humano (la recreación de un exterminio cuya retorcida ejecución alcanza cotas insospechadas de vileza). Apoteósicas virtudes al servicio de una película majestuosamente lángida, tan sórdidamente reflexiva en su vertiente social como portentosamente minimalista en su registro artístico. Una obra casi maestra, prácticamente perfecta. 


LA COMEDIA DE LA VIDA
 
(2007)

Una película monumental y un monumento a la vida y la existencia, y todo teñido en el toque de la más bizarra comedia. La obra cumbre de Roy Andersson se planta en los cults para sacarnos una sonrisa, y es que todo el existencialismo procedente del cine de Bergman se fusiona con la comedia más bizarra delirante de los Monty Phyton. Ante tal mezcla de, a primera vista, irreconciliables influencias, ¿quién puede resistirse a verla? "La comedia de la vida" son historias de una vida fragmentadas, locas, bizarras, pero todas con un punto en común: la inutilidad del ser humano para la soledad. Somos seres sociales, necesitamos ser amados, apreciados y valorados, y Roy Andersson nos lo demuestra a través de las diferentes historias de un grupo bien variado de personajes. 


CANCIONES DEL SEGUNDO PISO
 
(2000)

A las puertas de un nuevo milenio se producen una serie de hechos que parecen anunciar un próximo caos. Es el caso de un hombre que comienza, gradualmente, a ser consciente de lo absurdo del mundo y de lo difícil que resulta comportarse y vivir como un ser humano. Descrita por el aclamado crítico J. Hoberman como un "slapstick Ingmar Bergman", esta hilarante obra maestra supone la primera entrega de la imprescindible trilogía que completan "La comedia de la vida" y "Una paloma sentada en un banco reflejando la existencia".


*A SWEDISH LOVE STORY 
(1970)

El debut en el cine de Roy Andersson es una obra optimista y luminosa, inevitablemente deudora del primigenio cine de Ingmar Bergman. Pre-seleccionada por Suecia en 1971 como candidata a al Oscar de habla no inglesa, "A Swedish Love Story" nos cuenta la historia de amor entre dos adolescentes de catorce años.



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